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ABC SÁBADO 26 8 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR JOSÉ MANUEL BARREIRO FERNÁNDEZ GALLEGOS A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS El Gobierno y los grupos que lo sustentan, PSOE y BNG, han ocupado su tiempo en culpar de esta situación al PP en lugar de concentrar sus esfuerzos en ofrecer soluciones a los ciudadanos gallegos ALICIA ha sufrido durante agosto una de las olas de incendios forestales más devastadoras. A pesar de lo que han querido transmitir tanto el Gobierno central como el autonómico, no ha sido excepcional con respecto a otras campañas veraniegas, ni por el número de incendios ni por la tipología de éstos. La única excepcionalidad ha residido en la incapacidad que han demostrado los responsables políticos del Ejecutivo para coordinar un dispositivo eficaz contra el fuego. Año tras año, hemos tenido que enfrentarnos a un problema que causa graves daños ambientales y perjuicios económicos, y del que ningún rincón de España está a salvo, si bien hay comunidades donde por diversos motivos los incendios tienen mayor incidencia. Éste es el caso de Galicia, donde las administraciones han de comprometerse al máximo para ejecutar acciones de prevención y para organizar un operativo capaz de mitigar los efectos del fuego. Durante dieciséis años de gobierno del PP, hemos realizado un esfuerzo sin precedentes para organizar la lucha contra los incendios y sus causantes. Como responsable de este dispositivo, al frente de la Consellería de Medio Ambiente, he sido testigo directo de la enorme dificultad que entraña combatir el fuego, y por ello soy consciente de la importancia de coordinar perfectamente a todas las personas y administraciones implicadas en esta lucha. Estando al mando del operativo nos hemos encontrado también con olas de incendios de características muy similares a la que ha tenido lugar en estas fechas; la única diferencia es el tipo de respuesta que se ofrecía a ese problema, con un dispositivo coordinado que permitía una respuesta rápida y, por tanto, una mayor eficacia. De este modo, en los últimos años la tasa de atención al fuego se había situado en una media de 20 minutos, lo que significa que transcurrido ese tiempo desde que un foco era detectado, ya estaban trabajando sobre la zona diversos efectivos; sin embargo, en esta ocasión el tiempo de respuesta ha sido de 120 minutos, lo que implicó que el fuego adquiriera una gran virulencia que lo hacía prácticamente incontrolable. Desde el Gobierno se ha querido señalar como un aspecto novedoso la proximidad de los focos a zonas habitadas, pero los datos de otras campañas demuestran que éste tampoco es un factor nuevo. También aquí la diferencia ha estado en la respuesta de este Ejecutivo: la falta de medios humanos y materiales, el tiempo de respuesta y otros aspectos han influido para que en esta ocasión el fuego se haya convertido en un problema de seguridad ciudadana. El Gobierno autonómico y los grupos que lo sustentan, PSOE y BNG, han ocupado la mayor parte de su tiempo en culpar de esta situación al PP en lugar de concentrar sus esfuerzos en gestionar esta crisis y ofrecer soluciones. En esa búsqueda desesperada de argumentos que les eximiesen de toda responsabilidad, hemos sido testigos de cómo, por primera vez, socialistas y nacionalistas han asumido que en Galicia los incendios son intencionados. Como consellei- G ro he afirmado durante años que más del 90 por ciento de los incendios forestales en nuestra Comunidad eran provocados. Entonces, desde las filas de la oposición se me acusaba de criminalizar y difamar a la sociedad gallega, pero ahora esos mismos grupos han ido más allá, llegando a hablar de tramas incendiarias, rozando en ocasiones las insinuaciones injuriosas, por supuesto sin prueba alguna que avalase sus tesis. Han tratado de desviar la atención, pero lo cierto es que ha habido fallos en la gestión del dispositivo antiincendios. Un par de ejemplos: han puesto en marcha el Plan Director de lucha contra incendios (Info- ga) en el mes de julio, cuando en las campañas anteriores éste se encontraba operativo en mayo; y han fragmentado la estructura de agentes forestales, dependiendo un tercio del departamento de Medio Ambiente y los restantes del de Medio Rural, lo que dificulta la necesaria coordinación. Como complemento, han intentado evadir cualquier responsabilidad, apuntando incluso a la política forestal que han heredado del PP. Pero lo cierto es que en este año de gobierno de PSOE y BNG no hemos visto ningún síntoma de cambio. La política forestal había sido en nuestra Comunidad razonablemente positiva. Invertimos en torno a un 65 por ciento del presupuesto en prevención y sólo un 35 por ciento en tareas de extinción. Gracias a esto contamos en Galicia con toda una red de infraestructuras que han permitido actuar a los operativos de lucha contra el fuego. Al frente de Medio Ambiente, impulsé la firma de multitud de convenios con los ayuntamientos y otras administraciones preventivas. Una muestra objetiva del funcionamiento razonable de la política forestal es el Inventario Forestal Nacional, que muestra cómo en los últimos diez años la superficie forestal ha aumentado en Galicia un 34 por ciento. Además, un 55 por ciento de la reforestación se ha llevado a cabo con especies autóctonas, lo cual implica una política forestal sostenible. Los gobiernos del PP apostaron por la ordenación forestal de nuestros montes, existiendo ahora mismo más de 140.000 hectáreas bajo algún instrumento de ordenación y 50.000 certificadas, garantizando que desde el origen esa producción forestal siga criterios de sostenibilidad. Como siempre, en circunstancias adversas, la sociedad gallega ha dado una lección de ejemplaridad y ha sabido estar a la altura de las circunstancias, implicándose en la lucha contra la lacra de los incendios. Hemos sido testigos de la actitud heroica de muchos ciudadanos y, por supuesto, del personal de las brigadas de lucha contra incendios, que ha trabajado hasta la extenuación, no teniendo siempre el respaldo de las autoridades. Socialistas y nacionalistas piden ahora lo que negaban cuando ocupaban los bancos de la oposición: apartar los incendios del debate político y firmar un gran pacto, algo a lo que no nos vamos a negar desde el PP, puesto que ésa ha sido siempre nuestra apuesta: ofrecer soluciones a los ciudadanos y lograr así que los políticos estemos también a la altura de las circunstancias. Ex vicepresidente y ex consejero de Medio Ambiente de la Xunta, portavoz del Grupo Popular en el Parlamento gallego REVISTA DE PRENSA POR DIEGO MERRY DEL VAL ESPERANDO A LOS CASCOS AZULES Cruce de palabras entre la prensa francesa y anglosajona a propósito de la fuerza de paz de la ONU para el Líbano, con la latente crisis nuclear entre Irán e Israel como fondo. Le Figaro respondía ayer a los puyazos de los colegas anglosajones contra Francia por las vacilaciones y objeciones en torno a su contribución a los cascos azules Francia, y Europa con ella, formarán la osamenta de la fuerza de la ONU encargada de ayudar a la aplicación de la resolución 1701, que ha permitido un alto el fuego en el Líbano. Por mucho que la Prensa norteamericana lo deplore, es un hecho. Las tropas de George Bush han descubierto en Irak que no basta con derribar a un dictador odiado por todos para hacerse querer. Colocar soldados en el Líbano entre dos enemigos que no se han comprometido más que a un frágil alto el fuego es una empresa mucho más peligrosa y que exige un mínimo de precauciones. Pretender ignorarlo y burlarse de las supuestas retiradas francesas dice mucho sobre la amargura que se ha apoderado del estado de ánimo general al otro lado del Atlántico Al otro lado del canal de La Mancha, el Guardian cree que el anuncio de Jacques Chirac de que Francia contribuirá con 2.000 hombres a la fuerza de paz calmará en cierta medida los temores de que esta delicada misión pueda fracasar antes de haber empezado. La oferta italiana de 3.000 hombres, una inteligente fórmula empleada por Romano Prodi para tratar de reconstruir puentes trasatlánticos sin emular a Silvio Berlusconi, podría haber pulsado una cuerda competitiva y ayudado a resolver dudas en París Le Monde subraya que el anuncio francés podría tener efecto sobre otros países europeos y destaca el ejemplo de España. Mientras, en Israel, el Jerusalem Post dirige su atención al pulso de fondo, mucho más peligroso por sus implicaciones, entre su país e Irán. En el Ejército hay un consenso cada vez más extendido de que los Estados Unidos no van a atacar a Irán y de que Israel se va a ver obligado a actuar de forma independiente para impedir que la República Islámica consiga armas nucleares Giora Eiland, ex asesor de seguridad nacional del Gobierno israelí, declara al mismo diario que la decisión tendrá que tomarse en cuestión de pocos meses. Si esperamos medio año, podría ser demasiado tarde asegura.