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6 Opinión SÁBADO 26 8 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA ABOLIR EL PLEISTOCENO APATERO, como Bartolo, tiene una flauta con un agujero solo y, naturalmente, no cambia de nota. Parece que, incansable, cada día se levanta de la cama para instalarse en el uniforme de sus propias muecas y así, revestido de talante, se pone a soplar. Se ha propuesto modificar la Historia de España y trabaja para conseguirlo. En eso nadie podrá acusarle de incoherencia o debilidad. De momento, seguimos en la etapa de erradicar del mapa nacional cualquier vestigio del franquismo y nada mejor para ello que terminar con el propio Francisco Franco y sus monumentos. Me temo que desmontar una estatua erigida a la memoria del anterior jefe del Estado es un acto M. MARTÍN caprichoso y simétrico FERRAND del que, en su día, empujó el ánimo de quienes lo levantaron. Aunque de distinto signo, son casos idénticos de pasión política. Es, para nuestro mal, como si no supiéramos, o quisiéramos, vivir más que en dos de los muchos polos de la inteligencia humana: la adoración o el desprecio. Hay otros, especialmente el del conocimiento, que parecen de mayor provecho y equidad. Si, en su torpe afán revisionista, José Luis Rodríguez Zapatero decidiera borrar de nuestra memoria colectiva el Pleistoceno, la primera parte del Cuaternario, podría, como si fuese una autoridad de la Generalitat, modificar los textos de las escuelas; pero ahí, con sus glaciaciones y todo, seguiría el Pleistoceno. Continuaría siendo prólogo del Holoceno y anticipo de nuestro tiempo. El poder político, incluso el totalitario, tiene sus límites y ése, el de encerrar la memoria histórica en cajitas de colores, es uno de ellos. Un proceso a las estatuas que adornan las calles, las plazas y los parques de toda España, un disparate que no hay por qué descartar en las intenciones de Zapatero, convertiría la Nación en un infierno y terminaríamos cogiéndonos por las solapas para imponer la prioridad de Guzmán el Bueno sobre Alonso Martínez o Quevedo. No me atrevería, en ese ambiente, a pasear por la plaza de Oriente de Madrid, en donde habitan los fantasmas petrificados de los reyes que aquí han sido. ¿Todos fueron merecedores de veneración y recuerdo? Esta saña que anima a Zapatero, la de una memoria desmemoriada y hemipléjica, está creando escuela y ya cunde en los ámbitos menos esperados. Incluso en algunos controlados por las mayorías del PP. En el teatro Español de Madrid, el decano y más notable de los escaparates culturales que rige Alberto Ruiz Gallardón, han desaparecido, además de un retrato de José María Rodero, a quien nadie puede evocar fuera de la clasificación de actor extraordinario, dos grandes paneles de mármol con la lista de cuantos fueron responsables de tan notable escenario en los últimos cuatro siglos. Lo de que menos la hermosura todo se pega- -vieja sentencia maternal- -debe ser cierto y, para distraernos o encorajinarnos, Zapatero impone su estilo deformador e ignaro. ROMANCE DEL ADIÓS serpientes parece que despertaron, y ya tenemos EGÚN avanza la noche, se nos acaba el verarazones (las del tragas o te mato para entrar en no, dejándonos un regusto a carbonilla en los el otoño escarmentados de pactos. labios. Se va trazando un reguero de bosques Arda en buenhora este agosto que los demoaniquilados, de acusaciones innobles, de políticos nios sembraron. Yo lo despido con pena, pero tamignaros, y de Fuerzas que antes eran de todos o del bién sin enfado, y le digo adiós a todo lo que se Estado, y que si fueran comunes acaso dieran abaslleva y nos trajo con sus alas de gaviota y su pico de to para apagar los cien fuegos de sabe Dios qué pemilano. Adiós, azules intensos, adiós, boscados. Se va el verano y nos deja aeropuerques calcinados, adiós, mañanitas frescas, tos incendiarios, empleados que se toman la adiós, angelitos blancos, adiós, hondas carajusticia por su mano- -paralizando las piscolas, adiós, oscuros naufragios, adiós, rayitas como escuadrones de asalto- antesalas tos de luna, adiós, fingidos letargos, adiós, convertidas en campos de refugiados, empretreguas mentirosas y espumosos garabatos. sas sin mando en plaza, turistas estupefacAdiós, Gordo Valenzuela, que te fuiste como tos (que a menos que San Alzheimer obre en el rayo a reunirte con tu amigo, al que llamaellos un milagro, ni nos perdonan el susto, LAURA bas hermano. Ya estarán vuestros ingenios ni vuelven a visitarnos) y ministras cadenCAMPMANY departiendo sin descanso sobre esta España ciosas, más que de cuota, de cuajo, que con que quiso, pero no pudo enfrentaros. Seguro que tal de no cansarse de las molestias del cargo, siemya te tiene, el Campmany, preparados una timba pre le pitan penalti a los equipos contrarios. de chamelo, varias docenas de habanos, tu whisky Suele cursar el estío con horizontes muy claros, añejo de Malta y un Edén de tu tamaño. Sonará tu amores casi nacidos, amores casi enterrados, y un carcajada, como un agua en pleno salto, en la incetiempo donde los besos son veinte veces más larsante memoria de aquéllos que te adoramos. Yo gos, y cuando el viento los mece huelen a flor de jamás olvidaré que una tarde, en Espinardo, ya esnaranjo. Pero el que ya se termina vino ruidoso y taba mi padre muerto, y aún me estrechaba en tus malvado. Con las tramas de Marbella, pueden habrazos. cerse canastos. Galicia es pura ceniza, manda en Adiós a cada palabra que estrangulo cuando caLa Habana carallo (y con la misa encargada, rello, y a los profundos silencios que pude haber dissucita Fidel Castro) ETA vuelve por sus fueros y frutado. Adiós a todas las cosas que existieron y el Islam monta a caballo. Este verano insolente viacesaron, piezas rotas o perdidas del puzzle de mi jó de sombras cargado, abrumado de cayucos, propasado. Y a las palmeras erguidas, y a los pinos fuso de desembarcos, invadido de miseria, agusacentenarios, y a las arenas ardientes, y a los ocasos nado de tráficos, patético de impotencia y afligido dorados, y a los aires cristalinos con su perfume de de desmayos. Abrir las puertas del cielo, cuando el nardo, y a esta piel libre y sedienta de caricias y cielo es tan precario, no hace más grande ese cielo, arrebatos. Adiós, Ibiza, tan bella, tan hecha para lo sino el infierno más ancho. También llegó amenavario, tan envidiosa de nada y tan pródiga de tanzante, casi, casi secuestrado, casi elevado a las nuto, donde fiel a mi solsticio me desplazo año tras bes para estallar en pedazos, y muy de veras heriaño para cantarle a la vida, en lo bueno y en lo do, muy de cadáveres harto, donde el fuego de la malo, abastecerme de sueños y despedir el verano. guerra tiene a los dioses alzados. También aquí las Z S -Yo, por ejemplo, que tuve que estudiar el bachiller y aprobé las matemáticas durante el franquismo, ¿por qué he de respetar ahora a Pitágoras?