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4 Opinión SÁBADO 26 8 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil BATASUNA SE MANIFIESTA CUANDO QUIERE ATASUNA sigue marcando el rumbo que le conviene en el famoso proceso Ayer se celebró en Bilbao la marcha en favor de la autodeterminación- -una vez más- -y el ejercicio del derecho constitucional de manifestación fue utilizado en fraude de la ley de Partidos. Los dirigentes más conocidos de Batasuna y del sindicato LAB estuvieron presentes en el centro de la marcha, aunque no hubo exhibición de carteles de la formación ilegalizada. Los lemas en favor de la independencia y de la amnistía para los presos de ETA, así como en contra de la bandera española, son la mejor prueba, si es que hace falta alguna, de quiénes estaban detrás de la convocatoria, aunque permanezcan ocultos bajo el aval de un grupo de ciudadanos limpios de vínculos formales con las formaciones fuera de la ley, según las Fuerzas de Seguridad, el fiscal general y el juez. Aunque quizás ninguno de estos se haya recuperado aún del sofocón de ver a los batasunos Permach y Álvarez llamar a la participación en la víspera de la manifestación (cartel de la convocatoria en mano) poco después de que el magistrado Pedraz autorizase la marcha por no encontrar vinculación con Batasuna. Da cierto escalofrío pensar que todo lo investiguen con igual celo. Así pues, cumplidos los requisitos impuestos por el departamento de Interior vasco y por la Audiencia, todo el mundo tiene muy claro que Batasuna se manifiesta donde, como y cuando quiere, ante la pasividad del Gobierno y de la Fiscalía General del Estado. Dadas las circunstancias, las declaraciones de algún dirigente batasuno exigiendo al PSOE que sea responsable y tome medidas para normalizar la actividad política de los ilegales suena a tomadura de pelo, si no fuera una lamentable provocación a los principios del Estado de Derecho. Recién regresado de sus vacaciones, Rodríguez Zapatero parece desbordado por un proceso que los radicales dan la impresión de controlar a su antojo. Quedan ya tan lejos los tiempos del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo que resulta casi una utopía reclamar su cumplimiento. Es evidente, sin embargo, que ésta es la única vía para que los defensores de la España constitucional recuperen la iniciativa en un asunto que se escapa de sus manos por momentos. Relegada la corriente mandataria del socialismo vasco a una función de comparsay convertido el PP en supuesto enemigo de la paz en el País Vasco el Ejecutivo se limita a cruzar los dedos para que- -como ha ocurrido esta vez- -la manifestación discurra sin incidentes y no aparezcan imágenes de enfrentamiento que desmientan el panorama idílico que describe el presidente. Las cosas van por el mejor camino posible para el brazo político de ETA, que ya demostró hace unos días que puede hacerse presente cuando la situación lo requiera. Sobran argumentos para que el Gobierno reflexione seriamente sobre el desarrollo de los acontecimientos y, en concreto, para evitar que se burlen impunemente las reglas elementales del Estado de Derecho. B BRUSELAS SACA OTRA VEZ LOS COLORES AL GOBIERNO OMO era de esperar, la Comisión Europea ha hecho saber al Gobierno que las condiciones impuestas por la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para la adquisición de Endesa por parte de la alemana E. ON violan la legalidad comunitaria y han de ser anuladas. La Comisión, que tiene la competencia exclusiva en el arbitraje de este tipo de operaciones de dimensión europea, ya había dicho en su día que no encontraba obstáculos para aprobar esta opa; hubiera sido por tanto una incoherencia que el Ejecutivo comunitario se corrigiese a sí mismo en este caso y renunciase a su papel de gestor continental. Bruselas cometería además una irresponsabilidad colosal, puesto que aceptar las posiciones españolas abriría la caja de Pandora para que las autoridades nacionales de los 25 países miembros empezasen a despedazar las reglas del mercado único en el sector energético. Al Gobierno le parecerá preliminar pero el informe de Bruselas es lo bastante claro e inequívoco como para que no queden dudas de cuál es el criterio al que debe atenerse según las leyes comunitarias. Podrá alargar este pulso estéril durante cierto tiempo, pero tarde o temprano no tendrá mas remedio que someterse a la evidencia: cuanto más tarde en rectificar, mayores serán los costes, especialmente para el prestigio de las instituciones nacionales de control, la CNE y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a las que la equivocada política del Gobierno ha dejado a los pies de los caballos. La tenacidad en el error no tendrá más que consecuencias negativas, no solamente las que se refieran a esta operación, cuyos tentáculos andan ya por los tribunales, sino en futuras actividades de las empresas españolas en Europa y de las europeas en España. Desde el principio, el Gobierno cometió el error de entrometerse en un negocio que no debería afectar más que a las empresas privadas y a sus accionistas. Con la teoría de los campeones nacionales incluso menospreció C abiertamente los intereses de los consumidores, a los que siempre beneficia más la existencia de diferentes ofertas que la concentración. En cuanto a las invocaciones a la condición estratégica de la energía, la actitud del Gobierno se cae por su propio peso con sólo comparar su comportamiento en este caso con la forma con que ha defendido las posiciones de otra compañía española (Repsol) en Bolivia o Venezuela, donde sí se está ventilando de verdad el acceso a fuentes de energía de las que España carece. Industria ha gestionado torpemente el asunto, y ya desde la defensa encendida de la opa asimétrica de Gas Natural no ha sabido trasladar una imagen de neutralidad, ni tampoco ha logrado convencer a nadie de que estaba obrando por el bien general o por los intereses del conjunto del sector energético. En breve, José Montilla deja el cargo y un Ministerio tocado, tanto como la gestión de Maite Costa en la CNE. Para el vicepresidente económico, Pedro Solbes, será también un baldón que no haya sabido poner orden en esta política, que desde el principio estaba destinada a llegar al encontronazo con las autoridades europeas. El hecho de que le haya dejado el papelón de dar la cara y una explicación imposible a la vicepresidenta Fernández de la Vega no le exime de la responsabilidad de no haber advertido al Consejo de Ministros de sus errores, haciendo uso de su experiencia reciente como miembro de la Comisión Europea. La energía es una de las claves del futuro para las sociedades modernas y el Gobierno está obligado a actuar con la mejor voluntad y prudencia, estudiando con realismo y coraje las necesidades de nuestro país. Tal y como están las cosas, no faltan motivos de reflexión, ya sea a propósito de las emisiones contaminantes y los objetivos de Kioto, la investigación en nuevas energías o la revisión del parón nuclear. El Ejecutivo debe impulsar decididamente las grandes políticas de futuro; lo demás es cosa de los accionistas y los consejos de administración. UN HALLAZGO MUY NOTABLE U N equipo de instituto científico Advanced Cell Technology de Massachusetts, en Estados Unidos, ha conseguido crear células madre embrionarias perfectamente útiles para la investigación en medicina regenerativa, sin destruir los embriones utilizados. La novedosa técnica supone un notable avance y demuestra que la ciencia aún puede dar varias zancadas más que eliminen o aminoren las barreras éticas que lleva aparejada la investigación con este tipo de células, cuya consecución, hasta el mencionado hallazgo, llevaba aparejada la ineludible eliminación del embrión. Muy al contrario, y según los autores de este estudio, los embriones utilizados para esta generación de células madre no sólo no se destruirían, sino que podrían incluso ser implantados en un útero. Desde que existe la expectativa de que los trabajos con células madre deriven en la obtención de tejidos regenerativos de varios tipos- -potencialmente útiles en el tratamiento de algunas enfermedades (de la diabetes al parkinson) hoy por hoy incurables- -en la comunidad científica y en la sociedad en general se debate sobre los límites éticos que la ciencia puede o no superar con este fin. Des- de entonces, las investigaciones con células obtenidas de embriones humanos siguen suscitando controversia en una opinión pública en la que cada vez con más frecuencia aparecen propuestas que revisan referencias, bien establecidas, sobre la significación de la vida humana. Desde una visión exigente sobre el valor de la persona es preciso asentar con firmeza unos principios cuyo valor se considera permanente, pero igualmente importante es la apertura a los nuevos hallazgos de la investigación. El equilibrio entre una y otra cosa es difícil, pero lograrlo es, a la vez, imprescindible. Revelaciones como la del instituto de Massachusetts confirman que tanto la comunidad científica como las administraciones que promueven y muchas veces financian sus estudios deben ser extremadamente cautelosas con los pasos que se emprendan. No todo vale. Ahora sabemos que es posible conseguir los útiles celulares precisos para terapias regenerativas sin necesidad de destruir embriones tempranos. Hasta el momento, era necesario esperar a que el embrión estuviera más desarrollado y tuviera alrededor de un centenar de células. Lo que antes era norma, desde anteayer sabemos que no es así.