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2- 3 4 0 LOS VERANOS DE FACTOR 32 Los que viven y trabajan peligrosamente Fernanda de Utrera nunca la han perseguido los paparazzi. Con esa fuerza sobrenatural que tenía ya me habría gustado a mí ver cómo se enfrentaba a los cazadores furtivos de imágenes. O por soleares o con un grito bien dado. A Gonzalo Miró sí lo persiguen, aunque no tengo muy claro cuál es su palo. De lo que no dudo es de que la de perseguir famosos, ya sea en versión paparazzo o en versión reportero asfáltico, es una de las más peligrosas profesiones de la actualidad. Muertes, accidentes, portazos, desprecio. Y los famosos, asentados o recién llegados, se enfrentan a sus perseguidores de diferente manera. Cayetano Rivera no abre la boca (si acaso para decir adiós) Su homónimo y ex cuñado de Fran, Cayetano Martínez de Irujo, tampoco abre la boca. Hasta que la abre, y entonces lo mejor es echarse a correr (si no fuera porque la bronca es lo que vende) Belén Esteban no se calla ni bajo el agua. Memorable aquel momento en que salía de la playa con su hija y, al lado de un grifo, se dirigió a los reporteros: Me quitas la cámara que estoy lavándoles los pieses a mi hija, ¿me entiendes? Ahora incluso se atreve a corregir a Rosa Benito en la tele. A la hermana de Marisol Yagüe, nueva en el negocio, la han pillado en un portazo. Ha pasado casi una semana del follón y no parece que la cordura haya vuelto a las cabezas que hablan de agresión. Se me ponen los pelos de punta cada vez que veo en la tele esa puerta que se cierra sobre la mano que mece el micrófono. Pero a quién se le ocurre, alma de cántaro. Quien ama el peligro y bla, bla, bla. O quien frecuenta el peligro, aunque nada diga el Eclesiastés de frecuentar. La periodista va por detrás de Pilar Yagüe y le mete el micrófono en el coche. Ésta no se percata porque no mira a quien despre- A ROSA BELMONTE AFP Bruce Willis le clavó la cámara en la cara a un paparazzi, pidió luego disculpas y, cuando éste dijo que le había agredido, le denunció por difamación EFE El diablo sobre cuerdas (seis) exactamente Medio siglo, cuarenta y cuatro discos y una gira interminable con la que recorre el mundo desde hace años, tantos que ni siquiera el mismo ya recuerda dónde actúa cada noche. Sin embargo sigue habiendo algo de refrescante en su música, algo incomprensible en su mirada, algo esperanzador y terrible en sus versos que lo hacen inconfundible, inesperado, tremendo, personal siempre, siempre intransferible. Dylan es uno de esos tipos a los que (y ya va uno cumpliendo años) jamás ha visto sonreír, ni siquiera esbozar la mueca de una sonrisa. Así pasa el tiempo, su cara se va pareciendo extraña y singularmente a algunas representaciones del Diablo que alguno cuenta que ha entrevisto por esos mundos de Dios. Mírenlo a los ojos, mírenlo fijamente, y piensen qué se esconde detrás de esa mirada. Este tipo juega con ventaja. Este tipo tiene poderes. Este tipo, Bob Dylan, tiene pinta de que va a ser famoso. ¿Qué se juegan? cia (tampoco tiene ojos en el cogote) y cierra. Su mayor delito consiste en que, una vez que se da cuenta, suelta: que no hubiera estado aquí y no se disculpa. Para qué quieres más. Agresión brutal y saña desmedida dicen en Sábado Dolce Vita ese programa donde Gemma Ruiz aparece rotulada como abogado ¿en qué colegio se habrá dado de alta? El tribunal de la Inquisición que acusa a Portazos Yagüe empieza a orbitar alrededor del planeta Flipamos. Y ahí sigue. La reportera sale a contar su versión no sólo con el brazo en cabestrillo por las fracturas en la mano sino también con collarín por un esguince cervical. No sé, lo mismo se lo hizo al cabecear de dolor, porque eso tuvo que doler. Qué le voy a hacer, me vino inmediatamente a la cabeza En bandeja de plata La hermana de Marisol Yagüe tiene que aprender de Bruce Willis, que a principios de verano dio una lección magistral de lo que hay que hacer cuando te dan por saco en nombre de la libertad de expresión. Llegaba a Koi, en West Hollywood, restaurante al que habitualmente van celebridades y, por tanto, lugar en el que los paparazzi están permanentemente acampados. En lo único que se parece el sucedido angelino al alhaurino (o torrealhaurino) es en que ambos fueron recogidos por cámaras de televisión. Lo de Bruce. Llega el tío con la mano por delante de su cara (luego diría que estaba cegado por los flashes) la alarga en dirección a un fotógrafo y le estampa la cámara en la jeta. Y, en seguida, educadísimo, pide mil perdones al pobre infeliz con la cámara incrustada en el rostro a lo Rompetechos. Luego el fotógrafo aseguraría que Willis lo agredió. El ex de Demi Moore lo demandó por difamación. O sea, primero le das el manotazo adrede, pero como te disculpas... Y más tarde contraatacas con la demanda. A la Yagüe le faltan tablas. Y un bate de béisbol. A Gonzalo le sobran caballos. EL AGUIJÓN Cuando no está en Ibiza, en Saint Tropez o en París, Andrea Casiraghi ayuda en casa. Ayuda a mamá en AMADE, la Asociación Mundial de los Amigos de la Infancia que preside la princesa Carolina. El muchacho de 22 años y ocupación indefinida (en eso y en lo que fuma se parece a Paquirrín) ha estado en Manila visitando un centro juvenil, y otras veces ha visitado a los niños de Nigeria o Senegal. Pero enseguida vuelve a la civilización y a su pareo.