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ABC VIERNES 25 8 2006 45 Sociedad Estados Unidos aprueba la venta sin receta médica de la píldora del día después La astrónoma Jocelyne Bell- Burnell muestra un peluche de Pluto (nombre en inglés de Plutón) durante la votación de definición de planeta en la clausura de la XXVI Asamblea General de la Unión Internacional Astronómica (UIA) celebrada ayer en Praga. La UIA ha decidido finalmente no considerar a este asteroide como un planeta del Sistema Solar AFP Los astrónomos de la Tierra expulsan a Plutón del club de los planetas vivos Los cuerpos celestes del Sistema Solar se dividirán en tres categorías b Tras una intensa controversia, la El astro que llegó por un error de cálculo No lo buscaban. Al menos no a él. Esperaban un gran planeta gaseoso parecido a su vecino Neptuno y se encontraron con una pequeña bola helada. La historia del descubrimiento de Plutón había empezado en 1840. Los astrónomos Urbain Le Verrier y John Couch Adams descubrieron extrañas perturbaciones en la órbita de Urano y, empleando los conocimientos aportados por Newton sobre las influencias que unos cuerpos celestes ejercen sobre otros, fueron capaces de calcular correctamente la posición de un Neptuno aún sin descubrir. Gracias a sus cálculos, seis años después, el octavo planeta del Sistema Solar fue descubierto. A finales del siglo XIX, se planteó que también el comportamiento de Neptuno podría estar siendo afectado por la presencia de un nuevo planeta; y efectivamente, en 1930, Clyde Tombaugh localizó al que desde entonces y hasta ayer fue el noveno acompañante del Sol. Lo más curioso es que el pequeño Plutón no tenía la masa suficiente para perturbar la órbita de Neptuno. Su descubrimiento había sido el fruto de un error. Los cálculos que situaban al nuevo planeta donde Tombaugh lo encontró se debían a un mal cálculo de la masa de Neptuno. nueva definición de planeta, aceptada por unanimidad, defenestra a Plutón, que había gozado durante 70 años de esa categoría DANIEL MEDIAVILLA MADRID. El primer borrador de la Unión Astronómica Internacional (UAI) definiendo qué es un planeta, provocó hace dos semanas las críticas de muchos científicos, que la consideraban poco exigente. Las puertas del selecto club de los que formaban la corte solar se abrían, y en breve, decenas de nuevos cuerpos ganarían la categoría de planetas y se incorporarían a los nueve que desde hace 70 años habían aprendido todos los escolares. La discordia giraba en torno al último de los admitidos en la sociedad planetaria: Plutón. Fue descubierto en 1930 por Clyde Tombaugh y desde entonces fue considerado un planeta. Pero cuanto más se aprendía sobre él- -las observaciones redujeron progresivamente su tamaño hasta los 2.390 kilómetros de diámetro, menor que nuestra Luna- más dudas surgían sobre el estatus que se le había asignado. La necesidad de una nueva definición se hizo imperativa cuando más allá de Plutón apareció Xena, un objeto descubierto en 2003, con un tamaño mayor que el hoy degradado planeta. Con motivo de su XXVI asamblea general, la UAI había reunido a un grupo de expertos para que definiesen del modo más preciso posible qué es un planeta. Hace dos semanas presentaron su propuesta, que ampliaba el número de planetas a doce. Pero después de las intensas discusiones vividas en su asamblea general celebrada en Praga esta semana y que ha reunido a más de 2.500 expertos de 75 países, la UAI votó ayer en pleno una definición de planeta mucho más restrictiva, que deja fuera a los recién llegados Ceres, Caronte y Xena, pero también a Plutón; para casi todos nosotros un planeta de toda la vida. El motivo es que el cuerpo bautizado en honor del dios romano del inframundo es demasiado débil. Un requisito más exigente En el anterior borrador de la UAI, un planeta era un objeto con la masa suficiente para que su propia gravedad superase otras fuerzas y pudiese tomar una forma esférica, que orbite alrededor de una estrella sin serlo él mismo y que no sea el satélite de otro planeta. A estas condiciones, la versión votada en Praga añade la de que la fuerza de su campo gravitatorio haya despejado el vecindario en torno a su órbita Este último requisito ha sido el que ha dejado fuera a Plutón y el que cierra las puertas del club de los planetas vivos a la multitud de objetos que vagan en esa especie de suburbios del Sistema Solar- -donde es muy probable que abunden objetos similares e incluso mayores que Plutón- -que es el Cinturón de Kuiper. La órbita de Plutón se desarrolla en un plano distinto del de sus hasta ahora homónimos y además es mucho más excéntrica. En su excentricidad cruza la órbita de Neptuno y su camino se mezcla con el de otros cuerpos pertenecientes al cinturón de Kuiper. En resumen, Plutón comparte vecindario con demasiados objetos, con lo que no satisface el alto estándar fijado por la UAI. En su asamblea general, los astrónomos han decidido crear una segunda división planetaria en la que se incluirán los cuerpos similares a Plutón, que se convierte en el prototipo de planeta enano -aquí se incluirán también Ceres y Xena- -y un tercer grupo de cuerpos denominados pequeños objetos del Sistema Solar En el grupo de los planetas clásicos quedan ahora ocho: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.