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32 Madrid VIERNES 25 8 2006 ABC Degüellan y apuñalan a un conocido hostelero de Ávila en su vivienda de Torrelodones Le robaron 4.000 euros y su coche, un Mercedes, que apareció horas después en Torrejón de Ardoz b Costa que así era conocido, La familia Flores le regaló un traje de La Faraona A principios de este año, las hijas de Lola Flores, Rosario y Lolita, le regalaron a Constancio García Fuentes un traje de La Faraona para que lo expusiera en su hostería, informaron personas amigas al fallecido. No en vano, a Costa le había unido una amistad muy estrecha con la gran artista jerezana. Numerosas personas del mundo del arte y del espectáculo se pusieron ayer en contacto con el local y con la familia de la víctima para mostrarles sus condolencias. De hecho, muchos de ellos se habían hospedado en el local o habían participado en alguna comida. Las paredes de la hostería están cargadas de fotos de ilustres clientes. Mientras, se le practicaba la autopsia. Debía de llevar muerto un máximo de 24 horas cuando se halló el cuerpo. El cadáver llegará hoy al tanatorio Isabelo Álvarez de Ávila para ser velado. Está previsto que a las cinco de esta tarde se celebre el funeral en la iglesia de San Juan. tenía 59 años y regentaba la hostería más famosa de la capital abulense. Era muy amigo de toreros y gente del espectáculo CARLOS HIDALGO MADRID. El empresario abulense Constancio García Fuentes, conocido popularmente como Costa de 59 años, apareció muerto el pasado miércoles por la tarde en su domicilio de Torrelodones. Le asestaron varias puñaladas hasta acabar con su vida. La Guardia Civil busca a una persona conocida por la víctima, probablemente un hombre, como autora de la muerte. Costa salió de Ávila a primera hora de la tarde del martes rumbo a Torrelodones, localidad que se encuentra a 80 kilómetros de distancia. Ese día de la semana era el único que libraba. Regentaba la Hostería Bracamonte, la de más solera de la ciudad, situada en el número 6 de la calle del mismo nombre, junto a la famosa muralla de Ávila. Los martes eran los días, según relataron personas cercanas a su entorno, que Costa aprovechaba para estar en su vivienda- -en realidad, dos pisos unidos- -del número 3 de la calle de Rufino Torres de Torrelodones y comprar género para su restaurante. Aquella tarde, además, Costa tenía previsto reunirse con alguien. Antes de partir, le pidió a una de las empleadas de la hostería que le preparara unas yemas para regalar Desde entonces, poco se sabe de lo que le ocurrió hasta que le dieron muerte. Llegó a Torrelodones, pero su familia intentó varias veces, el miércoles por la mañana, ponerse en contacto con él llamándole al móvil. No contestaba, algo, dicen sus allegados, atípico en él. Así fue cómo sus familiares comenzaron a inquietarse. La Guardia Civil recibió en el 062 la llamada de un vecino alertando de que algo ocurría en la vivienda de Costa. Francisco, hermano del finado, temiéndose que podría haber sufrido un accidente de tráfico, llamó a las 16.30 horas del miércoles a la Benemérita. El hombre acudió a Torrelodones con dos sobrinos de la víctima. La Guardia Civil había intentado entrar en la vivienda, de unos 120 metros Constancio García Fuentes M. MARTÍN cuadrados, pero la puerta estaba cerrada. Fue Francisco quien, finalmente, encontró en medio de un gran charco de sangre el cadáver de su hermano mayor, con varias heridas por arma blanca en el cuerpo. Uno de los cortes, el que le produjo la muerte, lo tenía en el cuello. El derramamiento de sangre era muy grande Los agentes acordonaron, ante la mirada atónita de la docena de vecinos del edificio, la calle donde se produjo el homicidio. Apenas nadie conocía, ni siquiera de vista, al malogrado. En dos años que llevo viviendo aquí, le vi sólo una vez, y hace tiempo comentaba una vecina. El edificio consta de 12 pisos, distribuidos en dos plantas en torno a una pequeña piscina comunitaria, muy cerca del ayuntamiento de Torrelodones. El acceso a la finca es muy fácil, aunque las dos puertas de la vivienda de Costa no habían sido forzadas. La víctima debía de conocer a su verdugo. Los investigadores se percataron de que a Costa le habían robado 4.000 euros y algunos objetos de valor de la vivienda. También le sustrajeron su Mercedes, que, ya por la tarde, apareció abandonado en Torrejón. Llevaba siempre mucho dinero Un cuñado de la víctima confirmó a ABC que Costa nunca utilizaba en sus compras tarjeta de crédito, por lo que solía portar grandes cantidades en efectivo cuando viajaba a Madrid. El móvil del robo cobraba fuerza. Pudo ser que alguien controlaba que pasaba por allí los martes, y por eso le atacó Otro móvil que se barajó en un principio era el sentimental. La familia negó ayer rotundamente que el fallecido mantuviera en la actualidad relación sentimental con nadie. Fue uno de los sobrinos de Constancio quien tuvo que reconocer su cadáver. La madre de la víctima, de muy Una de las puertas de acceso a la vivienda donde apareció el cadáver, precintada EFE Antes de salir hacia Torrelodones, Costa pidió a una empleada unas yemas para regalar avanzada edad y enferma de hipertensión, tuvo que ser asistida por los servicios médicos cuando supo la triste noticia. Ella y su marido vivían con Costa en la hostería. Ávila recibió con mucho dolor la noticia. Estamos consternados relataban en la pequeña capital. No era para menos. Costa y su establecimiento, que llevaba abierto desde 1989, contaban con una gran fama en la ciudad. Y fuera de ella, porque el empresario tenía muy buena relaciones con el mundo del toreo, al que era un gran aficionado, y con el del espectáculo. En su hostería se vestían de luces todos los grandes matadores de toros que hacían el paseíllo por el coso local. Nombres como Rafi Camino, Ortega Cano, Manuel Abellán- -uno de los toreros que más admiraba- Máximo Valverde, María del Monte, Rocío Jurado, Lola Flores, Juanito Golosinas Rappel, María Teresa Campos, Encarnita Polo y el humorista Juan Muñoz, de Cruz y Raya, eran amigos del fallecido. Aunque Constancio había nacido en Ávila, pasó buena parte de su juventud en Madrid. En la calle de Hortaleza de la capital de España regentó, hasta que abrió la Hostería de Bracamonte, el restaurante El Paraíso, donde conoció a Rocío Jurado, que era cliente del local, antes de que se casara con Pedro Carrasco Ya de vuelta a Ávila, era casi una tradición que la artista jerezana María José Santiago, la madrugada del Miércoles Santo, cantara una saeta al Cristo de las Batallas, de la Iglesia de Mosén. Además de sus familiares y amigos, los empleados de su hostería se mostraban rotos de dolor. Trabajaba aquí como uno más. Era muy querido y admirado, un gran trabajador comentaban. Costa estaba soltero y era el mayor de cuatro hermanos.