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6 Opinión VIERNES 25 8 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA VACACIONES PERPETUAS UANDO José Luis Rodríguez Zapatero descansa no se sabe muy bien por qué lo hace. Las tareas del presidente del Gobierno, ya vuelto a Madrid tras su regio veraneo en el palacio de La Mareta, no son los trabajos de Hércules y su carga de trabajo -dicho sea en el lenguaje que le es más grato- -es liviana como una pavesa, aunque, con trampas de forzudo circense, nos invite a que admiremos su esfuerzo y sacrificio en la pista central de la incoherente carpa del Estado de las Autonomías. Los verdaderamente laboriosos y machacones tamtanes de la propaganda monclovita insinúan y filtran que el líder socialista vuelve a MANUEL su despacho, después de MARTÍN FERRAND haber meditado en su retiro canario sobre los problemas pendientes- ¡qué susto! con tres asuntos prioritarios en su magín: proceder al relevo de José Montilla, echarle medias suelas al proceso de paz y, en lo posible, conseguir que el problema migratorio lo paguen otros. La liviandad que envuelve al presidente impide organizar el debate de si esos tres asuntos justifican una prioridad de gobierno o si, por el contrario, hay otras cuestiones de mayor enjundia y urgencia en la demanda de la sociedad española. Lo que sí parece claro es que para el viaje con que Zapatero inaugura el curso político no se necesitan grandes alforjas. Sustituir a Montilla es tanto como tapar un agujero que nunca existió e, incluso metiendo en el cesto el finiquito de Pasqual Maragall, no se ve ahí materia que requiera mucho cacumen y es, apurando, un gesto de poder al margen de cualquier proyecto provechoso en Industria, Comercio, Turismo y cuantos etcéteras caben en el continente que ha administrado el ahora postulante a hereu de la Generalitat después de su asombrosa conversión de charnego a catalán. Seguir hablando del proceso de paz son ganas de engañarse y engañarnos. Ni ETA ni sus mentores buscan una paz que nos les vale nada y les puede costar las amenazas, extorsiones y representaciones que les dan de comer. El Estado, suponiendo que Zapatero entienda su naturaleza, no puede dar brinquitos de oportunismo ni esbozar gestos para los fotógrafos. El Estado es la certeza de la ley y el rigor de la conducta y nada de eso cabe en el trato con una banda asesina y sus voceros. Lo de la inmigración clama al cielo. No pasa día sin que el Gobierno exhiba su incapacidad- ¿incompetencia? -para encauzar la solución del problema y, lejos de profundizar o simplemente iniciar su búsqueda, organiza fuegos de artificio que, desde pedir ayudas a quien no quiere dárnoslas hasta repartir sin papeles por España, nos obliguen a mirar para otra parte y tenernos entretenidos. A ser posible, en bien de su propia perpetuidad en el poder, divididos. Zapatero no ha vuelto de vacaciones; tan sólo ha cambiado de emplazamiento. LA COLONIA DE AHMED gente de bien sino bien simplemente (claro que I vecino de asiento era ciudadano de Arauna cosa no tiene por qué excluir la otra) bia Saudí. Lo supe antes de que me lo dijera Hablé con Ahmed durante el tiempo que no pasaporque en Barajas estaba delante de mí en mos dormitando. Yo había solicitado el menú vegetala cola del chequeo, y le había echado un ojo a su riano (el único soportable en clase turista) y él comipasaporte. Con él se demoraron más de la cuenta en da halal, de manera que iniciamos nuestra conversalas preguntas idiotas: no, nadie le había ayudado a ción a partir de tópicos culinarios. Luego, cuando hacer el equipaje, no había recibido ningún paquete ganamos confianza, comentamos una noticia, de manos extrañas, no llevaba objetos cortanque ambos habíamos leído, según la cual los tes asesinos, ni mecheros incendiarios, ni líempresarios británicos de pompas fúnebres quidos inflamables apocalípticos. Recuerdo se quejaban de la escasez de crematorios que que mientras esperaba mi turno formulé silenpudieran dar cuenta de los cada vez más rolliciosamente un deseo de ésos que cuesta confezos cadáveres de sus compatriotas. Los enorsar: ojalá este individuo no me toque de vecimes ataúdes XXL así dijo) que los albergano de asiento, ojalá no me lo coloquen al lado ban no cabían en la mayoría de los hornos, de durante todo un viaje de ocho horas. Lo pensé MANUEL manera que había que trasladarlos a otros no por lo del pasaporte, ni porque lo que trajo RODRÍGUEZ más lejanos, con el consiguiente encareciRIVERO el milenio me haya hecho receloso del otro miento de los costes funerarios. Ahmed se mostró- -sobre todo si el otro exhibe rasgos físicos o vestiindignado. En el improbable caso (dadas sus concepmenta (éste lucía ambas cosas) de los que uno atribuciones religiosas) de que deseara ser incinerado, la ye habitualmente a los árabes- sino por su extrema minuta que tendría que pagar su familia sería gastroobesidad. El tipo no pesaba menos de 150 kilos por nómica. Quiero decir astronómica. Ni morir le dejan debajo de su inmaculado thawb de algodón. Lo calcua uno en paz, así me dijo. lé rápidamente porque yo rocé los 120 y sé como son Bueno, no sé por qué les cuento todo esto. Quizás estas cosas (por cierto: la foto que incluye esta columporque este verano que por fin se acaba, me he somena ya no me hace justicia) tido a una bulímica dieta de alitas de pollo y jugosas Bueno, pues sí: allí estaba, en el asiento de al lado, hamburguesas rurales: si sigo así no podré cambiar el del pasillo. El hombre- -después supe que se llamami foto, y los míos tendrán que aflojarse aún más el ba Ahmed- era simpático y parlanchín, e hizo albolsillo si algún día llego a faltar, como también degún comentario tímido y gracioso cuando la azafata cía mi abuela. O, tal vez, porque me he acordado de le suministró un suplemento para el cinturón de seque Ahmed llevaba un frasquito de colonia que utiliguridad. Llevaba un periódico escrito en árabe y The zó para perfumarse un par de veces durante el viaje. Observer. Hablaba un inglés que ya lo quisiera yo Todo esto sucedió antes del último sobresalto de esta para mí: había estudiado en la School of Economics guerra insidiosa, con el susto de los líquidos exploside Londres, una ciudad en la que, según me reveló vos, y toda esa movida. La verdad es que viajar se ha con esa impudicia que sólo se produce con desconociconvertido en un incordio. Sobre todo para Ahmed, dos a los que uno sabe que no volverá a ver jamás, árabe, gordo y con un frasquito de colonia en su equihabía pasado sus años locos (así dijo) Se notaba paje de mano. que era lo que mi abuela llamaba gente bien No C M