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ABC JUEVES 24 8 2006 Internacional 25 ESOS INCOMPETENTES U Un soldado iraní dispara un misil antiaéreo en un entrenamiento en Zahedan, en el sur de Irán AP Las guerras de Irak y el Líbano hacen de Irán una potencia regional El IRI británico advierte de que la política de EE. UU. pone parches b El Instituto de Relaciones Internacionales británico cree que Teherán podría adoptar una línea más dura en la negociación de su plan nuclear MARCELO JUSTO. SERVICIO ESPECIAL LONDRES. La guerra contra el terrorismo ha favorecido a Irán al sacar del escenario a sus dos principales rivales en la zona, los talibanes y Sadam Husein. El informe del prestigioso Instituto Real de Relaciones Internacionales, con sede en Londres, conocido como Chatam House, señala que el reciente fracaso de Israel en el Líbano ha reforzado el papel de Irán. Irán es más influyente que Estados Unidos en la región y tiene una influencia cada vez más importante en la relación de esta región y el resto de Asia indicó a este diario el director del estudio de Chatam House, Robert Lee. Visto con este prisma, las victorias de Estados Unidos en Afganistán en noviembre de 2001 y contra el régimen iraquí en abril de 2003 tienen bastante de pírricas. El fundamentalismo suní talibán y la dictadura secular iraquí eran los principales enemigos de Irán en la región. Estados Unidos no logró sustituirlos con gobiernos estables y prósperos. Lo que ha quedado entonces es un vacío de poder en muchas zonas ocupado o aprovechado por Irán puntualiza Lee. En Afganistán, el Gobierno de Hamid Karzai sólo controla parcialmente el país. La influencia de Irán es reducida en ese país suní, pero en Irak, donde alrededor del 60 por ciento de la población es chií, el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad se ha convertido en un referente en el caos post- Sadam Husein. También la guerra del Líbano También la actual crisis en el Líbano ha tenido favorables repercusiones regionales para Irán. Al principio del conflicto, Estados Unidos, el Reino Unido e Israel insinuaron que Arabia Saudí, Egipto, Jordania y otros países de la región veían con buenos ojos la posible eliminación de Hizbolá porque neutralizaba el peligro iraní. Creemos que estas tensiones existen, pero que fueron exageradas. También creemos que en Occidente no se presta suficiente atención a la importancia que tiene la opinión pública de estos países en todo el conflicto regional con Israel señaló Lee. El cese de hostilidades en el Líba- no dejó bien parado a Hizbolá e incrementó su prestigio en el conflicto que subyace a buena parte de los problemas de Oriente Próximo: la situación palestina. Pero además tiene fuertes repercusiones sobre la política de Irán hacia Occidente. Irán es demasiado importante por razones políticas, económicas, culturales religiosas y militares. Si a esto se le suma que la actual situación política en la región ha fortalecido su papel, se puede entender por qué Irán puede adoptar una posición dura en toda la negociación en torno a su programa nuclear subrayó Lee. Ahmadineyad versus Jamenei Pero no todo son rosas para el Gobierno iraní. El informe del Instituto Real de Relaciones Internacionales describe las tensiones internas que existen entre el popular Ahmadineyad y el guía espiritual de Irán, el ayatolá Jamenei. Según el documento, el ayatolá no ve con buenos ojos la retórica milenarista de Ahmadineyad, que ha negado el holocausto y ha asegurado que se debe borrar a Israel del mapa. Sin embargo, la conclusión del informe es clara: Estados Unidos debería revisar su política hacia el Gobierno de Irán. Por el momento lo que está haciendo es poner parches en vez de examinar cuáles son sus intereses estratégicos y cómo puede ponerlos en práctica indicó Robert Lee. En Irak, el Gobierno iraní se ha convertido en un referente en medio del caos post- Sadam Husein na de las pocas excusas que no puede esgrimir un gobernante para justificar sus fallos, retrasos, dudas e inoperancias, es que el problema es complejo y de difícil solución. Si se les ha elegido y disfrutan de las prebendas que el cargo suele llevar aparejadas, es para resolver los asuntos complicados. De los fáciles nos encargamos los simples mortales. Digo esto a propósito de las flotillas de cayucos, cargados de subsaharianos, que arriban cotidianamente a las playas canarias, pero podría ser aplicable a la huelga salvaje de El Prat, al incendio de Galicia o a la delincuencia callejera. ALFONSO Rara es la ocasión en ROJO que el ministro de turno no apela al carácter enrevesado de la cuestión para camuflar su incompetencia. A eso, se suma lo que los expertos en despiste denominan técnica de la ensalada y que no es otra cosa que atribuir la responsabilidad a la UE, a la ONU o a las diferencias de renta entre continentes. Todo ello, poniendo el énfasis en el drama humanitario y sin citar a las mafias negreras, que se hacen multimillonarias gracias al tráfico de carne humana. Amanecí decidido a dedicar mi artículo a las mentiras e incompetencias que rodean la tragedia de la inmigración ilegal pero, cruzando las agostadas planicies de Castilla la Vieja, escuché por la radio a Máximo Cajal y me quedé de piedra. Desde hace 26 años, cuando era embajador en Guatemala y estuvo a punto de ser quemado vivo con muchos de los que trabajaban a sus órdenes, he sentido cierto afecto por el veterano diplomático, a quien Zapatero ha nombrado su representante personal para la Alianza de Civilizaciones. Lo conocí en momentos terribles y me pareció un hombre sensato y dolorido. Su imagen se resintió bastante hace tres años, cuando publicó un libro en el que propugna la entrega a Marruecos de Ceuta y Melilla, como camino para recuperar el Peñón de Gibraltar. La puntilla llegó ayer, cuando le escuché defender a capa y espada el derecho de Irán a dotarse de la bomba nuclear. En sintonía con los pacifistas de salón y con muchos analistas de periódico o tertulia radiofónica, Máximo Cajal sostiene que, si EE. UU. tiene la bomba e Israel también, hay que dejar que los ayatolás se hagan con la suya. Quizá habría que recordar a todos ellos- -incluido el representante de Zapatero- que hace sólo veinte años promovían el desarme unilateral de Occidente y se manifestaban contra el despliegue de los pershing argumentando, con razón, que la energía nuclear alimenta armas nucleares, y las armas nucleares alimentan más armas nucleares. Y que eso conlleva el riesgo de que la bomba acabe en manos de un facineroso dispuesto a utilizarla. Y no estoy hablando sólo del presidente Mahmud Ahmadineyad.