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ABC JUEVES 24 8 2006 Internacional 23 La soldado Margie Black- -con 41 años, tres hijas y una nieta- -ilustra las dificultades de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para reclutar en tiempos de guerra, reflejo en la actualidad de las inciertas campañas de Irak y Afganistán La mili de la abuela Margie PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL Mercenarios de Colombia en Irak denuncian que han sido estafados b Contratados por una empresa WASHINGTON. Margie Black se encuentra estos días sudando la gota gorda en Fort Jackson, Carolina del Sur, a donde llegó el pasado 20 de julio para las nueve semanas de entrenamiento básico que el Ejército de Estados Unidos exige para todos sus nuevos soldados. Acompañada por un tremendo calor húmedo y compañeros de armas con la mitad de edad, esta vocacional militar afroamericana- -con 41 años, tres hijas y una nieta- -se ha convertido en la prueba más visible de los apuros del Pentágono para satisfacer sus necesidades de personal voluntario en tiempos de guerra. Según ha explicado Margie, el resto de los reclutas que aprenden junto a ella técnicas básicas de combate bajo un insoportable calor húmedo me llaman mamá, de una forma respetuosa Mote inspirado por la diferencia de edad que permiten las últimas regulaciones del Ejército de Tierra de Estados Unidos, dando luz verde al alistamiento de hombres y mujeres hasta un día antes de cumplir los 42 años para hacer frente a las demandas impuestas por los despliegues continuados en Irak y Afganistán. de seguridad de EE. UU. para custodiar sus intereses, los ex militares dicen que no perciben lo comprometido y se sienten secuestrados ALEJANDRA DE VENGOECHEA CORRESPONSAL BOGOTÁ. La oferta que la empresa ID Systems- -filial en Colombia de la estadounidense de seguridad privada Blackwater- -le hizo hace un año a 35 experimentados ex militares colombianos fue muy tentadora: si custodiaban intereses estadounidenses en Irak, recibirían un salario de entre los 2.500 y 7.000 dólares mensuales, cuatro veces más de lo que solían ganar en su país. No lo dudaron. Primero recibieron en Bogotá un curso de entrenamiento de dos semanas. Los instructores eran tres ex militares gringos le contó un ex mayor del Ejército a la revista Semana, la de mayor circulación en este país. Pero, según explicó uno de los afectados, cuando a principios de junio el contingente llegó a Irak, las reglas del juego cambiaron: no sólo no cumplieron en el pago- -reciben 1.000 dólares mensuales- sino que les retiraron los billetes de regreso y ni siquiera tienen seguro médico o agua potable. Cuando dejamos a nuestras familias, sabíamos a qué veníamos. Lo que nunca nos imaginamos es que esto era el horror explicó un ex militar al semanario desde la capital de Irak. Queremos volver, pero no nos dejan. Cuando se enteren de que hemos hablado, no sabemos qué nos puede pasar. Pero la verdad es que la gente está desesperada agregó. El capitán retirado Gonzalo Guevara, gerente del proyecto de la empresa ID System, reconoció haber tenido problemas con dos de los contratados. Pero allá no se retiene a nadie, no los tenemos secuestrados, tienen beneficios y el que se quiera venir, lo hace dijo. Margie Black recibe instrucción en Fort Jackson, Carolina del Sur Madre e hija La recluta Margie ha explicado su odisea castrense como fruto de una vocación insatisfecha. A los 19 años quiso entrar en el Army aspiración interrumpida por los embarazos consecutivos de sus hijas Ashley, Natalie, De Na. La mujer consiguió un trabajo como guardia de prisiones y se dedicó a criar a su familia en West Columbia, Texas. Hasta que su primogénita se interesó por la posibilidad de una carrera militar y un sargento les informó sobre los nuevos requisitos de edad. En una semana, madre e hija habían firmado con el Tío Sam. A la hora de elegir especialidad, la aguerrida Margie Black aspiraba a convertirse en francotiradora, un destino todavía no abierto a mujeres. Su segunda opción, servicios funerarios, no tenía vacantes. Con lo que ha tenido que conformarse con una posición relacionada con transporte y logística. Su compromiso castrense, con bastantes posibilidades de ser enviada a zonas de combate, es por un mínimo de cuatro años. Aunque Margie no descarta prórrogas. El Departamento de Defensa, para explicar el reclutamiento de cuarentones soldados, ha argumentado que mejoras en salud, dieta y forma física de los estadounidenses no convierten la edad en un obstáculo insalvable para el fichaje de nuevos profesionales militares. Aunque hasta el año pasado, el Army no aceptaba candidatos con más de 35 años, ante un déficit de ABC 80.000 soldados, estas limitaciones han sido relajadas. Al igual que otros requisitos, como puntuaciones mínimas en la obligada batería de pruebas para medir la actitud militar de los aspirantes. Los encargados del entrenamiento de Margie esperan que- -pese a las dificultades del entrenamiento básico que abarca desde una pista de obstáculos hasta marchas forzadas- -la abuela recluta puede superarlo con éxito y jurar bandera. De hecho, la señora soldado no duda en recalcar que se encuentra en mejor forma física que algunos de sus compañeros adolescentes. Además de dejar caer que como militar va a ganar menos dinero que como guardia de prisiones, pero cumplir un sueño no tiene precio Llamada forzosa a filas para miles de marines WASHINGTON. Aunque los marines con su legendaria mística, suelen sufrir menos problemas de reclutamiento, la Infantería de Marina de EE. UU. tampoco se salva en la actualidad de graves problemas de personal. Hasta el punto de que el Pentágono ha anunciado esta semana su intención de realizar llamadas forzosas a servicio activo entre miles de sus reservistas. Según explicó el coronel Guy Stratton, a falta de voluntarios, existe un déficit estimado en unos 1.200 marines para futuros despliegues. Sobre todo en Irak, donde las Fuerzas Armadas de EE. UU. ante la multiplicación de la violencia sectaria, mantienen un despliegue de 138.000 efectivos, de los que más de 24.000 son marines Los huecos más grandes se centran en zapadores, inteligencia, policía militar y comunicaciones. Para cubrir estas necesidades, el Pentágono recurrirá a los marines encuadrados en la Individual Ready Reserve un segmento de reservistas fuera del servicio activo, pero que todavía no han completado sus ocho años de obligaciones militares. Lo que les permite servir teóricamente en casos de emergencia nacional. Generalmente, los marines se alistan por cuatro años y después sirven otros cuatro años adicionales como reservistas regulares o individuales, a cambio de algunas prestaciones económicas. Al ser activados de forma involuntaria, estos militares se enfrentan a la posibilidad de ser enviados a zonas de combate por lo menos durante un año. Lo que en muchos de estos casos supone de forma consecutiva un tercer o cuarto destino bélico.