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4 Opinión JUEVES 24 8 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CRECIMIENTO SOSTENIDO DEL TURISMO E LA GROSERA IMPUNIDAD DE BATASUNA L A manifestación que mañana se celebrará en Bilbao, en plena Semana Grande y convocada por un grupo de ciudadanos anónimos en defensa de la autodeterminación del País Vasco, ya no puede beneficiarse de duda alguna sobre su vinculación con la estrategia de la izquierda proetarra. El PP ha denunciado que hasta ocho de los convocantes fueron candidatos en listas blancas que acabaron siendoilegalizadas, al quedar demostrado que constituían el fraude previsto por la Ley de Partidos para evitar que un partido disuelto (Batasuna) pueda comparecer con testaferros. Si, en su día, a estos candidatos se les privó judicialmente del derecho al sufragio pasivo, los mismos motivos habrían de servir para, al amparo de la misma Ley y por el mismo fundamento- -la relación fraudulenta con el entramado batasuno- no reconocerles el derecho de manifestación. La Fiscalía General ya ha dicho que no pedirá la prohibición del acto porque no hay indicios de ilicitud. Sin duda, nunca hay indicios cuando no se quieren ver, y así es como está funcionando el fiscal general. Al parecer, secundan su opinión la Policía y la Ertzaintza, donde parece que no hay ni un modesto archivo. Era bien sencillo de verificar, pero en esto de las verificacioens parece que no anda muy diestro el Ministerio del Interior. En estas condiciones, con la Fiscalía neutralizada, la Ley de Partidos inhibida y la suspensión de actividades, decretada por Grande- Marlaska, burlada continuamente, es evidente que Batasuna encuentra una bateria de coartadas perfecta para obviar la legalización que le propone el Gobierno, pues es el propio Ejecutivo el que no promueve el cumplimiento de las leyes. Con qué autoridad moral va Rodríguez Zapatero a exigir a Otegi y compañía que acaten la Ley de Partidos si es el Ejecutivo el que la ha convertido en papel mojado. A saber: el entramado batasuno se manifiesta cuando quiere, convoca ruedas de prensa sin recato, lanza amenazas perfectamente inteligibles y tira de las orejas al Gobierno. Todo esto, a pesar de que los tribunales la han disuelto como parti- do político. Tácticamente, la situación es un desastre porque, en vez de animar a los dirigentes batasunos a una legalización real, haciéndoles sentir las consecuencias de su ilegalidad, se consiente que Batasuna crezca políticamente y recupere capacidad de movilización. Lo más absurdo, sin embargo, es la teoría construida por el Gobierno en torno a la incidencia que tendría en el proceso de paz la legalización de la izquierda etarra. Plantear que la vuelta a la legalidad de Batasuna, se llame como se llame, será un aliciente para la pacificación es un alarde de ignorancia histórica. ETA ha tenido durante veinte años una sucesión de partidos y coaliciones legalizados- -Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna- en cuyos estatutos se apostaba por vías democráticas De esa situación de legalidad sólo se benefició la estrategia terrorista, y si algo hizo que declinara el terrorismo de forma definitiva fue, precisamente, la aplicación de la Ley de Partidos y del Código Penal a Batasuna. El Gobierno quiere ahora hacer lo contrario en un ejercicio de autoengaño irresponsable, pues nadie en su sano juicio puede creer que el partido que constituyan Otegi, Barrena o Etxebarría iba a situarse contra la violencia de ETA y al margen de sus directrices. La coordinación entre los últimos mensajes amenazantes de Batasuna, la reactivación de la kale borroka y el comunicado de ETA prueba que la aspiración de domesticar democráticamente a los batasunos es un acto de voluntarismo. Tanto como proponerle un trueque de legalización por acercamiento de presos. Lailegalización ficticia en la que vive Batasuna es una buena situación para ETA, porque pone en evidencia la debilidad del Estado. En la lógica de los terroristas- -quienes ya se han cobrado las piezas de la Ley de Partidos, el Pacto Antiterrorista y parte de la estrategia judicial- -la tregua no es una oportunidad para acatar una legalidad que rechazan, sino, como ha dicho Mayte Pagazaurtundúa, para impulsar un proceso que les procure sus objetivos políticos. Y el Gobierno socialista le está poniendo en bandeja alguno de ellos. ALEMANIA EN ALERTA E L terrorismo islamista no distingue. Detesta y teme a las sociedades abiertas, sin excepción. Por eso dirige su brutalidad contra todas ellas y tratará de golpearlas siempre que pueda. Si alguna no ha sufrido directamente sus atentados es porque no se han dado todavía las condiciones para ello. Sin embargo, la posibilidad de que se produzcan está ahí. Los EE. UU y Europa estarán siempre en la mirilla de Al Qaida y sus múltiples franquicias. Mientras el islamismo totalitario exista, el modo de vida y la mentalidad occidentales estarán gravemente amenazados, porque el objetivo de aquél es erradicarlos como sea. Quien se crea libre de su violencia se equivoca. No hay cortafuego que pueda protegernos de antemano; de ahí la importancia de que los lazos de colaboración multinacional se refuercen e intensifiquen entre las sociedades abiertas. Todas deben ser igualmente solidarias en la defensa de nuestros valores y nadie puede sentir la tentación de mirar hacia otro lado tratando de inmunizarse frente al terrorismo islamista mediante el empleo de una técnica apaciguadora, tal y como reconocía la semana pasada el ministro del Interior galo, Nicolas Sarkozy, después de admitir que el riesgo de atentados en Francia es elevado Alemania, por su parte, acaba de comprobar también estos días que no hay compartimientos estancos eficaces frente a la amenaza islamista que pende sobre el conjunto de Occidente. El pasado fin de semana se supo que dos jóvenes inmigrantes de origen musulmán trataron de atentar hace un mes con explosivos contra trenes que circulaban entre Dortmund y Coblenza. Afortunadamente, las bombas no estallaron por razones técnicas, pero la existencia de la trama terrorista y la voluntad de atentar en Alemania han desatado una ola de inquietud en el seno de una sociedad que, hasta ahora, ha vivido complacientemente liberada de inquietudes terroristas. El propio ministro del interior, Wolfgang Schauble, ha reconocido públicamente que la situación es muy grave y que el peligro nunca ha estado tan alto comprometiéndose a continuación a incrementar las medidas de seguridad y la colaboración internacional, pero no sin antes alertar a la ciudadanía frente a la actitud de aquellos inmigrantes musulmanes que, como ha sucedido en el Reino Unido, parecen dispuestos a atentar contra la sociedad que les ha dado acogida. De este modo, toda Europa va poco a poco cobrando conciencia de la grave situación por la que atraviesa debido a la existencia de una amenaza real, dentro y fuera de sus fronteras. Es el momento de encontrar una solución que, eso sí, sea capaz de conciliar la seguridad con la mentalidad tolerante y liberal que sustenta nuestra libertad. La solución es difícil, pero todos tenemos la responsabilidad de encontrarla. L turismo es desde hace décadas la primera industria nacional: más del 10 por ciento del PIB y del empleo se sustenta en un sector que supera cada año el reto de la creciente competencia internacional y mantiene un crecimiento sostenido. España disfruta de una de las industrias turísticas más importantes del mundo, forma parte del grupo de los cinco países líderes del mercado y ha desarrollado durante estos años varias empresas multinacionales que actúan con efectividad a nivel global. Algunos pesimistas decretaron tiempo atrás que el sector estaba agotado y que no sería capaz de seguir creciendo, que el turismo de masas, el llamado de sol y playa se desplazaría hacia otros destinos más competitivos en precios y que España debía cambiar su modelo turístico. No estaban acertados: el turismo masivo sigue siendo una de las columnas del sector en España, entre otras razones porque la pérdida de ventajas competitivas en precios se compensa con más calidad y garantías. Pero para mantener la actual posición de liderazgo hay que complementar ese turismo masivo y tradicional, reforzando más la oferta de calidad. Que, a las ventajas del clima y del buen servicio, se añadan riquezas naturales, artísticas y de ocio. De ahí la importancia de poner coto a los incendios y demás catástrofes naturales que acuden puntuales a la cita veraniega. En todos esos segmentos del sector, la oferta española es cada año más competitiva y los ingresos procedentes de ese otro turismo, incluido el de alta gama, son cada día más relevantes y estables. Algunos, con notable miopía, critican la urbanización de las costas como si el fenómeno fuera malo en sí mismo, reeditando la crítica más reaccionarias contra el progreso y la urbanización en las ciudades. Esas construcciones costeras- -segundas residencias, hoteles- -son fuente permanente de empleo estable y de prosperidad. Hay que evitar agresiones ecológicas y disparates urbanísticos, pero carece de sentido la pretensión de dar carpetazo a nuevas edificaciones. El avance de datos de la temporada de verano pone de relieve crecimientos moderados en el número de turistas, en las pernoctaciones efectivas y en los ingresos obtenidos por el sector. Los europeos son los primeros clientes turísticos españoles, especialmente alemanes y británicos, que a pesar de que sus economías no pasan por un momento boyante han mantenido la corriente turística habitual hacia España. Al sector corresponde mantener y mejorar la calidad de su oferta; y a la Administración, esmerarse en mejorar las infraestructuras, especialmente aeroportuarias, y las condiciones de seguridad y garantía de derechos. Que el país funcione es la mejor contribución del Gobierno al éxito del sector turístico, mucho más que los subsidios y la retórica.