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44 Sociedad MIÉRCOLES 23 8 2006 ABC (Viene de la página anterior) Matemáticos de todo el mundo inundaban ayer las salas del Palacio de Congresos de Madrid. Sus representantes más ilustres, los premiados con los Fields, mostraron lo poco accesible de su ciencia, y al mismo tiempo, el tremendo valor de su tarea logía y la innovación para el futuro de nuestro desarrollo económico y de nuestro bienestar social A continuación, invitó al mundo empresarial a implicarse en esta tarea. También las empresas deben sumarse, con creciente intensidad, a una disciplina que ha resultado esencial para nuestro desarrollo, siendo por ejemplo el soporte básico para alcanzar la Sociedad de la Información de que disfrutamos en nuestros días En otro momento de su discurso ante una multitudinario auditorio, el Rey destacó que España lleva esforzándose con especial ahínco, y lo seguirá haciendo en el futuro, para promover su desarrollo tecnológico Y se congratuló de que los matemáticos españoles no han dejado pasar la oportunidad de participar en el Programa Ingenio 2010. El Rey llamó la atención sobre el enorme esfuerzo del Congreso por acercar las matemáticas a los ciudadanos y resaltó que la alta participación ha sido posible gracias a los programas de ayudas a los científicos procedentes de países con dificultades económicas, siguiendo una vieja tradición de la Unión Matemática Internacional, a la que España es especialmente sensible Los matemáticos montan el número TEXTO: DANIEL MEDIAVILLA FOTO: CHEMA BARROSO ria atención de los medios sobre su trabajo y, de rebote, sobre las matemáticas. Pero la dificultad para transmitir esta ciencia puede convertirla en un campo donde los periodistas busquen tan sólo historias de mentes maravillosas o extrañas, sin ser capaces de explicar los- -por lo que dicen- -bellísimos frutos de su trabajo. Es ilustrativo de la situación, que el propio Perelman, en una entrevista en la revista New Yorker de esta semana se quejaba de haber sido tratado como una mascota. Esa parecía también la sensación de los tres premiados con el Fields. No tiene sentido que tengamos que responder una y otra vez a las mismas preguntas decía un fatigado Andrei Okounkov el pasado lunes cuando un periodista se acercó a él para solicitarle una entrevista. No fueron simpáticos, pero llevaban varios días sufriendo un acoso al que no están habituados. Medallas Fields Antes de dirigirse a los congresistas, Don Juan Carlos entregó las Medallas Fields, consideradas los nobel de este campo del saber, que la Unión Matemática Internacional (IMU) otorga cada cuatro años a científicos menores de 40 años. Los galardones fueron concedidos al australiano Terence Tao, al alemán Wendelin Werner y a los rusos Andrei Okounko v Grigori Perelman, quien lo rechazó. Asimismo, el norteamericano Jon Kleinberg recibió el Premio Nevanlinna, a las mejores aportaciones matemáticas a la Sociedad de la Información. Finalmente, el científico japonés Kiyoshi Itô fue distinguido con el Premio Gauss para investigación aplicada. Debido a su avanzada edad, Itô no pudo trasladarse a Madrid y recogió el premio su hija. Su labor, trayectoria y méritos científicos, así como su aportación al desarrollo y bienestar de nuestras sociedades, merecen el reconocimiento de todos y constituyen un ejemplo y un estímulo para el conjunto de la comunidad matemática internacional manifestó Don Juan Carlos en su felicitación a los galardonados. El Rey estuvo acompañado por la ministra de Educación, Mercedes Cabrera; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón; el presidente saliente de la IMU, John Ball, y el presidente del Comité Organizador, el español Manuel de León. Matemáticos contra el espectáculo Cuando a alguien le dan un oscar, al recogerlo, suele pronunciar unas palabras. Los premiados con los Fields escucharon su nombre, se levantaron del asiento, subieron al estrado, recibieron la medalla de manos de Su Majestad el Rey y descendieron. Todo en menos de veinte segundos. Es, en parte, un tópico, pero los matemáticos, al menos algunos de especial genio, son seres excepcionales cuya visión del mundo no tiene por qué adaptarse a la del público general. Ellos son los arqueólogos de lo que Galileo llamó el lenguaje del universo. Durante años se han dedicado a rascar con minuciosidad sobre el yacimiento de la realidad para descubrir una pequeñísima pieza que aportar al puzle de este idioma- -Perelman empleó ocho años, que se reflejaron en poco más de 60 páginas, para resolver la conjetura de Poincaré- y al rigor que necesitan en su trabajo no se puede renunciar sólo por satisfacer a un puñado de periodistas o incluso al público en general. No quiero ser demasiado especulativo decía Werner sacudiéndose una de las preguntas de los medios. Si tratasen de simplificar su trabajo para hacerlo inteligible probablemente ya no tendría sentido justificaba uno de los matemáticos asistentes al congreso. Como habrán comprobado, en esta crónica no abundan las matemáticas; como mucho una intuición de su importancia, pero después de tratar con mentes y problemas tan complejos como los presentes en el Congreso de Matemáticos, apetece apropiarse de la frase de otro matemático ilustre como Ludwig Wittgenstein: De lo que no se puede hablar, mejor es callarse Los ganadores de los premios Fields, Werner, Okounkov y Tao (por ese orden) Al fondo, Jon Kleinberg (premio Nevanlinna) y la hija del premio Gauss MADRID. El asalto había comenzado diez minutos antes. Un numeroso grupo de periodistas con escasos pertrechos intelectuales para la tarea trataban de abrir brecha y sacar una declaración interesante sobre el trabajo de los tres ganadores de los Fields- -que además fuese inteligible para sus lectores, claro- Tras diez minutos de esfuerzos por alcanzar la utopía y dos o tres preguntas para futbolistas- ¿Qué se siente al ganar el Fields? ¿Desde cuándo te interesaron las matemáticas? -un valiente lo intentó de nuevo con el francés Wendelin Werner. Después de mencionar uno de los aspectos de su trabajo sobre el movimiento bidimensional browniano adjuntó la coletilla que ya habíamos escuchado varias veces: ¿Puede explicarlo de modo que lo entienda el público general? Werner escuchó la pregunta con una ligera mueca de esfuerzo que se podía atribuir a la mala acústica de la sala, o al dolor de otra inyección de paciencia para no mostrar desprecio ante tanta simpleza. -No obstante, reconozcamos la osadía del periodista: Incluyó público general y movimiento bidimensional browniano en la misma frase- Mire- -explicó Werner- -las personas que estamos aquí hemos dedicado mucho tiempo de estudio para lograr los resultados por los que hemos sido premiados; no hemos tenido demasiado tiempo para pensar en lo que le interesa al público general Fue el final del esfuerzo y un momento revelador sobre la posibilidad de vulgarizar una ciencia tan pura como las matemáticas. Después vinieron las preguntas sobre la ausente mujer barbuda del congreso, el genial Grigory Perelman. Muy pocas personas en el mundo comprenden su trabajo, pero su comportamiento poco común y su aura de genio loco han atraído una extraordina- Durante la rueda de prensa se hizo patente la enorme distancia entre los matemáticos y el público general