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23 8 06 EN PORTADA El velazqueño cuadro de Las Lanzas o La rendición de Breda sirve de referencia para esta secuencia bélica de Alatriste FOTOS: ABC Alatriste Una pica en Madrid (Viene de la página anterior) sen haga una escabechina con la taquilla, que es, justamente, lo que deben esperar todos sus creadores, ya que ha costado unos veinticuatro millones de euros, una minuta que en maravedís nos pondría los ojos turulatos. Ante el esfuerzo pecuniario, toda promoción es poca, por supuesto, aunque se cuente con la solvencia en la dirección de Agustín Díaz- Yanes, un reparto de rostros populares y una tropa de fiar en el resto de apartados de la producción. Así que de esta guisa agosteña, ayer se inauguraba la exposición fotográfica de César Urrutia, que ha retratado a los personajes principales del filme de una manera bastante peculiar, a la velazqueña. Según el fotógrafo, Velázquez tiene en el guión de Alatriste una presencia implícita, a través de varios de sus cuadros En estas cuitas andábase el prócer de la cámara con las obras del genial sevillano, de modo y manera que dio en aplicar a a las fotografías un tratamiento posterior al que ha dedicado un año de trabajo, con el fin de que la industria llegase a buen puerto, e intentar aproximarse a la textura, la iluminación y el color de los retratos del pintor sevillano A la sazón, los personajes fueron retratados con un fondo gris y después se incorporaron las imágenes para crear los fondos ayudados de los decorados y las localizaciones para dar forma definitiva a los retratos explicó el fotógrafo, quien utilizó una cámara digital (pardiez, cómo idean y pergeñan estos luteranos, siempre andándose Viggo Mortensen, con una aviesa mirada aprendida en la Posada del León Los responsables de la película han contado con un director de arte de excepción: Velázquez, en cuya obra pictórica se ha ambientado el filme con inventos) para volver a interpretar las imágenes desde cero sin dañar el original las veces que fuese menester La muestra de Urrutia ocupa las calles de Preciados, El Carmen y Rompelanzas en pleno centro de la ciudad. Es decir, en una zona que tal vez hollaron las calzas de Alatriste, y donde puede que su vizcaína bien afilada mandase al reino de Belcebú y a las tinieblas a algún que otro facineroso. Ea, pues, que la muestra está a tiro de piedra o de arcabuz de las Descalzas Reales, y la iglesia del Carmen (construidas con anterioridad, eso sí, pero muy vinculadas a los Austrias) y la zona hoy llamada de Las Letras y en las que Quevedo (Juan Echanove es el vate del polvo mas polvo enamorado en la peli) Lope, Góngora y Calderón hacían méritos, y de vez en cuando tiraban de mosquete. Desde luego, no parece mal principio haber elegido al genial Diego Velázquez como director artístico del filme, pues el maestro no ha sido sólo uno de los más grandes de la pintura de su tiempo sino también y además un testigo excepcional de la España del siglo XVII, que retrató para la posteridad, desde la Corte al pueblo más llano. Incluso, para muchos especialistas e historiadores de renombre y prestigio, como Elliott, autor de las imprescindibles piedras filosofales de historia del período, La España imperial y la biografía del Conde- Duque de Olivares, el artista sevillano también tuvo un importante papel como propagandista en un tiempo en el que no existía la fotografía.