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58 MARTES 22 8 2006 ABC Economía Los sobrecostes por el petróleo y las medidas de seguridad amenazan a las aerolíneas El Gobierno británico ya se plantea aplicar un recargo a los pasajeros en los billetes b Ninguna aerolínea reconoce haber calculado ya las pérdidas que las nuevas medidas de seguridad les han causado, pero todas estudian cómo resarcirse de ellas MIGUEL LARRAÑAGA MADRID. La amenaza terrorista puso en marcha una alerta aeroportuaria y la implantación de medidas de seguridad excepcionales, causando un colapso en los aeropuertos londinenses. Las medidas se han relajado en un grado, pero se mantienen por encima de la normalidad y ahora lo que se plantea es quién va a pagar el coste que estas medidas tienen. En un primer momento, las aerolíneas más afectadas- -fundamentalmente las británicas British Airways e EasyJet y la irlandesa Ryanair- -buscan la forma de resarcirse de los daños que les causó el colapso y se debaten entre demandar al operador aeroportuario BAA o al propio Gobierno británico, pero al mismo tiempo han comenzado a presionar para que se relajen ya las medidas de seguridad o, si no es así, se aclare quién va a pagar el sobrecoste que lleva aparejado. Fuentes de la patronal europea de aerolíneas consultadas por ABC subrayaron ayer que es indudable que las nuevas medidas de seguridad llevan a un sobrecoste a las aerolíneas, pero será una cuestión de cada una de ellas cómo lo afronte Por su parte, en BAA se subraya que aún no han cuantificado su sobrecoste porque aún no se sabe durante cuánto tiempo van a mantenerse las medidas excepcionales de seguridad Pero, en cualquier caso, las aerolíneas quieren que se aclare rápidamente el panorama. En un momento en el que ya tienen que aplicar recargos por las constantes subidas de los precios y los combustibles y cuando se llega al tercer trimestre, tradicionalmente malo para el tráfico aéreo tras la temporada turística, necesitan saber quién va a pagar las nuevas medidas de seguridad para adoptar sus estrategias. Y la primera reacción va hacia los pasajeros. El Gobierno británico admite que habrá que pagar lo que el nuevo nivel de seguridad exige y la primera alternativa que analiza es implantar una tasa de seguridad que sería pagada directamente por los pasajeros que utilicen los aeropuertos británicos en el precio del billete. Seguramente, esta idea surge de la petición de la IATA de que sean los gobiernos que exigen nuevos niveles de seguridad los que corran con el gasto que suponen estas exigencias. Un pasajero es cacheado en un control de embarque del aeropuerto de Barajas Sin embargo, algunos expertos del sector no ven con buenos ojos que se implante un recargo. Ya hay recargos en los billetes por la constante subida del petróleo, que sí es parte del negocio de las aerolíneas, pero no debe haber recargos en el precio del billete por algo que es totalmente ajeno a las aerolíneas aunque sea de obligado cumplimiento para ellas Estas fuentes indican, además, que las aerolíneas necesitan saber con cierta premura qué va a pasar y cómo se va a pagar, porque la subida del petróleo hace que sus márgenes se estrechen cada vez más y el tercer trimestre es el ERNESTO AGUDO más complicado del año tras el boom veraniego En un segundo plano, además, algunos expertos indican que se están jugando otras batallas. Más seguridad va contra el modelo de negocio de las aerolíneas de bajo coste, basado en que el pasajero se transporte su maleta en China liberaliza sus ferrocarriles para captar inversión privada PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Con el propósito de financiar la ampliación de su red ferroviaria, que pasará de los 74.000 kilómetros de vías actuales a los 100.000 previstos para 2020, el Gobierno chino liberalizará en parte sus trenes para atraer inversión privada doméstica y extranjera. Aunque Pekín ya abrió en julio del año pasado su monopolio estatal de ferrocarriles al capital privado, la respuesta ha sido bastante tibia por las duras condiciones impuestas. Por eso, el Ejecutivo otorgará ahora a los inversores no públicos mayor capacidad de decisión en dos elementos cruciales a la hora de construir o gestionar una línea: el precio de los billetes y del transporte de mercancías en contenedores y el reparto de beneficios. El Gobierno pretende así captar parte de los fondos que necesita para financiar la ampliación de su red ferroviaria, a la que dedicará 193.933 millones de euros durante los próximos 14 años. Para las compañías reestructuradas de trenes y para las nuevas inversiones mixtas habrá un mecanismo flexible en el que los precios podrán cambiar dentro de unas pautas nacionales anunció un portavoz del Ministerio de Ferrocarriles, Wang Yongping, quien aseguró que el objetivo es construir una red ferroviaria en la que el mercado sea un elemento clave y las directrices estatales sean sólo un factor menor Además, Pekín animará a las compañías de ferrocarriles a cotizar en Bolsa para atraerse a pequeños accionistas y hasta se plantea lanzar bonos de deuda pública para proyectos ferroviarios o crear un fondo de inversión en el que tendrían cabida grandes firmas privadas.