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14- 15 40 LOS VERANOS DE LOS 25 MEJORES RESTAURANTES DE ESPAÑA MENS SANA Drolma POR CARLOS MARIBONA S i hay en España un restaurante que represente el lujo en su máxima expresión, ése es Drolma. En el marco incomparable del hotel Majestic, en el centro del Paseo de Gracia, este establecimiento combina el ambiente exquisito propio de la burguesía con una cocina de alta escuela que se adapta perfectamente al lugar. El marco es impecable y solemne. Desde las maderas nobles de estilo inglés y el enorme espacio entre las mesas hasta los más mínimos detalles: lámparas de Philippe Stark, vajilla de Versace, cristalería de Baccarat y de Riedel, manteles del más fino hilo... Puro lujo que se refuerza con un servicio de sala de alta escuela, discreto y atento a la vez, dirigido por Alfred Romagosa. Fermí Puig, cocinero y director de Drolma, busca siempre la mejor materia prima que se pueda encontrar en el mercado: perdiz blanca de Escocia, buey francés de Chalosse, trufa del Piamonte (dicen que este es el restaurante de España donde más trufa blanca se consume) y trufa negra, foie- gras, piezas de caza como la becada y la grouse, langosta... Con todo ello elabora unos platos de alta cocina clásica y elegante, con un ligero toque de modernidad que se aprecia en puntos de cocción más cortos y en salsas aligeradas o sustituidas por reducciones. Todo perfecto, con una gran técnica, sin asumir riesgos. En su breve carta, que cambia con mucha frecuencia, se alter- POR MARTA BARROSO Y TERESA DE LA CIERVA Belleza Una (s) piedra (s) en el camino Si llegar a casa y descalzarse es un placer, mejor es dejar a nuestros pies vagar por un río o una playa pedregosa. Cinco minutos en el agua, caminando sobre piedras, bastan para masajear sus 26 huesos, 30 articulaciones y demás músculos, nervios, ligamentos y vasos sanguíneos. Pero si no tiene más remedio que quedarse (o volverse) en la ciudad, puede simular su efecto en el cuarto de baño. Llene la bañera de agua fría hasta que le cubra la mitad de la pantorrilla y añada un puñado de arena ¡acuérdese de hacer acopio de provisiones! Una vez dentro, sosténgase primero sobre un pie durante 2 minutos y luego sobre el otro; repítalo tres veces. Si le cuesta guardar el equilibrio, camine por la bañera durante 6 minutos. Una de las mesas de la sala del Drolma Drolma Dirección: Paseo de Gracia, 68 (hotel Majestic) Barcelona. 93 496 77 10. www. hotelmajestic. es Días que cierra: Domingos. Precio medio: 140 euros. Menú degustación: no tiene. Calificaciones en las guías: Campsa, 2 soles; Michelin, 1 estrella; Gourmetour, 8,5; LMG, 8. ABC nan la liebre a la royal con unos fardos de espardeñas y bacón rellenos de espárragos; un rodaballo espectacular por su tamaño y por su punto preparado en su jugo con un cabrito embarrado a la cuchara, versión de alta escuela de un guiso popular cata- lán; el puré de patata con sabayón de trufas con la caldereta de langosta en tres servicios; un san pedro con albahaca y tomates confitados con unas cigalas con alcachofas, patatas y bacón... Todo perfecto, desde los aperitivos hasta los postres (imprescindible el helado de vainilla) y los petit fours, incluyendo el pan, un ejemplar carro de quesos y una bodega a la altura del lugar. Pero atención, el lujo hay que pagarlo, y los precios de Drolma están en consonancia con todo lo demás. Sin embargo vale la pena, de vez en cuando y siempre que la economía lo permita, darse un homenaje en un restaurante como éste. CHIPS DE VERANO POR JOSÉ MANUEL NIEVES BLOG DE PAPEL POR ALFONSO ARMADA Gris. Cuando la piedad de la lluvia nos lava la frente marchita, el cielo gira y mira, y las manos, como golondrinas torpes, gesticulan. Tendido eléctrico. Cada poste es una marca en la estatura del paisaje, tendido para que podamos subir la escalera que lleva al horizonte, donde se acuesta el sol. Es decir, el cielo. Y cuando pasamos a toda velocidad en el automóvil de nuestro insaciable afán sentir la melancolía del tiempo: de rodillas sobre el asiento trasero, viendo cómo la perspectiva no es un descubrimiento de los pintores sino el punto de fuga de todas las vidas. Convoy. Una mano en el manillar, la otra en la merienda. Pedaleo como un loco para tratar de alcanzar la infancia de Susana, el promontorio sobre o camiño de ferro por donde está a punto de pasar el Expreso de Lisboa. Cuando agitamos las manos al paso del convoy estamos saludando a los pasajeros del futuro, acaso nosotros mismos, que contemplamos perplejos desde el interior del vagón a unos niños junto a sus bicis que se parecen como gotas de agua a los que acaso fuimos. Chaflán. Los personajes de historias melancólicas y melodramáticas encuentran en la geometría un consuelo tan irracional como inútil frente a lo irremediable. CON CARGA Y A LO LOCO. Llega a mis manos un cacharrito interesante, que empezará a verse por las tiendas a partir de septiembre. Tiene el tamaño de una pila de las normales, AA y sirve, con esa misma pila, para cargar cualquier móvil sin tener que enchufar nada a ningún sitio. El invento se llama PowerPal, no llega a 15 euros y promete dos horas de conversación y 40 horas de espera en cualquier parte. Lo he probado con varios teléfonos de distintas marcas. Y carga. Así que ahora lo llevo en el coche. Por si acaso. He visto, aunque no he tocado, que tienen otro cargador similar, pero para los iPod. Habrá que probarlo. Pero ya.