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22 8 06 CULTURA Y ESPECTÁCULOS Aída Gómez Carmen con ojos de mujer Tras su estreno en el Festival de Jerez y actuaciones en Japón y Turquía, Aída Gómez trae a Madrid Carmen en la que aborda desde la madurez el mito de la cigarrera sevillana TEXTO: JULIO BRAVO FOTO: JAIME GARCÍA Aída Gómez, ayer en el teatro Albéniz, durante la presentación de su espectáculo ída Gómez encarnó a Carmen hace unos años, cuando dirigía el Ballet Nacional de España. Fue su último trabajo al frente de esta compañía, de la que salió a la fuerza y tras una orquestada campaña en su contra. Ayer, la bailarina madrileña recordaba que incluso se llegó a publicar que en la última función que bailó, en Palma de Mallorca, había aprovechado la pelea de la tabacalera para maltratar a unas bailarinas. No es extraño, por tanto, que Aída Gómez tuviera clavada la espina de este personaje, que le resulta fascinante. Carmen le ha servido también para dar un paso adelante en su carrera artística, ya que la coreografía es totalmente suya. Por madurez, creí que había llegado el momento- -dice- además, quería darle el punto de vista de una mujer. Todas las versiones de Carmen que he visto y me han interesado estaban coreografiadas por un hombre Su Carmen, asegura, es un personaje fresco; ella es una mujer muy actual, una manipuladora. Es, también, una superviviente, y en eso me parezco a ella, y una mujer libre de sentimientos. Yo he querido resaltar su lado más sensual y femenino, y quitarle de encima todos los tópicos Para ello le han ayudado José Antonio Rodríguez, autor de la música original; Emilio Sagi, que ha colaborado en la dirección de escena; Nicolás Fischtel, autor del diseño de luces, y Miguel Crespí, responsable del vestuario. José Huertas encarna a Don José y Primitivo Daza a Escamillo. Aída Gómez aprovechó la presentación del espectáculo, que estará en el teatro Albéniz desde mañana y hasta el 3 de septiembre, para reivindicar la danza española, devorada por el empuje del flamenco. Es parte de nuestra cultura, y está tremendamente descuidada. La estructura, tanto administrativamente como educativamente, no es buena. Doy muchos cursillos en toda España, y he comprobado que el nivel general de la docencia de la danza española es lamentable. No se da a conocer la historia; los jóvenes- -que tienen talento- -no saben ni tocar los palillos, y llegan a una compañía y hay que empezar de cero con ellos. A