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26 Internacional MARTES 22 8 2006 ABC Los servicios de rescate tuvieron que recoger restos humanos calcinados esparcidos por todo el lugar El número de víctimas se eleva a 58 muertos y 138 heridos declaró el ministro de Sanidad, Hatem al- Gabali, citado por la agencia gubernamental Mena. Los habitantes de los edificios aledaños saltaron inmediatamente por encima de la tapia que separa las viviendas de las vías para recoger a los muertos y heridos de entre el amasijo de hierros que se formó en el lugar del accidente. Transcurridas más de dos horas desde el choque, los socorristas seguían trasladando cadáveres despedazados desde los vagones hacia las ambulancias, a través de una brecha abierta en el muro. Pánico e impotencia Un cordón de seguridad impedía a los hombres exaltados acercarse al lugar, no obstante la emoción de los acontecimientos y el dantesco espectáculo llegaron a provocar airadas reacciones entre la gente: ¡Hijos de perra! -gritaba un joven enfurecido a policías y bomberos- ¿Dónde estabais? pues según varios testigos los equipos de rescate tardaron una hora en llegar. Llamamos a los bomberos, pero al principio no querían creernos aseguró Chaimaa Samir, de 23 años, ante las ambulancias que transportaban a las víctimas. En el suelo, a los pies de una grúa que trataba de retirar la chatarra, había una página del Corán ensangrentada y una suela de un zapato quemada, también manchada de sangre. Jirones de carne calcinada estaban esparcidos sobre la hierba. ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Continuar yendo al trabajo en tren? se preguntó un hombre encaramado al muro... Nunca más en este país le respondió su compañero. Y es que los accidentes ferroviarios son relativamente frecuentes en Egipto. Cientos de voluntarios y curiosos atendieron a las víctimas del grave accidente ferroviario de ayer en Egipto AP Al menos 58 muertos en un accidente por alcance entre dos trenes en Egipto Un convoy se empotró contra otro detenido a 20 kilómetros de El Cairo b Los servicios de Policía y Bombe- ros tardaron una hora en llegar, por lo que los habitantes de Qaliub tuvieron que socorrer, impotentes, a las víctimas ABC EL CAIRO. Al menos 58 ciudadanos egipcios, en su mayor parte hombres, que iban a trabajar a El Cairo murieron ayer víctimas del choque de dos trenes- -uno de ellos detenido- -que circulaban por la misma vía en el norte de la capital. Los dos se dirigían a El Cairo, uno desde la localidad de Mansura y el otro desde Benha, situadas respectivamente a 130 km y 50 km al norte de la ciudad. Entre los viajeros que no sufrieron daños se hallaba Mamdouh Amer, un joven de 29 años que, en estado de shock relató: Estaba en el tren de Benha y llevábamos ya cinco minutos parados cuando, de pronto, sentimos algo como un terremoto. Saltamos por las ventanas y vimos fuego en la parte trasera del tren Según sus palabras, la mayoría de los viajeros eran obreros, funcionarios y policías que iban a El Cairo a sus puestos de trabajo. na cuando oí un ruido espantoso. Corrí al balcón y vi el humo y los cuerpos que colgaban de los vagones volcados Tods nos lanzamos a la calle para ayudar en lo que pudiéramos. Como consecuencia del choque se produjo un incendio en la locomotora del tren de Mansura, que literalmente se empotró contra el vagón de cola del de Benha cuando se hallaba detenido a la altura de Qaliub, a unos 20 kilómetros al norte de El Cairo. En el impac- to, dos vagones volcaron y el tercero quedó destrozado completamente. Según fuentes de seguridad que se encontraban prestando ayuda en el lugar de los hechos, el accidente se produjo por un error del encargado del semáforo situado a la entrada de Qaliub, porque no detuvo a tiempo al tren de Mansura, lo que costó la vida al conductor. El maquinista del ferrocarril de Benha prestó declaración en este sentido a la Policía. Un atentado mafioso con bomba deja diez cadáveres en las calles de un mercado de Moscú RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. La relativa tranquilidad veraniega que reinaba en Moscú se vio ayer perturbada por la explosión de una bomba en uno de los mercados más grandes y concurridos de la capital. La deflagración, que se produjo pasadas las diez y media de la mañana (dos horas menos en España) acabó con la vida de diez personas, entre ellas dos niños, y ha herido a medio centenar, de las que una treintena tuvieron que ser hospitalizadas. La Fiscalía General de Moscú atribuye la masacre a un ajuste de cuentas ma- A primera hora Suad Abdalá, de 53 años de edad, cuya vivienda se halla en las cercanías del lugar del accidente, contaba su propia versión del suceso. Acababa de despertarme a eso de las siete de la maña- fioso mientras que la Policía no descarta que se trate de un atentado terrorista de la guerrilla separatista chechena. Sea el desplome de una techumbre o la explosión de una bomba, lo cierto es que los mercados rusos se han convertido en los últimos años en escenario de frecuentes tragedias. La de ayer se produjo en el complejo comercial de Cherkízov, situado en la parte noreste de la ciudad. El artefacto era de escasa potencia, equivalente a un kilo y medio de trilita, y no había sido rellenado de metralla. Por eso, el fiscal general de Moscú, Yuri Siomin, se inclina más por pensar que el ataque es una advertencia de grupos comerciales rivales Según su opinión, un atentado terrorista hubiese tratado de hacer el mayor daño posible. Pero, para ser una simple advertencia ha habido demasiada sangre. Ocho personas murieron en el acto y dos al llegar al hospital. Entre los 30 internados hay cinco en estado grave. Al parecer, la bomba fue colocada en la parte trasera de una de las cafeterías del mercado. En un primer momento se llegó a creer que lo que explotó fue una bombona de gas. Testigos presenciales aseguraron incluso haber visto a tres individuos que, tras depositar una bolsa en el interior del bar, salieron precipitadamente a la calle segundos antes de la deflagración. Las primeras detenciones se practicaron de forma casi inmediata, aunque la Policía no ha facilitado dato alguno sobre la identidad de los sospechosos.