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40 21 8 06 Lleva décadas demostrando que se puede ser tan hombre de teatro (o más) como productor de los espectáculos que como actor, director o autor, tres palos sagrados que jamás ha querido tocar. Desacomplejado frente a las críticas a la veta costumbrista o vodevilesca de muchas de sus producciones, asegura que se siente cómodo en esa línea que entronca con la mejor tradición teatral española y que es constantemente demandada por el público 0 16 4 0 L O S V E R A N O S D E Enrique Cornejo PRODUCTOR TEATRAL El estado natural del empresario teatral es la ruina BLANCA TORQUEMADA- -Más de cuarenta años como empresario teatral son muchos años... ¿Cómo fueron aquellos primeros pasos? -A los diecisiete años quedé huérfano, cuando aún no había terminado los estudios. Ya por entonces tenía una gran pasión por el teatro y cuando supe que la Federación de Boxeo concedía unas carpas no lo pensé mucho: me hice boxeador. Así, durante tres meses al año organizaba combates y los otros nueve, funciones teatrales. Es un capítulo de mi biografía que me acaban de recordar hace poco, cuando me han entregado la Medalla de Oro de la Diputación de Valladolid, y que no era de dominio público. Luego ya vinieron otras etapas, en el teatro Alcázar y en el Beatriz, el Maravillas, el Goya de Barcelona... hasta llegar a las cuatro salas de ahora: el Reina Victoria, el Muñoz Seca, el Arlequín y el Real Cinema, del que no soy propietario pero llevo la gestión. Nunca me paro a pensar en lo que he hecho, pero mi afán en todo este tiempo sí ha sido permanecer, estar en el teatro. -Parece milagrosa su saludable supervivencia en un sector tan inestable... -El estado natural del empresario teatral es estar en la ruina. Con una dedicación absoluta como la mía, apuestas once veces al año y de esas once aciertas dos. Pero los beneficios de esas dos no te cubren las nueve restantes. Vas saliendo al paso con una administración férrea y conservando la capacidad de inversión necesaria, gracias a los buenos amigos que tengo en los bancos. Pero no es la rentabilidad lo primero que busco. Lo más importante es el éxito artístico y, después, lo que venga. No soy de los que espera la llamada de la taquillera a ver cuánto se ha hecho. Me suele llamar, pero si un día no lo hace no estoy pendiente. Yo me encuentro cómodo en mi línea de teatro, la costumbrista, de alta comedia y musicales. Con un exitazo como Chicago tapé muchos agujeros. Puesta en escena POLÍTICA Ni Zapatero ni Rajoy traspasan la batería que es lo que decimos en jerga teatral de los actores que llegan al espectador. Zapatero, definitivamente, no lo consigue, y a Rajoy le cuesta. No les irían mal unas clases de interpretación y de dicción para resultar convincentes. La gente no tiene por qué entender ni de teatro ni de política, así que hay que transmitir. Para mí, políticos con personalidad han sido Felipe González y Alfonso Guerra (qué pareja de actores, cada uno en su papel) Clinton, Chirac, Berlusconi... IGNACIO GIL Ni televisión NI CINE Jamás me ha tentado producir cine ni televisión. Cuando la ministra Pilar del Castillo me entregó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, dijo que se me otorgaba por mi entrega a la difusión y promoción del teatro. Lo asumí con orgullo. Reflexioné sobre ello y es así -Usted ha creado y consolidado el premio Butaca de Plata Se lo concedió a Juan Pablo II y tuvo la ocasión de dárselo personalmente al Papa... -Se lo dimos en calidad de autor teatral, y poder entregarle el galardón en el Vaticano fue un momento único. Yo había preparado unas palabras en un italiano macarrónico y el Santo Padre respondió, en perfecto castellano, ah, hermoso teatro -Y ahora se la acaba de entregar a la Duquesa de Alba en una velada en el Muñoz Seca que, según tengo entendido, resultó memorable... Enrique Cornejo se declara viscontiano y trabajador infatigable -Desde luego, lo fue. A Cayetana de Alba le hemos concedido la Butaca en calidad de espectadora. Ella es una gran aficionada. Que un personaje como la duquesa vaya asiduamente a las salas es importante, por la repercusión que tiene. Y es que este premio tiene una vocación muy amplia de defensa del teatro. Por ejemplo, yo ahora se la concedería a Julia Roberts porque al subirse a las tablas de Broadway, aunque la crítica la haya destrozado, sólo estaba rindiendo un meritorio homenaje al teatro. Así lo veo yo. -Siempre ha vivido usted con unas señoras de bandera, ¿qué les da? -Gentileza que ellas han tenido conmigo, porque no es fácil compartir la vida con alguien que jamás se ha tomado unas vacaciones, como es mi caso. Pero soy un hombre de pareja, nunca he estado solo. Prácticamente con todas mis ex tengo una relación excelente. La madre de mi único hijo, Alain, trabaja aquí conmigo, y con Rosa Valenty y Sara Mora tengo un trato fluido. De María José Cantudo también guardo un buen recuerdo. Ahora gozo del privilegio de tener a mi lado a una mujer extraordinaria de 35 años con quien pienso casarme este mismo año. -Caramba, qué primicia... ¿Se ve padre de nuevo? -Sinceramente, no. -Si nunca coge vacaciones, ¿Qué fórmulas de evasión o descanso se concede? -Soy viscontiano. Cuando llego a mi casa, me ducho, me pongo una bata de terciopelo o de seda. Mis muebles son piezas valiosas de anticuario. Tengo vasos del siglo XVIII y bebo en ellos. Para eso me los he comprado. -Se le reprocha a veces hacer un teatro demasiado convencional, acomodaticio... -Pueden decir lo que quieran. Me da igual, porque no hago daño a nadie. Lo que jamás consentiría es que me llamaran vago porque llevo toda la vida trabajando diecisiete horas al día. Por ahí no paso.