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4- 5 40 LOS VERANOS DE go que decir que estoy renovado. No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista. He llorado muchísimo. Podríamos decir que regreso de un largo viaje que no le deseo a nadie, un viaje hacia la autodestrucción. Durante mi carrera jamás había vivido una temporada así, y gracias a Dios apareció un angelito negro (en referencia a su mánager, que escucha atento) y me cogió me llevó a un sitio y ahora vengo como el Ave Fénix otra vez a triunfar, a seguir trabajando y creyendo en los buenos bailarines y bailarinas que necesitan de mi sapiencia. -Tiene 44 años. ¿Le queda aún mucho por delante? -Yo creo que sí, además se lo debo al público, quiero dedicarle estos años que me quedan y tengo una ilusión enorme por bailar. Yo creía que los mitos de Oscar Wilde no existían en esta época y que no podían robarte el alma. Pero sí, existen, te machacan y te pisotean. Pero, ya no. Eso fue un mal sueño y pasó. -Lo encuentro eufórico. -Porque lo estoy. Tengo muchísimas ganas de bailar en la Bienal de Flamenco de Sevilla. Estoy haciendo mis conciertos y el público sigue llenándolos, sigue poniéndose de pie. Tengo nueva savia en mi compañía, con dos bailaoras maravillosas como Rocío Molina y Mercedes Ruiz. Músicos fantásticos, guitarristas, cantaores como Juan José Amador padre, que vuelve a cantar con nosotros, porque yo vivo mucho de que me emocionen, y necesitaba esas voces que emocionan para bailar. ¿Se acabó el drama? -Se acabó, no tengo ganas de bailar tanto drama. Ha sido un suplicio bailar por seguiriyas. He llorado y he hecho llorar porque me sangraba el alma. Ahora tengo ganas de bailar por tangos, por alegrías, por cantiñas... Sé que he vuelto a renacer. Pero también se que he estado a punto de la esquizofrenia, al borde de zozobrar. Y se lo digo a todos en el arte: atentos a los lobos disfrazados de piel de cordero. ¿Cómo podríamos definir su actual momento artístico? -Intenso. Creo que me encuentro en un gran momento, porque cuando uno pasa por el fuego, como yo acabo de pasar, sale de las cenizas depurado. No tengo rencor ni amargura, porque no se puede crear con resentimiento. -Y creo que va a volver a bailar Medea del maestro Granero para la próxima Bienal de Flamenco de Sevilla. -Sí, voy a volver a bailar Medea Esto tengo que agradecérselo muchísimo al director del Ballet Nacional de España, José Antonio, que me ha dado el papel de Jasón en este homenaje al maestro Granero, porque es un papel que tenía muchos novios. Voy a bailar con Merche Esmeralda, con quien ya lo hice en el teatro Campoamor de Oviedo y fue fantástico. Pero hacerlo en Sevilla con Merche será emocionante, en una noche para dedicársela al maestro, al que cada día que pasa le echo más de menos. Recuerdo las cosas que me decía: Antoñito ten cuidado, te vas a dar con la horma de tu zapato y mira, tenía razón. -Creo que también tiene un proyecto a corto plazo. -Estoy trabajando en un montaje que va a ser una evocación a Camarón. Lo vamos a hacer con una nueva orquesta que se está creando en Madrid, la Orquesta Nacional de España de Jazz, bajo la dirección de Ramón Ferrer. ¿Cómo será esa evocación? -Queremos versionar de sus discos diez o doce obras cantadas por mujeres, para que no exista una referencia de hombres cantando a Camarón. Estamos a la búsqueda de esas mujeres camaroneras, que serán cuatro. -De momento, usted sigue girando con la obra Bohemios -Sí porque me da muchas satisfacciones. Estamos girando por España, y me acompañan Livio Gianola, Juan José Amador padre e hijo y el Gallo en el cante y a la guitarra los hermanos Iglesias. ¿Podemos decir que a partir de ahora hay un borrón y cuenta nueva en su vida? -Borrón y cuenta nueva, por supuesto. Ni siquiera tengo rencor hacia el pasado. Yo me lo busqué y lo he tenido que soltar solo. A Juan de Juan le deseo lo mejor... Pero yo soy una persona limpia, nueva, abierto al amor. Estoy separado de mi mujer desde hace un año y estoy abierto a volverme a enamorar, aunque he salido escaldado y dolorido... El amor volverá. Pero, si me hubiera llegado a pasar algo... El mundo de la danza jamás le hubiera perdonado a la mano negra haberme herido. -Usted tiene una apariencia de falsa dureza. -Sí, es cierto, siempre he aparentado ser duro, pero me han tocado en donde más duele, en mi ternura, en mi sensibilidad. Y ya estoy curado, y si durante este último año alguien no me ha visto en buen estado, o han sufrido mucha gente conmigo porque han visto cómo me iba perdiendo, pues he de decirles que ya estoy bien, que hay un Dios y pido perdón si he hecho algo mál, pero soy humano y tengo corazón. No puedo ser siempre el Canales fantástico y lamento que se haya visto un poco la parte del Canales negra. Y lo digo también para cualquiera que pueda caer en el desamor, en el alcohol, en la droga... Hay esperanza y se puede superar. Yo lo he hecho. SALZBURGO La vigencia de Mozart POR JUAN ANTONIO LLORENTE SALZBURGO. Tenía Mozart 24 años cuando acometió la Zaide Soplaban vientos de Ilustración. La Enciclopedia de Diderot y D Alembert era doctrina, y Goya comenzaba a sumergirse en ese sueño de la razón que engendra monstruos El mismo al que la compositora israelí Chaya Czernowin (Haifa, 1957) parece haber recurrido para su segunda ópera, Adama -una palabra que enlaza en su idioma con la triple idea telúrica de humanidad, madre y sangre- -de la que ha salido victoriosa, tomando partido en un tema de rabiosa actualidad: la imposibilidad del amor en un mundo totalitario de desencuentros ideológicos. En la obra de Mozart, dos enamorados consiguen huir de la prisión en que un sultán les tiene encerrados gracias a la ayuda de un carcelero, pero son apresados y devueltos a las mazmorras del palacio. La historia, que no llegó a completarse, deja al espectador frente a un final abierto. Czernowin relata la suya en paralelo, introduciendo dos alter- ego de los amantes mozartianos: una israelí y un palestino, incapaces de consolidar su relación por los condicionantes sociales. Aunque la compositora no para en barras a la hora de buscar un final, resuelto con contundencia de tragedia griega. Sin regatear atrocidades: permitiendo desde la violación de derechos a torturas de todo tipo, asesinato incluído. Un experimento arriesgado del que salió victoriosa. Lo que Mozart plantea desde el cuento, Czernowin lo resuelve por la denuncia. El gran desafío viene dado por las estructuras musicales. ¿Cómo casar la atonalidad de la obra de Czernowin con la Zaide original sin romperla ni mancharla, asumiéndola como dogma y respetando hasta la última consecuencia la obra mozartiana? La pista se la ha brindado como punto de partida la estructura preexistente de singspiel. A partir de ese momento, se ha limitado a intercalar, incluso a solapar sobre la urdimbre preexistente, fragmentos musicales, cantables o palabras recitada cargadas de semantismo. El otro escollo a superar era el puramente plástico, para lo que se ha contado con uno de los nombres más solventes de la escena actual: Claus Guth. Como únicos elementos del primer acto, una mesa y una silla minúsculas, que en el segundo se adaptarán a las dimensiones de la gigantesca habitación, por la que se mueven fantasmagóricos seres de inmensas cabezas idénticas, con rostros de impersonal indolencia, trajeados y con corbata negra: fruto perfecto de un sueño de sinrazón, encargados de ejecutar los más terribles atropellos. John Mark Ainsley, en una escena de Adama EFE