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22 LUNES 21 8 2006 ABC Internacional Israel prohíbe que el Ejército libanés llegue a la frontera y vuelve a amenazar a Hizbolá Kofi Annan califica el ataque nocturno de Baalbek como violación del alto el fuego si el jefe de los Ejércitos judíos, el general Dan Halutz, se ha equivocado en esta guerra en su estrategia contra las milicias chiíes LAURA LÓPEZ. ENVIADA ESPECIAL JERUSALÉN. Israel no permitirá que las tropas libanesas se desplieguen a menos de dos kilómetros de su frontera si no llegan acompañadas por las fuerzas de la ONU, cree un derecho y un deber ejecutar en el Líbano cuantas operaciones como la del pasado sábado sean necesarias para mantener a raya a Hizbolá y prepara a su Ejército para una segunda vuelta Cuando se cumplía ayer una semana del alto el fuego oficial, que no real, en Oriente Próximo, el Gobierno de Ehud Olmert lanzaba a través de su ministro de Defensa, Amir Peretz, este triple mensaje de fuerza frente a las palabras del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, que, mediante un comunicado, -utilizando idéntica expresión que el Ejecutivo de Beirut- -censuraba como una violación del cese de hostilidades la intervención de los comandos hebreos cerca de Baalbek, bastión de Hizbolá en el valle de la Bekaa. b Una comisión investigará Paralelamente, las declaraciones de los ministros reunidos ayer en su Consejo semanal incidían en reclamar la autoridad de su Gobierno para intervenir como lo ha hecho, en defensa propia y en defensa del acuerdo de la ONU destinadas a evitar una situación en la que la capacidad balística de largo alcance de Hizbolá sea recargada y los ciudadanos israelíes sean otra vez objetivo de los misiles de la organización de Hasán Nasralah, indicaba un comunicado del departamento de Exteriores. Vigilar el desarme Dicen que no tienen intenciones de desarmar a Hizbolá, que aceptan que la milicia oculte sus armas y no impiden que siga recibiéndolas, ¿qué debemos hacer, cerrar los ojos? se preguntaba ayer el responsable de Comunicaciones, Meir Shitrit. Reforzando las sospechas del Gobierno, el diario Maariv se hacía eco ayer de que el Gabinete de Olmert se ha dirigido a Vladímir Putin para mostrar pruebas contundentes de que cohetes antitanque tipo Cornet adquiridos a Rusia por Siria han sido entregados a Hizbolá. En Israel era también ayer el día en Una israelí telefonea en Tel Aviv junto al cartel del soldado secuestrado Gilad Shalit que se daba luz verde a la comisión que se encargará de investigar los fallos de las Fuerzas Armadas durante la reciente guerra contra Hizbolá, una comisión que se centrará en conocer qué hay de cierto en las protestas de los reservistas- -que reprochan desde confusión en las órdenes de sus jefes hasta falta de alimentos- pero también, en si el jefe de los Ejércitos, general Dan Halutz, se equivocó en su estrategia contra las milicias chiíes. Sabedor de que su actuación está en el epicentro de la crítica, Halutz trató ayer de conjurar su actual mala imagen cantando victoria contra el enemigo- si no lo dejamos fuera de combate, sí ganamos por puntos dijo- aunque también se comprometió a que la comisión llegará hasta el fondo en sus averiguaciones. No tenemos nada que ocultar, será investigado hasta el último soldado subrayó, incluyéndose él mismo. Precario alto el fuego Toda violación de este tipo de la resolución 1.701 del Consejo de Seguridad pone en peligro la calma frágil alcanzada tras muchas negociaciones y socavan la autoridad del Gobierno del Líbano advertía el texto hecho público por el portavoz de Annan, que también ruega a todas las partes la máxima contención y evitar actos de provocación No obstante ante esta solicitud, desde Jerusalén, Peretz anunciaba en respuesta la nueva condición de esperar al despliegue de la fuerza multinacional, -cuya avanzadilla no llegará hasta finales de esta semana, como muy pronto- para consentir el acercamiento de los soldados libaneses hasta los límites con Israel, lo que significará la permanencia de las tropas israelíes en la zona y que, unido a su llamamiento al Ejército para que esté de nuevo alerta, introduce nuevos elementos para certificar que esta es una paz de alto riesgo. BUSH, LECTOR DE CAMUS E l Extranjero de Camus, ha sido una de las lecturas de Bush durante este verano. El Extranjero es una obra esencial para entender la angustia del hombre moderno, pero no estoy seguro de que sea una lectura adecuada para un presidente poco familiarizado con la literatura europea de posguerra. El protagonista de la novela comienza su periplo con el asesinato de un árabe ALBERTO en una playa de ArSOTILLO gelia. No hay que buscarle lecturas extraviadas a lo del asesinato del árabe, ni comparaciones con la actualidad. La obra habla de un hombre incapaz de entender este mundo, y en el que la violen- cia aparece como un recurso primario ante lo incomprensible. Nunca me he hecho ilusiones sobre la naturaleza de los hombres; yo también tengo pruebas de que es fundamentalmente violenta y fascinada por lo irracional. Pero, por eso mismo, desconfío de quienes creen que en el empleo de la fuerza está la solución de los problemas. Me parece una convicción muy primaria. Y en la calificación van incluidos los que nos creen condenados a una guerra eterna contra el terrorismo y el islam, que cada día más tienden a identificar como una misma cosa. La existencia del peligro no debería impedirnos el uso de la razón, ni la reflexión sobre nuestros reiterados errores. Bin Laden, sin ir más lejos, estuvo a sueldo de EE. UU. en Afganistán. En un principio, Bin Laden no parecía interesado por Occidente. Por aquel tiempo, por cierto, Sadam Husein era también sostenido por EE. UU. y Francia, que miraban hacia otro lado cuando empleaba armas químicas contra Irán. ¿Y Hizbolá? Pues Hizbolá no existía hasta que Israel invadió el Líbano con el objetivo de expulsar a los terroristas palestinos que se habían refugiado en aquel país. El objetivo entonces de Israel fue arreglárselas para que los cristianos libaneses hiciesen su propia guerra contra los palestinos y sus aliados. Pero el resultado se saldó finalmente con catorce años de una guerra civil que sumieron a toda la región en el caos, con la creciente influencia de Siria e Irán, y con la aparición de Hizbolá y de un salvaje terrorismo. La actual intervención en el País del Cedro parece que tampoco ha resuelto nada, pero cada bombardeo ha sido una siniestra siembra para el futuro. Y no se puede sembrar de bombas un país y sorprenderse de los frutos del mañana. Habrá entonces quien sienta justificada su convicción de que estamos condenados a una guerra eterna. Pero, para mí que es una convicción demasiado primaria.