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ABC DOMINGO 20 8 2006 Deportes 83 El Real Madrid ha fichado una roca. Capello ha apostado fuerte por un jugador obediente, disciplinado, más físico que técnico, de esos que todo entrenador quiere tener porque casi nunca falla. Siempre está en su sitio y hace lo que tiene que hacer. A sus 25 años, ha sido uno de los pilares del Lyon, aunque haya estado a la sombra de otros otros futbolistas con más nombre Diarra roba y pasa, pero no da esplendor TEXTO ENRIQUE ORTEGO MADRID. Ni el Bernabéu ni el madridismo deben llevarse a engaño por lo que ha costado ficharlo ni por la insistencia de Capello en considerarlo imprescindible. Djilla Diarra no tiene un rizo de galáctico. Salvo que en ese vestuario y al calarse la blanca se transforme, es lo que se entiende como un jugador de club puro y duro. Un futbolista más bien oscuro, que no brilla ni cala especialmente entre la afición y vende las camisetas justas. Uno de esos disciplinados profesionales sin los que se puede vivir, pero que cuando se tiene hay que valorar como se merece porque cada partido se gana el pan y se va haciendo indispensable en su equipo, si no imprescindible. Deschamps, un experto en su puesto y ahora entrenador del Juventus, le definió la temporada pasada como el mejor jugador que disputa la Liga francesa Real Madrid, cuarta etapa Nació el 18 de mayo de 1981 en Bamako. Mide 1,83 y pesa 76 kilos. Se hizo futbolista en las calles de su viejo barrio de Medina Coura y en la escuela que el ex futbolista del Valencia Salik Keita tiene en la capital maliense, a la que empezó a acudir con doce años. Disputó su primer partido profesional con 15 años, en Segunda. La temporada siguiente, el equipo de la Escuela (CSK) ascendió a Primera y Diarra fue ya titular indiscutible. Es el segundo de una familia de cinco hijos criados por su madre, aunque su padre alardea de haber procreado en 17 ocasiones. Clubes CSK Bamako (1996- 98) Ofi Creta (98- 99) 21 partidos, 2 goles. Vitesse Arnhem (1999- 02) En la primera temporada juega 21 partidos (2) En las dos últimas, ya con Ronald Koeman de entrenador, 29 (4) y 24 (3) respectivamente. Olympique de Lyon (2002- 06) Titular desde su llegada. En la primera temporada jugó 28 partidos (1 gol) más cinco en la Champions y 2 en la Copa de la UEFA. En la 2003- 04 disputó 27 en Liga (1) y 10 en la Liga de Campeones. En la 2004- 05, 33 en Liga (2) y 9 en Champions (2) Y en la pasada, 31 en Liga (3) y 9 en la competición continental (2) Esta temporada ya había disputado dos encuentros de Liga con el Lyon. Diarra y Zidane, en el Bernabéu el pasado noviembre: del músculo al talento na. Precisamente cuando Bernard Lacombe le fichó del Vitesse en mayo de 2002 le dijo a su presidente Aulas que le entregaba un Tigana con 15 centímetros y veinte kilos más. Entonces costó seis millones y a punto estuvo de dejar colgado al Lyon después de haber llegado a un acuerdo, porque su padre deportivo, Ronald Koeman, con quien hasta hace poco hablaba todavía por teléfono una vez a la semana, se lo quería llevar al Ajax. Mahamadou llega al Bernabéu totalmente formado personal y profesionalmente. A los 17 años, flaco como un junco, se fue detrás de uno de sus hermanos, también futbolista, al fútbol griego. Se pasó más horas llorando al teléfono que sobre el campo, pero un campeonato con la selección juvenil de su país le abrió las puertas del Vitesse holandés. Allí engordó diez kilos de músculo y al segundo año conoció a Ronald Koeman, que le mimó y supo sacar lo mejor de él. Tanto como después hicieron Le Guen y Houlier en el Olympique, donde en cuatro años ha ganado cuatro Ligas. Ganador, ya es. REUTERS Una aspiradora que lo absorbe todo Por su manera de desenvolverse parece que no es tan vital, pero siempre está donde tiene que estar. Ni más ni menos donde el entrenador le coloca. No es brillante, no da pases de cuarenta metros, ni siquiera se prodiga demasiado en las salidas con el balón controlado y la cabeza levantada, como hace su ex compañero Essien, ahora en el Chelsea. Pero colocado ahí, por delante de los dos centrales, es una aspiradora que lo chupa todo. Su especialidad es la recuperación del balón, pero cada vez sabe manejarlo mejor, como demostró esta última temporada, la más completa de sus cuatro en Lyon. Su precisión en el pase ha mejorado y cada vez se atreve más con los desplazamientos largos. Rara vez se complica la vida. Roba el balón, pasa y recupera su posición para volver a entrar en acción cuando su equipo le necesite. Su sentido de la colocación y oficio del puesto son una garantía y un desahogo para los centrales, pero también para los laterales, a los que hace la cobertura mecánicamente. Su otro fuerte es el juego aéreo. Con 1,83 metros de altura, se convierte en el tercer central en su área y en el tercer rematador de cabeza en la ajena Diarra es Diarra. No Makelele. Y no confundir con Alou, internacional francés que disputó el Mundial. Su precio es caro, posiblemente, para su valor real, pero el Madrid ha sido una víctima más del mercado, que tiene esta especialidad del medio centro defensivo supervalorado. Todos los entrenadores quieren tener un Diarra y los dueños del tesoro lo venden a precio de oro. Como ha hecho el Olympique de Lyon primero con Essien (38 millones al Chelsea) y ahora con el maliense. Tiene 25 años y es un portento físico. Nacido en Bamako (Mali) como Tiga- Títulos 4 Ligas (2003, 04, 05 y 06) y 2 Supercopas (2003 y 05) Se coloca como escudo delante de los centrales y ofrece coberturas a los laterales Su excelente juego de cabeza le permite dominar el juego aéreo en las dos áreas