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D 7 20 8 06 18 D 7 LOS DOMINGOS DE El autor, a través de una conversación con su hija adolescente, explica los tres elementos que conforman la conducta del ser humano: Carácter, temperamento y experiencia de la vida: tríptico que descifra un modelo. Galerías exteriores e interiores. El sello de la casa. Lo que uno es y representa. ENRIQUE ROJAS PSIQUIATRA Mi hija Almudena lmudena tiene 13 abriles, pero en unos días serán 14. Ha terminado su curso y ha pasado unos días fuera de España mejorando su inglés. Solemos decir en casa que tiene el corazón mas grande de la familia. Es la más lectora con diferencia: lleva más de cien libros leídos: así como suena. Antonio Machado es uno de sus autores preferidos. Almudena está en plena adolescencia. Como amigo de la psicología, su conducta es un manual de sentimientos, una paleta de colores esparcidos dispuestos a combinarse en alardes sorprendentes. A días nos sentamos a hablar. Me cuenta cosas y su imaginación deambula y sobrevuela y pasa de largo y recorre temas y personas. Habitada de ilusiones, su vida juvenil está repleta de fantasías y realidades. Papá, ¿por qué es tan difícil la convivencia, por qué con las amigas tiene una que tener atranques, enfados? ¿No sería más fácil llevarse bien con todo el mundo? Yo la oigo con atención y dejo que se explaye y me cuente lo que está viviendo, sus experiencias, el torrente circulatorio de la niña que pasó y la adolescente que ahora es. La convivencia es de las cosas más difíciles que existen: es un arte. Hay que aprenderla desde la base, para que el edificio no se derrumbe. Le explico que la convivencia es un manantial de alegrías y tristezas, de dichas y desventuras. Pero el primer escalón está en irse encontrando uno a si mismo, ir trabajando la propia personalidad día a día, con esmero de artesano, con paciencia de monje medieval, como si se tratara de una obra de arte. Las soluciones simplistas son peligrosas y sirven de poco. ¿Cómo puedo yo ir haciendo eso con mi personalidad... Quiero que veas mi firma y me digas qué te parece Algunas veces me trae la firma de algunas amigas o un pequeño texto, para que le diga que horma de ser tiene cada una de ellas. Esa aventura es un riesgo, pero lo hago con gusto, porque a ella le agrada. Almudena, lo importante es que vayas conociéndote mejor, pues en la conducta de cada uno A REUTERS La naturaleza del CARÁCTER El carácter es la parte adquirida de la personalidad y eso significa que tú has ido recibiendo una serie de influencias de tus padres, de tus hermanos, del ambiente familiar en el que has crecido, del colegio y de tantas otras circunstancias que han venido de fuera. El carácter se puede modificar, si uno es capaz de ponerse metas concretas, retos precisos, objetivos bien delimitados hay tres elementos que se entremezclan y forman un conjunto esencial: el carácter es la parte adquirida de la personalidad y eso significa que tú has ido recibiendo una serie de influencias de tus padres, de tus hermanos, del ambiente familiar en el que has crecido, del colegio y de tantas otras circunstancias que han venido de fuera. El carácter se puede modificar, si uno es capaz de ponerse metas concretas, retos precisos, objetivos bien delimitados. El temperamento es la parte de la personalidad hereditaria. En nuestro mapa genético aparecen rasgos de nuestros padres: la forma de reaccionar, el estado de ánimo habitual, las posibles oscilaciones y fluctuaciones del mundo emocional, el modo de interpretar la realidad y sus matices. El temperamento es más difícil de modificar. Es más sólido, rocoso, fuerte, escarpado de piedra, con una consistencia genética. Se puede hacer algo para irlo cambiando, pero la resistencia es mayor porque forma parte de la arquitectura del edificio; las columnas que la sostienen son graníticas, cierran filas formando un bloque compacto. En ocasiones, es menester echar mano de la psicofarmacoterapia para ablandar sus muros de piedra. Piensa, Almudena, en una persona explosiva, inestable, con tendencia a convertir un problema en un drama... no corriges ese estilo de vida con una sencilla explicación, sino que además de mostrarse otras estrategias alternativas. La personalidad es transparente y opaca. Tiene zonas claras y oscuras. Recorrer su ciudadela interior es atravesar sus pasadizos, itinerario salpicado de corazón y cabeza, de razones y emociones. La adolescencia es corazón. La juventud es corazón y cabeza. La madurez, serenidad y benevolencia. La tercera pata de la personalidad es la llamada experiencia de la vida: sabiduría acumulada, consecuencia de haber vivido, tomando nota en la falda del camino de muchas cosas que nos han sucedido, iconografía de vivencias, efigie de lo que pasó reflejada en instantáneas de un tiempo detenido. Los años dan nobleza, tranquilidad de ánimo, visión larga y estilizada de la existencia, comprensión, la luz ya ilumina sin deslumbrar y se es capaz de distinguir con más precisión lo accesorio de lo fundamental. Estos tres ingredientes forman un todo. Carácter, temperamento y experiencia de la vida: tríptico que descifra un modelo. Galerías exteriores e interiores. El sello de la casa. Lo que uno es y representa. Almudena, los psiquiatras somos perforadores de superficies psicológicas. Levantamos la falda a los problemas. Buceamos en los cuartos traseros buscando la clave. Por eso, como te decía al principio, hay que ir a la base, construirla bien, poner sus cimientos. Después vendrán muchas cosas a hospedarse dentro: la afectividad, la inteligencia, la voluntad, la percepción... Cada una tiene sus registros. Ya te las iré contando otro día. Ahora quédate con esta idea.