Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Se llamó a la Compañía Eléctrica, pero aseguraban que no tenían noticias de ningún apagón en la zona. Tensión. Los nervios a flor de piel. Volvió la luz, por fin, y Don Juan Carlos dijo: Os aseguro que los tengo de corbata Guasp es de educación, más que rigurosa, acogedora. Conversar con ella se convierte en algo muy pero que muy placentero. ¿Cómo llega al mundo de la restauración? -Mi amigo Pascua Ortega volvió pletórico de un viaje a Nueva York, algo que marcó un nuevo rumbo en la vida de ambos. Estábamos en 1975 y, en el transcurso de una charla en Casa Gades, decidimos que a Madrid le faltaba modernidad y cortar un poco la seriedad reinante. De ahí nació la búsqueda de un local para un restaurante. El primer se alquila Bogui Carmen es de las de dicho y hecho, de modo que se puso a la tarea aquella misma tarde. Echaron a andar y en la calle Barquillo, esquina Piamonte, había un cartel: Se alquila Se trataba de una antigua perfumería de L Oréal, toda ella Art déco Llamaron al teléfono que figuraba en el cartel y esperaron a que alguien les trajera las llaves. No recuerdo el precio- -manifiesta- -pero sí que apalabramos en aquel instante el alquiler del local El restaurante se llamó Bogui (1976) y se bautizó así- ¡ah, aquellos tiempos! -en homenaje a Humphrey Bogart. No le puedo contar aquel éxito exclama como una de sus propietarias, aunque no es arriesgado afirmar que ella ha sido el alma mater de cuanto ha tocado. En las mesas de Bogui se sentaron Brigitte Bardot, Rock Hudson, Mel Ferrer y toda la farándula del cine español, amén de personas de todo estilo y condición: Desde un militar a un bailaor Quizá- -confiesa- -el éxito se debió a que fue el primer restaurante de Madrid que contó con una naturalidad absoluta, que no obligaba a nada Sincera, acepta que no tenía el concepto de cocina moderna actual, pero se ofrecían, por vez primera, ensaladas exóticas en cuencos y crepes calientes salados. No presumíamos de chef pero sí de estilo parisiense y neoyorquino. Los platos eran muy coloristas ¿Es comilona o exquisita? -Un poco melindres. Eso no constituyó un obstáculo para que se embarcara en otro restaurante, cuyo prestigio marcó una época. Y es que el Bogui la hizo darse de bruces con el interés por la buena cocina. Aquí aparece en su vida un personaje al que considera fundamental en su existencia: Ramón Ramírez, quizá, declara, el hombre con el paladar más exquisito que he conocido Compartían el mismo gusanillo y dieron en acudir a mesas redondas sobre gastronomía, entre las que resultaron esenciales las del País Vasco; las del grupo del gran José Mari Arzak, entre los que se encontraba el entonces nada conocido Carlos Arguiñano ¿Qué significó en su vida la nueva cocina vasca? -Muchísimo. En San Sebastián también entramos en contacto, a través de Paul Bocuse, Michel Gerard, y otras eminencias, con la cocina francesa, entonces la más respetada del mundo. ¿Así se convirtió en la fundadora de El Amparo -Las emociones vividas culminaron cuando decidimos hacer mesas redondas en Madrid, unas jornadas por espacio de una semana. El impacto fue brutal, porque nunca se había hecho nada de esas características. Por ejemplo, tras las cenas había interesantes coloquios. Ramón y yo empezamos a soñar con un restaurante de alta cocina. Carmen Guasp, hace unos años en El Amparo G. CRUZ El caso Alcibíades Vuelve Carmen a patear Madrid y un día, en el barrio de Salamanca, en la parte alta, llegó al callejón de Puigcerdá, un lugar abandonado que en su día había acogido las antiguas cocheras de las calles Jorge Juan y Lagasca. En esta ocasión, el Se alquila lo encontró en 1978 y, aunque el lugar era una ruina, la mujer emprendedora comprendió que iba a ser lo más bonito del mundo El bautizo de El Amparo se celebró en febrero de 1979. Pero antes hubo algunos problemas imprevistos. Guasp había decidido que el restaurante se llamara Alcibíades en homenaje al hombre que se encargaba de organizarle los banquetes a Platón. Todo, desde los cubiertos a las mantelerías, pasando por otros útiles, tenía ya la A marcada. Pero hete aquí que leyendo ABC descubre un artículo de Torcuato Luca de Tena en el que Alcibíades aparece como un guerrero, un militar. ¿Cómo se las arregló? -Primero tuve un ataque espantoso. Afortunadamente, un amigo se fue a las librerías de la Cuesta de Moyano, y encontró un libro titulado El Amparo, sus platos clá- El don del buen gusto Ha caminado por rutas por las que, en el tiempo de su juventud, pocas mujeres lo hacían. He sido valiente dice. Y a fe que es cierto. De familia de economistas y juristas, asegura que le dio un disgusto a los suyos cuando confesó que no iba a estudiar Derecho, algo para lo que parecía estar predestinada. Ni que explicarse tiene el revuelo cuando dijo que había decidido ser empresaria... Y no había estudiado Empresariales. Tenía claro el camino a seguir. Por lo pronto, primer destino, París. En la capital francesa, un curso de Lengua y Literatura francesa en la Sorbona, cuando andaba por los 18 o 19 años. En 1965 trabajó como traductora en el Pabellón Español de la Feria Mundial de Nueva York. Una entre tantas locuras afirma. Vale, si locura es llevar los sueños a la realidad. En ella impera el deseo de hacer cosas algo cuyo desarrollo empieza en París, en 1969, cuando conoce a uno de los propietarios de la firma Hermès. Forma una sociedad anónima con cinco amigos y ostenta la representanción de la firma en Madrid, entonces en la calle Ortega y Gasset, 26. Después llegó la Compañía de la China y del Oriente: Fuimos los primeros en importar kimonos y muebles y objetos de bambú, de muy buen gusto Conocerla es saber que esto del buen gusto es más que cierto. Posee ese don, poco frecuente. No hay duda de que ha sabido cultivarlo con pasión y sin miedo. Un restaurante puede resultar muy satisfactorio. Al fin y al cabo, los seres humanos nos reunimos alrededor de una mesa para las alegrías o para las tristezas En París o Nueva York existen asociaciones que dan de comer a los indigentes. Si he sido capaz de dar de comer a los ricos, ¿no podré hacer lo mismo con los necesitados? sicos Fue la salvación. ¿Era un restaurante muy elitista? -El elitismo se lo daba la clientela. Por allí han pasado desde la Familia Real hasta el Rey Hussein de Jordania y su esposa Noor, altas personalidades del mundo de las finanzas, de la política, de la literatura... El día siguiente al 28 de octubre de 1982, cuando los socialistas lograron un gran triunfo en las elecciones, Alfonso Guerra se presentó a almorzar acompañado por su hijo Pincho. Al frente de la cocina del restaurante estaba el vasco Ramón Roteta, de Fuenterrabía, del grupo de la nueva cocina vasca. El Amparo tenía varios propietarios, Carmen dice que, con gran dolor de su corazón, tuvo que venderlo Fue su directora durante 25 años. Ahora forma parte del grupo de propietarios de Samarkanda el restaurante que se asoma al jardín botánico de la estación madrileña de Atocha. ¿Suele comer de restaurante? -Hubo un tiempo en el que no tuve más remedio, y elegía platos sencillos, pero ahora prefiero hacerlo en casas de amigos. ¿Qué plato fue su favorito? -Pochas con cocochas, uno de los platos estrella de El Amparo en sus últimos tres años. Lo ideó Carlos Posadas. -Francamente, no me la imagino sin proyectos. -Sigo siendo una mujer emprendedora y no abandono la posibilidad de alguno. ¿La vida es más dura que sencilla? -La vida es muy difícil... -Pero que ¡viva la vida! -Sí, efectivamente. Existen muchos guiños para estar satisfechos de este mundo. Es magnífico pasar por él haciendo cosas que aporten alegría a los demás. Un restaurante, por ejemplo, puede resultar muy satisfactorio. Al fin y al cabo los seres humanos nos reunimos alrededor de una mesa, sea para la alegría, sea para la tristeza. ¿Tener el estómago lleno facilita la existencia? -Uno de mis grandes sufrimientos, momentos de profundo dolor, en mis años de hostelería. me los proporcionó el cubo al que se echaba la basura. No podía olvidar que en él acababan los excedentes de personas ahítas de comer. ¿Qué sueño tiene que aún no haya hecho realidad? ¿Ha desistido? -Ha llegado a mis oídos que en París y Nueva York existen asociaciones sin ánimo de lucro que dan de comer a los indigentes. Y yo me pregunto a mí misma que si he sido capaz de dar de comer a los ricos, ¿no estaré capacitada para dar de comer a los necesitados?