Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 8 06 RELATOS VIAJEROS Congo (II) Bunia, en el espejo del motorista A lomos de la Senke de 200 caballos de Roger Magolo, el mundo parece bien hecho. Pero Bunia, capital del distrito congoleño de Ituri, castigado por la guerra, es un paraíso tan verde como engañoso TEXTO Y FOTOS: ALFONSO ARMADA uestra visión del mundo depende no sólo de la lotería genética y geográfica, sino de si somos peatones o motoristas de la historia, si manejamos el timón o vamos de paquete, si fuimos a la escuela en Vermont o en Bunia, si somos negros o cobrizos, si fuimos aplicados o preferimos la senda de las musarañas. Y ni siquiera esa latitud y longitud explican nada, ni nuestro pasado ni, sobre todo, nuestro porvenir. La moto de Roger Magolo, una Senke azul de 200 caballos, con el motor reluciente, N tiene dos espejos retrovisores. El de la derecha está partido, ha perdido casi la mitad de su capacidad de reflejar tanto lo que vamos dejando atrás (maleza, copas de los árboles, techumbres) y lo que viene (otras motos, blindados blancos de la ONU con ametralladoras pesadas, furgonetas sospechosas) Montado a su espalda, el mundo, incluso en Bunia, parece bien hecho. No es fácil llegar a Bunia. No figura entre los destinos que la compañía hispano- congoleña Bravo Airlines, impulsada por el visionario gallego Herminio Gil, empezará a servir a partir de septiembre. Ahora depende sobre todo de los vuelos blancos de la ONU. Desde Kinshasa, una aventura: escala en Kisangani, salto a Entebbe, el aeropuerto de la capital ugandesa, y de allí un elegante bimotor ucraniano con ojos de buey y cortinas blancas de cuando volar era glamouroso. Y para terminar de adentrarse en el corazón del ConREP. CENTROAFRICANA SUDÁN Kisangani Bunia CONGO Mbandaka L. Alberto L. Eduardo 0 Ecuador GABÓN REPÚBLICA DEMOCRÁTICA D E L C O N G O Bukavu Kinshasa Lago Tanganica ANGOLA L. Moero Lubumbashi ÁFRICA ZAMBIA 0 Km 500 La sede de la misión de la ONU en Bunia Las mujeres imitan en sus ropas todos los colores de las tierras fértiles, verdeantes y amarillas, que rodean Bunia, un valle de colinas que el rocío y los humos azulean go, nada como buenas lecturas, las que nos quitan el sueño. Como Negrología de Stephen Smith, donde desmantela un puñado de tópicos y prejuicios, la emprende a puñetazos dialécticos contra la piedad y la culpa. También aparece Bunia: Desde agosto de 1998 la guerra, las epidemias y el hambre que devastaron el antiguo Zaire habrían costado la vida a 3,3 millones de congoleños. La matanza de más de 400 civiles en Bunia, en mayo de 2003, que había que añadir a los 50.000 muertos de Ituri, la provincia contigua a Ruanda y Uganda, provocó la intervención de una fuerza internacional bajo mando francés. Durante tres meses, esta task force debía pacificar la capital de Ituri, en el corazón de una región ondulada donde se extienden plantaciones de bananas, café y té, campos da aguacates y papayas. Ese paraíso terrenal contiene otras Bunia cuyos nombres sin duda no figurarán jamás en un mapa del estado mayor occidental Escenarios de matanzas olvidadas que parecen inimaginables al amanecer, cuando el coro de mujeres que huelen a tierra canta, antes de salir a los campos, en la Eglise du Christ au Congo. Ellas calcan en sus ropas OCÉANO ATLÁNTICO CAMERÚN