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ABC DOMINGO 20 8 2006 Madrid 39 PECADOS CAPITALES MAYTE ALCARAZ SINIESTRALIDAD A DESTAJO orrían los últimos años del siglo pasado cuando las declaracionesaltisonantescontralasiniestralidad laboral en Madrid se pusieron de moda. El entonces consejero de Economía, Luis Blázquez, tomó en seguida cartas a fin de parar ese problema que, como el de la violencia de género, empezaba a generar alarma social y, como tal, a otorgar o quitar réditos políticos en función de la terapia que se aplicase desde el Gobierno de turno. No sólo el Ejecutivo de Madrid, sino el de todas las comunidades autónomas se pusieron manos a la obra y decretaron medidas de urgencia para acabar con las jornadas negras en el tajo. Incluso el citado consejero hizo unas declaraciones muy polémicas en las que hablaba de meter en la cárcel a algún empresario que no fuera responsable con las medidas de seguridad de sus empleados. Los empresarios quisieron entonces meterle en la cárcel a él por decirlo. Sin embargo, aquellas políticas estrella chocaron con una realidad incuestionable: la mayor parte de los accidentes mortales en las obras tienen como víctimas a trabajadores de subcontratas. Es decir, son empleados de empleados de las grandes constructoras. Poco que hacer, se dijeron muchos. Ningún empresario fue a la cárcel (ahora Esperanza Aguirre nos anuncia que va a dar a conocer el listado de las empresas que no toman en serio los planes de prevención) y ya lamentamos más de un centenar de muertos por siniestralidad laboral este año en la región. Hace unas semanas hasta tres obreros murieron en un solo día en sendos accidentes en Getafe y en las obras de la M- 30. Dos de ellos (hermanos de nacionalidad rumana) perecieron electrocutados, en una desgracia de accidente difícilmente explicable. Y menos explicado es que en este caso ambos estuvieran contratados irregularmente. Aunque no venda tanto como antes, CC. OO. y UGT en Madrid, además de dedicarse a las fructíferas fotos con los consejeros de turno o a negociar los convenios colectivos, por otra parte necesarios, podían emplear algo de su esfuerzo diario en exigir a la Administración que estas cifras adelgacen. Esa es la salud laboral de verdad, no la que se imparte en muchas empresas. Y no lo digo yo: lo dice la Fiscalía de Madrid, que denuncia que más de la mitad de los accidentes no son si quiera investigados. Las familias de las víctimas quedan en manos de las aseguradoras, a las que les sale más rentable los arreglos extrajudiciales. Bochornoso. C Las medidas de seguridad en los aeropuertos se han intensificado debido a las amenazas terroristas ERNESTO AGUDO El verano ha sido movido en los aeropuertos y el miedo se ha instalado en ellos. Barajas, como informó ABC ayer, vivió una falsa alarma al detectarse en la bodega de un avión una mancha sospechosa. Era un gel que destapó el temor a un atentado El gel de la psicosis TEXTO: M. ASENJO MADRID. Barajas era a primera hora de la tarde de ayer un aeropuerto sorprendentemente tranquilo. Los pasajeros facturaban sus equipajes y se dirigían a la zona de embarque sin agobios. Los inmensos pasillos de la T- 4- -la más joven y polémica de las terminales- -aparecían escasamente transitados, hasta el extremo de que algunos pequeños grupos de viajeros entretenían la espera jugando a las cartas con el suelo como mesa y sillas e incluso jugaban a la pelota en un lugar discreto y sin molestar a nadie. La actividad en el resto de las terminales tampoco era desbordante. Nada hacía sospechar que pocas horas antes se había activado el protocolo de seguridad ante la sospecha de que se había derramado una sustancia peligrosa en la bodega de un avión de Iberia procedente de Bruselas. Tal vez, el mensaje emitido periódicamente por los altavoces sobre la prohibición de transportar determinados productos si se viaja a los Estados Unidos o los carteles pegados junto a los mostradores con instrucciones precisas sobre una prohibición semejante para cualquier vuelo, mantenían el recuerdo de un verano especialmente movido en los aeropuertos. Pocos sabían, sin embargo, que horas antes se había activado un protocolo de seguridad y menos aún que una nave que cubría la ruta entre Madrid y Bilbao se había visto obligada a regresar a Barajas al impactar un pájaro en uno de sus motores, sin mayores consecuencias. Pero, ¿qué ocurrió para activar el protocolo de seguridad? Al descargar los equipajes de un vuelo de Iberia procedente de Bruselas, los operarios detectaron una mancha de líquido junto a un recipiente que contenía material radiactivo, según dijeron a ABC desde Iberia y Aena. Como es preceptivo, a la vez que prudente, la compañía avisó al aeropuerto de la posibilidad de que dicho contenedor tuviese una fuga y se activó el protocolo para estos casos. Esto implica acordonar la zona y analizar el vertido por parte de bomberos del grupo de protección para amenazas nucleares, bacteriológicas y químicas (NBQ) Este grupo determinó que el líquido no contenía ninguna sustancia peligrosa que se trataba de un gel que chorreaba de una maleta, y el dispositivo de seguridad se levantó a las cuatro de la tarde. Desde Aena se insistió también en que había sido una falsa alarma y que no había peligrado la seguridad ni se había alterado la actividad en las instalaciones aeroportuarias. Ayer se registraba un incidente más habitual. Los pasajeros de dos vuelos de Aerolíneas argentinas protestaban porque sus viajes acumulaban retrasos de 18 y 22 horas por avería de la nave que debía traerlos a España o, en su caso, llevarlos a su país.