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34 Internacional DOMINGO 20 8 2006 ABC Venezuela Afganistán China Detenidos cuatro presuntos espías estadounidenses AP. El servicio de Inteligencia gringo es idiota Con esta palabras, Chavéz anunciaba en un acto de campaña la captura por las fuerzas de Seguridad venezolanas de cuatro supuestos espías estadounidenses. El presidente venezolano dio pocos detalles de las circunsatancias o las fechas en las que fueron detenidos, pero anunció que habían sido deportados a su país. Cuatro soldados de EE. UU. caen en combate contra los talibanes EP. Tres de los soldados de EE. UU. murieron en combate en el distrito de Pech, en la provincia de Kunar, al este del país, según informó el coronel Tom Collins, portavoz militar norteamericano. En un incidente distinto, el cuarto militar murió junto a un soldado afgano durante un enfrentamiento con un gran contingente talibán en la provincia sureña de Uruzgan, dijo Collins. La cifra oficial de muertos por el tifón Saomai asciende a 436 EFE. El número de muertos por el tifón Saomai en China, el peor registrado en el país en medio siglo, ascendió ayer a 436, después de la recuperación de numerosos cadáveres de desaparecidos entre los escombros. Los muertos en la provincia oriental de Zhejiang, una de las más afectadas, son ya 193 tras recuperarse 106 cadáveres que quedaron sepultados al derrumbarse 39.000 viviendas. Estados Unidos prescinde de uno de los búnkeres más legendarios de la Guerra Fría, escenario subterráneo durante cuarenta años de las ansiedades y miedos apocalípticos ante un hipotético conflicto nuclear con la Unión Soviética La montaña Cheyenne echa el cierre PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Con enemigos muy diferentes a los que hacer frente ahora, y mucho menos evidentes en una pantalla de radar, el Pentágono ha anunciado este verano sin grandes fanfarrias su intención de cerrar uno de los escenarios más legendarios e icónicos de la Guerra Fría: el búnker excavado hace más de cuarenta años bajo la montaña Cheyenne, en Colorado como parte de la infraestructura militar para encarar un conflicto nuclear con la Unión Soviética. Al final, esta formidable fortaleza, compartida con Canadá y que costaba operar 250 millones de dólares al año, no ha sido vencida por una lluvia de misiles intercontinentales sino por cuestiones de mantenimiento, comodidad y obsolescencia. Lo que implica que el Comando de Defensa Aeroespacial del Norte de América (Norad) se mudará gradualmente a un discreto y funcional edificio de oficinas situado en la cercana base Peterson de la Fuerza Área, con otras unidades encaminadas hacia California. mas de tráfico para acceder a su centro de mando. Según informó la Prensa local, el 11 de septiembre de 2001, el apurado comandante de entonces (Ralph Eberhart, general de la Fuerza Aérea) tardó casi una hora en llegar desde su oficina a su puesto de mando durante los momentos caóticos de los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Por miedo a ser objetivo de otro avión comercial convertido en misil, las puertas, de veinticinco toneladas de acero, que protegen el acceso a esas instalaciones con una plantilla total de 1.100 personas fueron cerradas aquel día por primera vez en muchos años. Preparados para un ataque nuclear El Complejo de la Montaña Cheyenne, representado en múltiples películas de Hollywood, fue terminado a mediados de la década de los años sesenta como parte de los elaborados preparativos del Pentágono para hacer frente a un hipotético conflicto nuclear. Como precauciones, la Navy tenía preparada una especie de Casa Blanca flotante a bordo del crucero USS Northampton Con otro refugio subterráneo preparado para los miembros del Congreso federal bajo un hotel de lujo en Virginia Occidental. Desde 1966, personal militar de Estados Unidos y Canadá- -en turnos de unos doscientos especialistas de servicio- -han mantenido en funcionamiento esta war room (sala de guerra) durante 24 horas al día, siete días a la semana, vigilando en busca de misiles, bombarderos o sospechosos objetos espaciales. Tras emitir dos alarmas falsas en 1979 y 1980, durante los últimos años, estas instalaciones han adquirido un papel cada vez mayor en el seguimiento de vuelos comerciales. Sirviendo últimamente, entre otras cosas, para escudriñar las inquietantes pruebas con misiles realizadas por Corea del Norte este mismo verano. Por si acaso, los planes del Pentágono contemplan dejar la montaña Cheyenne en estado de reserva caliente para casos de emergencia, es decir, capaz de volver a ser operativa en cuestión de horas. Un búnker de lujo El centro de mando de la montaña Cheyenne se encuentra protegido por seiscientos metros de granito. Considerado como uno de los lugares más seguros de EE. UU. forma parte de un complejo de quince edificios subterráneos, algunos con tres pisos, dotados con sus propios generadores eléctricos, filtros de aire y depósitos de agua. Las estructuras- -que con una extensión equivalente a dos hectáreas incluyen gimnasio, cocina- comedor, capilla y barbería, farmacia y una completa clínica- -descansan sobre gigantescos muelles para superar ataques o terremotos. Se da la circunstancia de que, desde del 11- S, el Pentágono se ha gastado una fortuna estimada en 700 millones de dólares para mejorar los sistemas de alerta aérea temprana albergados dentro de la montaña Cheyenne, situada en la punta este de las Rocosas. Pero a pesar de esas cuantiosas inversiones, los responsables del Norad han optado por mudarse siguiendo razones presupuestarias y operacionales pero insistiendo en que no sufrirá su mi- Túnel de acceso al Complejo de la Montaña Cheyenne sión de permanente vigilancia aérea y nivel de seguridad. Según ha explicado el almirante Tim Keating, actual responsable del Norad y también del mando regional creado tras el 11- S específicamente para la protección militar del territorio de Estados Unidos, la mudanza es posi- AP ble desde un punto de vista geoestratégico por la improbable posibilidad de China o Rusia lancen un ataque con misiles Y es que ante el dilema entre seguridad y comodidad, la montaña Cheyenne ha salido perdiendo. El jefe del Norad tiene su despacho en la base Peterson, con claros proble-