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18 Nacional LOS INCENDIOS EN GALICIA DOMINGO 20 8 2006 ABC El nacionalista Anxo Quintana amenazó con convertir la campaña contra el fuego de 2004 en un nuevo Prestige para la Xunta de Manuel Fraga. Entonces ardieron 30.000 hectáreas, nada que ver con la catástrofe sufrida este mes de agosto, 92.000 hectáreas según el CSIC El Prestige del bipartito TEXTO: ALFREDO AYCART FOTO: MIGUEL MUÑIZ SANTIAGO. Improvisación, falta de medios, descoordinación e intentos de minimizar la catástrofe. Los cuatro ases de la baraja de acusaciones de PSOE y BNG a los Gobiernos de José María Aznar y Manuel Fraga tras la catástrofe del Prestige a los que habría que añadir el comodín de la negativa a asumir responsabilidades políticas, vuelven ahora como un bumerán demoledor contra el Gobierno bipartito de Galicia. No es la única coincidencia. El actual vicepresidente del ejecutivo gallego, el nacionalista Anxo Quintana, amenazó en 2004- -el último año del PP en la Xunta- -con convertir la catástrofe de los incendios forestales en un nuevo Prestige para Fraga. Y eso que entonces sólo se arrasaron 30.000 hectáreas, en 9.000 incendios, el 95 por ciento provocados. Nada que ver con las 92.000 que han quedado calcinadas este año en 3.000 fuegos, con un índice similar de intencionalidad. Con todo, el PP ha eludido cuidadosamente- -ya se sabe que el gato escaldado... -aludir al buque, que está presente como una sombra, más bien una pesada losa, en el nuevo desastre ecológico y económico sufrido por la Comunidad, pese a una diferencia sustancial: en esta ocasión han muerto cuatro personas, la primera vez que en Galicia fallecen en un incendio forestal ciudadanos no vinculados directamente con los servicios de extinción. Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana se dieron la mano después de alcanzar un pacto para la reforma del Estatuto gallego Improvisación. El nada sospechoso sindicato nacionalista CIG denunció el jueves que ha existido cierta improvisación en el ejecutivo gallego por activar el Plan Infoga de lucha contra el fuego en julio, en vez de en primavera. Se sumaba así la central sindical afín al BNG a las acusaciones reiteradas por numerosos alcaldes, oposición y organizaciones sociales, y ello pese a que el actual responsable de la Xunta en la lucha contra el fuego es el también nacionalista Alfredo Suárez Canal, consejero de Medio Rural, que tomó el relevo de Medio Ambiente en el reparto de cargos de la Xunta entre socialistas y nacionalistas. No es el único dato: el ejecutivo autonómico ha hecho gala de haber mantenido a grandes rasgos el servicio de extinción diseñado por Fraga, pero las diferencias son sustanciales. Hay 750 integrantes de brigadas menos que en 2004 y, sobre todo, se redujeron en junio a la mitad los municipios en Alerta Especial, excluyendo precisamente a algunos de los más afectados este verano. Falta de medios. El vicepresidente del Ejecutivo regional, Anxo Quintana, admitió el desbordamiento de los importantes efectivos habilitados para la campaña, que justificaba en la profesionalización de los incendiarios, Las acusaciones en 2004 del PSOE y BNG a los gobiernos del PP les vuelven ahora como un bumerán al asegurar que saben dónde, cuándo y cómo prender fuego al monte para hacer el mayor daño posible Pero el bipartito declinó renovar el convenio por el que los militares colaboraban en tareas de vigilancia de los montes- -tuvo que rectificar y recurrir al Ejército en plena ola de fuegos- -y el Gobierno aguantó cuatro días de infierno forestal antes de pedir ayuda a otras autonomías y a la UE. La teoría de la excepcionalidad con la que PSOE y BNG intentaron justificar el desbordamiento de los efectivos- -una vez decaída la tesis de la trama, tras revelarse la detención de un candidato socialista- -contrasta sin embargo con la experiencia de años anteriores, cuando los pirómanos también prendían fuego en varios focos simultáneos, cerca de poblaciones, en las horas más perjudiciales y utilizando artefactos de similares características a los de esta campaña. peores augurios después de que la Xunta decidiera suspender, sin sustituirlo por otro, el Plan de Emergencias diseñado por el último gabinete de Manuel Fraga, que preveía precisamente la constitución de un servicio de coordinación. Se repitieron así escenas de agentes forestales que ignoraban quién daba las órdenes, voluntarios que no sabían dónde ir, y hasta disputas entre los diversos equipos para hacerse cargo de la única motobomba que se tenía que enfrentar a varios fuegos simultáneamente, en el entorno de poblaciones o viviendas aisladas. Así se vieron obligados a actuar, en ocasiones prácticamente en solitario, decenas de vecinos para evitar que las llamas alcanzaran sus casas, auxiliados incluso en alguna ocasión por los periodistas. ción Forestal de la UE (86.000) el Instituto de Economía y Geografía del CSIC (92.000) los empresarios madereros (100.000) y la empresa Infocarto, que se basaba en imágenes de la Nasa para hablar de 180.000. Descoordinación. En cuanto a coordinación, la campaña no pudo empezar con Guerra de cifras. Nadie en la Xunta ha negado que la ola de fuegos de agosto ha provocado una catástrofe económica y ecológica. El problema es la graduación de los daños que se desprende de las 77.000 hectáreas arrasadas reconocidas por la Xunta, obligada a elevar los daños en un goteo permanente desde las 65.000 que estimaba inicialmente y las 70.000 que aventuraba su presidente, Emilio Pérez Touriño. Los datos oficiales provisionales del ejecutivo autónomo contrastan con los aportados por el Centro de Informa- Responsabilidades políticas. El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, rechazó ayer ceses en su Gobierno como consecuencia de la catástrofe, porque cada uno ha estado donde tenía que estar, al pie del cañón aunque el vicepresidente, Anxo Quintana, reconoció que el Gobierno no puede estar satisfecho En lo que sí hay coincidencia en los dos socios es en la decisión de retrasar la autocrítica y el debate político hasta el final oficial de la campaña, que tendrá lugar el próximo septiembre. El aplazamiento ha sido acogido con indignación por el PP, cuyo titular de Medio Ambiente en 2004, Xosé Manuel Barreiro, visiblemente molesto, recordaba las peticiones de dimisión de BNG y PSOE, que solicitaban entonces una Comisión de Investigación a la que ahora se niegan. Barreiro rememoró que cuando él habló de terrorismo forestal -un mensaje repetido hasta la saciedad en esta ocasión por responsables del Gobierno y de la Xunta- socialistas y nacionalistas le acusaron de intentar criminalizar a la sociedad gallega