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ABC SÁBADO 19 8 2006 47 Toros SEMANA GRANDE DE SAN SEBASTIÁN Castella conquista Málaga con su valor y Finito se deja un toro vivo Plaza de toros de la Malagueta. Viernes, 18 de agosto de 2006. Décima corrida. Casi lleno. Cuatro toros de Martín Lorca, deslucidos; uno de Salvador Domecq (2 premiado con la vuelta en el arrastre, y otro de El Torero (6 manejable. Finito de Córdoba, de catafalco y oro. Tres pinchazos y estocada corta, baja y atravesada (silencio) En el cuarto, siete pinchazos. Tres avisos (bronca) Sebastián Castella, de azul marino y oro. Pinchazo y estocada caída (oreja) En el quinto, tres pinchazos (saludos) César Jiménez, de carmelita y oro. Dos pinchazos y dos descabellos (silencio) En el sexto, bajonazo (palmas tras petición) Fernando Cruz, que tuvo una tarde importante, en un pase de pecho EFE El milagro de Fernando Cruz ZABALA DE LA SERNA SAN SEBASTIÁN. La que prepararon los Chopera a abonados y toreros funcionó: la corrida de Salvador Guardiola Fantoni fue infumable. Pasada de volumen, alzada, pitones y alguno casi de edad- -el segundo cumplía los seis años en septiembre- los guardiolas iluminaron la sonrisa de los carniceros, que no pararon de cortar filetes, entrecots, solomillos y chuletones con esa motosierra horrible que resuena por la bóveda de Illumbe cuando suple al machetazo clásico. Pero para clásico, Fernando Cruz. Torear con esas moles de carne ya era difícil; hacerlo en la dimensión estética que Cruz alcanzó fue un milagro. Milagro conseguido a base de una colocación cabal y de tragar no pocos y violentos cabezazos con el sexto, un bruto de 610 kilos. La faena desprendió todo el mérito del mundo y parte del otro, y cuando las astas no lamieron las chorreras de la camisa, el toreo brotó con sumo gusto sobre la mano derecha. Bárbaro a ráfagas, que la mayoría de las veces el guardiola prefería atacar por las alturas. Las tandas extraídas desde esa enjuta figura a esa inmensa negrura supieron a gloria. Un pinchazo precedió a una estocada en toda la yema. El premio de la vuelta al ruedo, que Fernando Plaza de toros de Illumbe. Viernes, 18 de agosto de 2006. Sexta corrida. Media entrada. Toros de Salvador Guardiola Fantoni, enormes y de deslucido y complicado juego. Antonio Ferrera, de azul turquesa y oro. Estocada baja (saludos) En el cuarto, estocada baja (saludos) Julien Lescarret, de verde botella y oro. Cinco pinchazos y estocada baja (silencio) En el quinto, pinchazo, pinchazo hondo y seis descabellos (silencio) Fernando Cruz, de sangre de toro y azabache. Pinchazo y estocada en todo lo alto (saludos) En el sexto, pinchazo y estocada arriba (vuelta al ruedo) Cruz arrancó por su cuenta, que aquí la gente se entera de Pascuas a Ramos, no tiene un mínimo reproche. Y si por quien esto firma fuese, también en el tercero debía haber paseado el anillo. Sólo por ver esa media docena de naturales puros, dejándole meter la cara al toro, a cámara lenta, que era la única manera de traérselo, sin un tirón, sin descomponerlo de su fuerza hueca, de su casta clueca, mereció la pena toda la tarde. Y qué pedazo estocada, otra vez tras agarrar hueso en una primera intentona. La ovación sonó lo justo. Y lo justo se quedó corto para la izquierda más bella de una semana de feria, en el son de Pamplona. Entre los aficionados, como José María Villagodio o Humberto Apaolaza, el reconocimiento se manifestó en esa manera tan característica de asentir con la cabeza, la bendición papal del idioma taurino de los signos. Antonio Ferrera estuvo muy capaz toda la tarde, sin volver la cara, ni con el momio que embestía sin gracia ni sustancia a media altura ni con el parado cuarto, un tío pavoroso. Estos tíos pavorosos, sin embargo, se desinflaban en el primer puyazo, como globos aerostáticos pinchados. Ferrera le encontró el punto de dejarle siempre la muleta delante y extraerle el máximo. Ni siquiera esa mínima parcela conquistó con el siguiente, con el que estuvo original e innovador con los palos: él mismo se lo colocaba en suerte con el capote, que abandonaba en la arena y recogía tras el par para volverlo a manejar y ahorrar trabajo al peonaje o usar su propio cuerpo. Vale. Cosas modernas. Perfecto anduvo de colocación en el tercio de banderillas al quinto. Y oportuno en los quites. El pobre Lescarret se atascó con la espada con un lote infame y duro. Pasó un quinario. Si anunciarlo era echarle una mano, la próxima vez mejor directamente al cuello. JAVIER LÓPEZ HERNANZ MÁLAGA. Sebastián Castella estuvo notable con el buen segundo, al que le concedieron la vuelta al ruedo en el arrastre, premio excesivo para un animal que cumplió en varas pero que fue a menos en la muleta. El francés hizo la faena en un palmo de terreno. Pisó un sitio inverosímil y conquistó a la Malagueta a base de valor y pureza. Comenzó con ceñidísimos estatuarios que llevaron el ¡ay! a los tendidos. Luego vino una sucesión de derechazos hilvanados, embraguetados y limpios en series largas que aumentaron el diapasón. Agarró la izquierda cuando el toro ya estaba más apagado. Aun así firmó naturales enjundiosos. No pudo redondear la tarde con el parado quinto, al que planteó una faena de arrimón. Finito estuvo menos indolente que en otras ocasiones y se esforzó con el soso y descastado primero. Pegó muchos pases, pero aquello careció de emoción. En el sexto le dieron los tres avisos y le mandaron el toro al corral. Con la espada se le vio incapaz. Su forma de irse de la suerte evidenció que el Juan Serrano no lo ve claro a la hora de la suerte suprema. Para ser justos, hay que decir que se le pasó el tiempo porque estuvo porfión y tesonero ante un astado incierto y algo descompuesto. Hasta el punto de que llegó un recado presidencial antes de entrar a matar. César Jiménez hizo de enfermero con el flojo segundo, que se cayó numerosas veces a lo largo de una lidia anodina. Frente al boyante sexto destacó sobre la zurda en un conjunto desigual. Cantalejo (Segovia) Valverde del Camino (Huelva) Villarrobledo (Albacete) Alfaro (La Rioja) Ponce y El Cid, a hombros EFE. Enrique Ponce y El Cid salieron a hombros de la plaza de toros de Cantalejo (Segovia) donde se lidiaron toros de Garcigrande y Domingo Hernández, de gran juego. Enrique Ponce, dos orejas y ovación. El Cid, oreja en ambos. Matías Tejela, oreja y ovación. La plaza casi se llenó. Extensa cornada de Uceda ABC. Uceda Leal sufrió una cornada de dos trayectorias, de 20 y 25 centímetros, en el muslo derecho, de las calificadas como limpias en el argot taurino. Toros de Cuadri; el 4 premiado con la vuelta. Liria, ovación y dos orejas. Uceda, ovación en el único que mató. Juan Contreras, oreja y palmas. Brillante tarde de toros ABC. Manuel Díaz El Cordobés Eugenio de Mora y El Fandi se repartieron nueve oreja y un rabo en Villarrobledo. Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, buenos y colaboradores en conjunto. El Cordobés, tres orejas y rabo. Eugenio de Mora, oreja en ambos. El Fandi, cuatro orejas. Ureña y Pérez Mota triunfan ABC. Los novilleros Paco Ureña y Pérez Mota abrieron la puerta grande en la Feria de Alfaro. Se lidiaron novillos de Sayalero y Bandrés, desiguales, aunque manejables en líneas generales. Paco Ureña, oreja en ambos. Pérez Mota, tres orejas. Daniel Cuevas, oreja y ovación.