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S 6 19 8 06 16 S 6 L OS S ÁBAD OS D E Cada meta en la vida tiene una puerta y cada camino que nos proponemos tomar tiene principio y fin. Lo que importa, según el autor, es el presente, de curso volátil, capaz tanto de irnos construyendo como de erosionarnos. La sociedad moderna, tan aparentemente ebria de presente, descuida, sin embargo, la calidad con la que vivimos nuestro tiempo. Hay que tenerlo en cuenta durante las vacaciones. Menos prisas, menos presión, para disfrutar cada momento. SANTIAGO ÁLVAREZ DE MON PROFESOR DEL IESE Este presente maravilloso STIMADO lector: ¿En que momento de sus vacaciones se encuentra? ¿Es usted de los afortunados que las acaba de comenzar? Si es así, ¿cómo se siente? ¿Disfruta ya de ellas, psicológica, emocional, intelectualmente, o es una mera referencia contractual? Me imagino que ya habrá deshecho las maletas. ¿Qué ha hecho del equipaje profesional que arrastra? ¿Se ha liberado de él o se aferra a su persona sin visos de irse? En su estado actual, ¿cuánto pesa el bagaje de los últimos meses? ¿Percibe la tensión acumulada, el estado de nervios y el cansancio con el que ha aterrizado? Si se encuentra, como en mi caso, en el ecuador de su merecido descanso estival, ¿qué ocupa más su atención, los días ya transcurridos o los que todavía le restan? ¿Ha llegado ya a ese punto mágico donde no hay cabida para un estrés transido de presupuestos, problemas y decisiones históricas, y donde tampoco se deja margen para retos, planes y estrategias futuribles? Si está en la recta final, ¿saborea gustoso los pocos días que faltan parar armar el petate y volver a casa, o su cabeza viajera ya se ha lanzado a esa reentré laboral repleta de recibos, facturas y puesta en marcha de un motor congelado? ¿Sólo queda de vacación su presencia física, o ésta es completada por la atención, la curiosidad y la energía? En carta a su hermano Theo, escribe Van Gogh. El camino para hacerlo mejor más tarde, es hacerlo hoy lo mejor que puedo, entonces el progreso vendrá naturalmente Siguiendo el argumento del genial pintor, en clave lúdica, el camino para trabajar mejor más tarde, es descansar hoy lo mejor que pueda. Entonces el progreso, léase una carrera fructífera que me permita expresar mi talento y personalidad, vendrá naturalmente. Moraleja, tengo que esforzarme por descansar mejor, lo cual es un contrasentido. En los territorios pantanosos del ocio, las cosas no funcionan linealmente. El que se fija como objetivo inmediato dormirse tiene muchas cartas de acabar crispado. Le aconsejo un libro tostón y el ronquido le visita inmediatamente. El camino a la paciencia pasa por E Diálogo de CONTRARIOS En los territorios pantanosos del ocio, las cosas no funcionan linealmente. Si ansío la paz, debo gestionar el conflicto. Si quiero acabar bien acompañado debo aprender a estar solo. Lecciones que la vida enseña en las tierras fértiles de la paradoja. identificar y estudiar tranquilamente las fuentes de mi impaciencia. La ruta a mayores niveles de concentración exige reconocer cuanto antes la desconcentración. En cuanto ésta es detectada, la atención avanza tímidamente hasta hacerse habitual. Si ansío la paz, debo gestionar el conflicto. Si quiero acabar bien acompañado debo aprender a estar solo. Lecciones que la vida enseña en las tierras fértiles de la paradoja. Si quiero llegar a algún lugar debo quedarme aquí, ahora, y disfrutar del momento. Me temo que en el tiempo del hombre mujer moderno, hay un exceso de pasado- -llámese nostalgia, culpa, resentimiento, añoranza... -o un exceso de futuro- -sus trajes son incertidumbre, ilusión, temor, sueños, angustia... -y un preocupante defecto de presente, tiempo menospreciado y zaherido. Es una especie de bisagra, un sirviente distraído al servicio de dos tiranos que pelean por su dominio. Probablemente si se es joven gana el futuro, si se es mayor gana el pasado, el presente siempre pierde. El presente no es nunca nuestro fin denuncia Pascal. Lógico, lo hemos definido como mera herramienta de usar y tirar, ésa es su furtiva y fugaz naturaleza. Epicuro, maestro en el arte de vivir, utiliza un símil culinario para poner el dedo en la llaga. De la misma manera que de la comida no prefiero la más abundante sino la más agradable, así también disfruto del tiempo, no del más largo sino del más agradable ¿Cual es la calidad de nuestro tiempo? ¿Puede ser de altura si nuestra mente vagabundea con frecuencia en un pasado que se fue, o en un futuro que nadie me puede asegurar que llegue? Se vive como se conduce, mirando para adelante, con los cinco sentidos en la carretera. ¿Lugar para el ayer? el mismo que para el espejo retrovisor. Baúl repleto de información, aprendamos del mismo, solo así seremos conductores expertos. ¿Sitio para el mañana? todo el que quiera, el porvenir es sinónimo de juventud. Sólo una pregunta, para que no se quede en una promesa incumplida, en una visión frustrada, ¿cómo se llega a él? El presente, en su modestia y celeridad, guarda la respuesta. Los que llegan muy lejos y muy alto lo hacen porque viajan pegados al terreno, cosidos a un presente que mañana será pasado conocido, y que ayer era futuro incierto. Pasado, presente, futuro, en los reaños del segundo he de vivir y estar, escudriñando en todos sus escondites. ¿Balance final de esa quietud temporal? una vida plena. Estimado lector, le dejo. Independientemente del periodo trascurrido de su vacación, tenemos este diecinueve de Agosto, presente maravilloso, instante que exprimir en su totalidad. No se cuan largo será su descanso, sólo le deseo que sea ancho y abierto. Si es así, seguro que la digestión, un otoño puntual, merecerá la pena.