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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA NOVELA A NOVELA El carlismo de un tigre jubilado Mañana, con ABC, decimosexta entrega de la colección de novela histórica. El Rey del Maestrazgo de Fernando Martínez Laínez, por tan sólo 1,99 euros POR LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA Rosa Regàs, durante una reciente entrevista en su despacho EFE Regàs se disculpa por escrito ante Revilla La directora de la Biblioteca Nacional lamenta haber dicho que contaba con el apoyo del presidente cántabro para trasladar la estatua de Menéndez Pelayo TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO OBRE mojado llueve, y no sólo por el frente de frío de Groenlandia que ha atravesado España estos días. La directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regàs, ha tenido finalmente que disculparse por escrito ante el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Pide perdón por haber afirmado en una entrevista con Efe que Revilla apoya el polémico traslado de la escultura de Menéndez Pelayo que preside la entrada de la Biblioteca Nacional. Fue erigida en 1912 y Regàs proyecta sacarla al jardín de la institución. Rosa Regàs anunció a ABC el pasado marzo su decisión de llevar a cabo el traslado, desatando una polémica no siempre atemperada. De hecho, el asunto llegó al Parlamento ante las preguntas planteadas por el PP porque no avalaba la decisión informe técnico alguno y el Patronato de la institución no había sido informado del proyecto por aquel entonces. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, tuvo que salir a la palestra para contener la indignación y asegurar que el proyecto no se haría sin el aval técnico y el apoyo del Patronato. Pero se ve que los errores de Rosa Regàs no han tomado vacacio- S nes, ya que el presidente de Cantabria la desmintió con toda contundencia días atrás y le aseguró que no sólo no apoya el traslado de la estatua del polígrafo, sino que en todas sus conversaciones le ha dejado clara esta postura. Ante la solidez de estos argumentos, Regàs no ha podido sino pedir disculpas y lamentar la confusión creada por sus palabras. Por ello admite que lo cierto es que su postura ha sido en todo momento contraria a dicho traslado según un comunicado de la Presidencia del Gobierno cántabro, que ha solicitado oficialmente la permanencia de la estatua de Menéndez Pelayo en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional. En este racimo de faltas de la escritora cabe incluir también la polémica suscitada el pasado 23 de abril, día del Libro, por el brindis en favor de la República que Rosa Regàs pronunció durante un cóctel oficial con los trabajadores de la Biblioteca Nacional Regàs ha lamentado la confusión creada por sus palabras y por ello admite que lo cierto es que la postura de Revilla ha sido en todo momento contraria a dicho traslado n 1713, Felipe V introdujo la Ley Sálica, que otorgaba preferencia en la línea sucesoria monárquica a los herederos varones en igual grado de parentesco por consanguinidad. Al morir Fernando VII en 1833 sin descendencia masculina, María Cristina de Nápoles, que había contraido matrimonio con el Rey tres años antes de su muerte, derogó aquella medida mediante la Pragmática Sanción, que daría el título de reina a su hija Isabel. El que se quedaba sin trono era el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, que no estaba dispuesto a renunciar al añorado cetro. El pretendiente encontró apoyos en los sectores más tradicionalistas de la sociedad española, que veían cómo la amenaza liberal, por una parte, y la propia María Cristina (tenía ésta poco de liberal) por otra, se cernían sobre sus privilegios. Se iniciaban, así, las guerras carlistas. Sobre uno de sus protagonistas, el caudillo carlista Ramón Cabrera y Griñó (1806- 1877) conocido como El tigre del Maestrazgo, escribió Fernando Martínez Laínez El Rey del Maestrazgo relato de las conversaciones entre el militar retirado en su exilio semi- voluntario de Wenworth (Gran Bretaña) con el periodista de El Imparcial Darío Azcona. La idea inicial- -dice el autor- -era hacer una novela épica que reflejase el enfrentamiento entre las dos Españas, algo que arranca del primer tercio del siglo XIX, con las guerras entre absolutistas y liberales que se prolongarán durante toda la centuria con las guerras carlistas. La primera (que duró siete años y en la que hubo más bajas en combate que en la Guerra Civil de 1936) me parecía el escenario idóneo de una novela que reflejase todo el drama nacional, humano y militar que frenó nuestro desarrollo social y económico durante más de cien años La elección de Cabrera vino determinada por ser un español que refleja casi todas las contradicciones españolas de su época. Su vida es pura novela en muchos sentidos. E Como militar, fue uno de los mejores tácticos del siglo XIX y su trayectoria no tiene parangón. Era un absolutista que admiraba a Napoleón, lo cual no es poco contrasentido, teniendo en cuenta lo que el corso había hecho en España. Después del Convenio de Vergara (1839) mantuvo la guerra durante un año en solitario contra todos, apoyándose en un territorio, el Maestrazgo, que conocía como nadie. Pero lo más sorprendente de Cabrera es su evolución humana y política, que prácticamente termina apartándole de la causa carlista. Pasa de ser un ultraconservador a ser un contrarrevolucionario El núcleo de la novela gira alrededor de la llamada Expedición Real que en 1837 esperó a la entrada de Madrid una orden que nunca llegó para tomar la capital. Lo más extraño es que los carlistas se retirasen sin disparar prácticamente un solo tiro, después de todo lo que les había costado llegar a las puertas del Retiro Con esa inacción se acabaron las opciones del timorato Carlos, rey de rosario y Corte a cuestas Martínez Laínez ahonda en un período devastador y confuso de la Historia de España, en el que se dan cita buena parte de sus protagonistas de callejero, reconvertidos en despojos por la afilada lengua de este felino guerrero jubilado.