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24 Internacional FRÁGIL ALTO EL FUEGO EN ORIENTE PRÓXIMO SÁBADO 19 8 2006 ABC COMBATIR CON FE Y ARMAS a paz armada y la bizantina diplomacia que comienzan tras la última guerra del Líbano preludian nuevas batallas de una guerra mucho más larga, dura, imprevisible y próxima a Europa, quizá indisociable del destino mismo de nuestra civilización. Entre los mejores especialistas predomina una visión que, con muchos matices, está bastante próxima de la de Arnold Toynbee, que comparaba el encuentro entre el islam y Occidente contemporáneos con las relaciones entre Roma y el pueblo judío, en tiempos de Jesús. Desde esa óptica, Europa es hoy mucho más frágil. Y la guerra del Líbano ofrece inquieJUAN PEDRO tantes enseñanzas. QUIÑONERO Quizá por vez primera en la historia militar de Oriente medio, los servicios de seguridad de Israel y Estados Unidos han sido incapaces de advertir, denunciar y yugular la acumulación de armamento (misiles de corto alcance, misiles anti tanques, etc. a menos de cincuenta kilómetros de la frontera de la capital de un Estado amenazado de destrucción apocalíptica, por razones religiosas. Durante varios años, los usuarios de tal armamento, facilitado por dos potencias regionales (Irán y Siria) han construido una eficaz red de túneles y búnkeres (situados a más de 30 metros, bajo el suelo) donde han podido librarse de la destrucción aérea, bien diseminados entre núcleos urbanos, camuflados bajo edificios civiles. La retirada del Tsahal el Ejército israelí, se consuma sin la más mínima garantía práctica del desarme efectivo de Hizbolá, el Partido de Dios, a quien Teherán ha comenzado a ofrecer nuevas ayudas masivas, financieras (para reconstruir el Líbano en función de sus intereses estratégicos) y militares (para consolidar su capacidad de ataques indiscriminados) La eventual presencia en el sur del Líbano de una fuerza de interposición occidental, con mandato de la ONU, dentro de unos meses, impedirá temporalmente la intervención de ningún Ejército regular en la zona, pero no podrá impedir las acciones armadas y terroristas de milicias irregulares, ya instaladas como el pez en el agua, según la doctrina maoísta de la guerrilla urbana, entre las poblaciones civiles y los núcleos urbanos. Quienes proporcionan armamento a tales milicias (Damasco y Teherán) podrán usarlas como instrumentos de castigo contra las capitales occidentales menos sensibles a sus intereses, ordenando asesinatos selectivos. Los resistentes y revolucionarios judíos que combatían a Roma, en tiempos de Jesús, combatían con su fe al Ejército más poderoso de su tiempo, pero estaban mal pertrechados militarmente. Las milicias del Partido de Dios se consideran llamadas a propagar su fe por la fuerza de las armas, y cuentan con el apoyo nada desdeñable de una potencia nuclear emergente. L Familiares de niños muertos en la guerra celebran un funeral masivo portando las fotografías de las víctimas AP La lucha política en el Líbano relega la ayuda urgente a la población Grupos anti sirios acusan a Damasco de querer adjudicarse la victoria libaneses debaten sobre la soberanía nacional mientras en la reconstrucción del país sólo participa de momento Hizbolá M. AYESTARÁN. SERVICIO ESPECIAL BEIRUT. El líder de la mayoría parlamentaria libanesa, Saad Hariri, acusó a al presidente sirio, Bashar Assad, de intentar robar la victoria a Líbano. Siria quiere ahora explotar la sangre de Qana, Gaza y Bagdad para sembrar la discordia en el Líbano, Palestina e Irak El hijo del asesinado ex primer ministro, Rafik Hariri, es la cabeza visible de la oposición anti siria en un país acostumbrado a vivir bajo la sombra de Damasco. Estas declaraciones se produjeron una jornada después de que el presidente libanés, Emile Lahud, cristiano maronita y de tendencia pro siria, pronunciase un discurso en Damasco señalando a Hariri y a su grupo como afines al juego de Israel Los dos grandes líderes contrarios a Siria, Hariri y Jumblatt, musulmán suní y druso, respectivamente, apuestan por la creación de un Estado libanés fuerte que sea capaz de controlar el sur, feudo tradicional de la población chií. De esta b Los partidos políticos forma se acabaría con la existencia de dos gobiernos paralelos dentro del mismo país. La posguerra, sin embargo, ha vuelto a mostrar la debilidad de un Gobierno que es incapaz de dar respuestas efectivas a una población que, por el momento, sólo tiene asegurado el respaldo de Hizbolá. Desarme de la milicia Hizbolá se ha proclamado vencedor de la guerra como declaró su líder, el jeque Nasralah, y su posición se ha visto reforzada dentro del panorama nacional libanés. El país está destrozado y cuando muchos pensaban que la sociedad iba a culpar al Partido de Dios de esta situación, no se ha producido ese movimiento masivo anti Nasralah que algunos esperaban, especialmente los cristianos. Uno de sus grandes líderes, el general Aoun, precisamente, está ahora él mismo del lado de la guerrilla y ha felicitado públicamente a Hiz- El país está arrasado pero no se ha producido ese movimiento masivo contra Nasralah que algunos esperaban bolá por la defensa que ha hecho del país. Hariri y Jumblatt quieren pedir cuentas al Partido de Dios, pero pese a ser la fuerza mayor en el Parlamento no tienen el peso suficiente como para influir en los hombres de Nasralah. Han criticado el despliegue libanés basándose precisamente en que las tropas no tienen la orden de desarmar al Partido de Dios y, por tanto, el conflicto va a seguir vivo en el futuro La comunidad chií es la más numerosa y activa en el país, aunque su peso real luego no se vea reflejado en un Gobierno en el que, según la Constitución, el presidente debe ser cristiano y el primer ministro musulmán suní. Con Siria e Irán de fondo y una guerra que aún colea en la frontera sur, el tema del desarme de Hizbolá se ha convertido en un culebrón interminable. Después de 34 días de lucha nadie duda de que la milicia no va a dejar sus armas y este sería uno de los motivos principales por los que Naciones Unidas no termina todavía de clarificar su misión al sur del Litani, según los analistas locales. Líbano sigue siendo, por tanto, un rompecabezas compuesto por 18 comunidades religiosas diferentes, lo que se refleja en una estructura política sectaria y poco efectiva.