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ABC SÁBADO 19 8 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR PERCIVAL MANGLANO EL PESCADOR NO TIENE QUIEN LE COMPRE La lucha mundial contra la pobreza encubre dos estrategias: paliar sus efectos y promover la existencia y eficacia de las instituciones de los países en desarrollo por sacar a sus poblaciones de la miseria M I padre y yo subimos a la canoa. La pilotaba con una raquítica pala un joven habitante de la única aldea de la isla en la que pasábamos el día durante nuestras vacaciones en un país iberoamericano. Íbamos a visitar los manglares de la zona. La isla presentaba el caso típico de desarrollo turístico de tantos países de la región: lujosos hoteles con espléndidas playas a escasos metros de una aldea sin agua corriente ni electricidad. El contraste entre la riqueza de los huéspedes de los hoteles y la pobreza de los aldeanos era crudo. El provecho que éstos habían obtenido de la llegada de los hoteles a través de empleos o de actividades como la de nuestro joven guía no se había traducido en un desarrollo verdadero. Volvíamos ya hacia el hotel en la canoa cuando pasó a nuestro lado otra. En ella iban dos pescadores que nos enseñaron su pesca del día: un pescado de alrededor de un metro de largo y varios otros de tamaño menor. Tras las acostumbradas bromas y deseos de buena suerte, nos despedimos. La canoa pescadora se fue mar adentro. Al preguntar a nuestro guía adónde iban, nos respondió que a buscar clientes. Caí entonces que nuestra amigable conversación había sido, en realidad, un intento de transacción comercial. Bueno, me imagino que irán a un mercado a vender su producto dije. No, no me contestó, van a remar hasta que encuentren a alguien que les compre los pescados ¿Y por qué no hay un mercado en la aldea? pregunté. Porque no hay electricidad ni frigoríficos donde conservar la pesca. Pero, ¿no tienen en su aldea generadores de electricidad? Sí, tenemos uno, pero el gasóleo es muy caro. Lo encendemos sólo a partir de las seis. Durante el día no hay electricidad, por lo que no puede haber mercado y, si no hay mercado, el pescador debe buscar al comprador antes de que se pudra su pescado. Aprendimos que el alcalde de la aldea era prácticamente un desconocido para sus habitantes: alguien que vivía en la costa y venía a las islas de vez en cuando. Se pueden buscar muchos culpables de la pobreza y falta de desarrollo de los habitantes de la aldea. Unos acusarán a los avariciosos capitalistas propietarios de los hoteles y su falta de solidaridad hacia los pobladores autóctonos. Otros a la falta de generosidad de los países desarrollados que no aportan los fondos que podrían ayudar a que la electricidad y el agua corriente llegasen a este no tan recóndito punto iberoamericano. Otros más a los políticos locales, desconectados de las necesidades de su pueblo. Y otros quizá al cártel de productores de petróleo que manipula su precio de forma que el gasóleo resulte prohibitivo para muchos. Todos estos factores puede que contribuyan a la pobreza de la aldea. Pero, si tuviese que destacar uno, me centraría más bien en la inexistencia de las instituciones que asegurarían el efectivo funcionamiento de un mercado. El valor de la anécdota del pescador reside en que, pese a que éste no necesita que le enseñen a pescar para sobrevivir, sí necesitaría un mercado para que su habilidad con las redes y el anzuelo le trajese desa- rrollo. El conceptual mercado que a menudo se invoca como generador de riqueza y desarrollo es, en este caso, un mercado físico: el mercado al que vamos rutinariamente a hacer compras. La ausencia de mercado en la aldea de la isla actúa como un obstáculo insalvable para el desarrollo de todos sus habitantes en cuanto que obliga a los pescadores a perder su valioso tiempo en buscar clientes en vez de en seguir pescando, cosa que aumentaría los alimentos e ingresos disponi- bles. El mercado está ausente de la isla porque no se dan las invisibles condiciones que sustentarían su existencia. Condiciones tan invisibles como necesarias. Condiciones que aseguran instituciones que a menudo damos por hecho en los países desarrollados. La solución más lógica al problema de los pescadores de la isla sería pedir un préstamo a un banco para hacer la inversión en frigoríficos, gasóleo y demás necesidades que permitiese abrir el mercado. De los ampliados beneficios de los pescadores y otros productores (que producirían más y venderían con más facilidad) se generarían los ingresos para devolver el préstamo. Una vez devuelto, los continuados beneficios se podrían dedicar a nuevos usos como la construcción de más canoas, de mejores redes o, incluso, de la transformación del pescado en productos de mayor valor añadido. Los ingresos permitirían, además, invertir en acciones sociales como escuelas o centros de salud. Para repartir la riqueza, primero hay que generarla. La lucha mundial contra la pobreza encubre dos tipos de estrategias. Por un lado está la asistencialista que palía los efectos de la pobreza. En el caso expuesto, sería la que ofrecería una ayuda al pescador que le permitiese comer el día que no encuentre quien le compre. Por el otro, está la que promueve la existencia y eficacia de las instituciones de los países en desarrollo por sacar a sus poblaciones de la miseria. En el caso descrito, sería un compromiso y unas condiciones que asegurasen la puesta en marcha del mercado en la aldea a través de, por ejemplo, un ayuntamiento que se interese por su situación, un banco que proporcione un crédito, unos medios amparados por la libertad de prensa que denuncien la malversación a la que puedan ser sometidos los fondos, un juzgado que asegure los derechos de propiedad privada y el castigo a los malversadores, etc. En suma, un sistema que genere confianza y que incentive a la gente a invertir. Las dos estrategias son importantes, pero la solución a largo plazo de la pobreza en el mundo pasa, ante todo, por la segunda opción. Para hacer una realidad de la consecución en el 2015 de los Objetivos del Milenio (una iniciativa de la ONU que prevé una drástica caída en los niveles de pobreza globales) la voluntad de los países donantes del mundo por acabar con la pobreza no puede ser mayor que la de las propias administraciones de los países en desarrollo. Director de Cooperación al Desarrollo de la Agencia Regional para la Inmigración y la Cooperación al Desarrollo de la Comunidad de Madrid REVISTA DE PRENSA POR DIEGO MERRY DEL VAL CRISTÓBAL COLÓN, EN LA PICOTA Cristóbal Colón, bajo la crítica 500 años después de su muerte. El descubridor de América es hoy día una figura controvertida en España, donde la idea nacional se encuentra en retroceso a expensas del regionalismo Éstos son los titulares del reportaje dedicado ayer por el diario francés Le Figaro a la memoria histórica que proyecta su foco también, cómo no, sobre el conquistador por antonomasia. Cinco siglos después, el descubrimiento de América ya no suscita demasiado entusiasmo en España. Es cierto que la alcaldía de Valladolid ha inaugurado en mayo un museo a mayor gloria de Colón y que la de Sevilla patrocina una exposición sobre el navegante. Sin embargo, el asunto no hace vibrar a las multitudes ni a la Prensa, y todavía menos al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que no siente gran estima por este símbolo colonial En declaraciones al periódico galo de un miembro de la Real Sociedad Colombina (RSC) Cristóbal Colón encarna una España gloriosa, conquistadora y dominante. Hoy estos valores se presentan como retrógrados. Se asocian a una España unida y fuerte, en las antípodas del modelo federal defendido por la izquierda y los nacionalismos vasco y catalán Le Figaro va bastante lejos en sus apreciaciones de la opinión general en nuestro país: Salvo para sus admiradores de la RSC, el nombre de Cristóbal Colón se asocia hoy en España a la leyenda negra que denuncia, entre otras cosas, la explotación de los pueblos amerindios por los conquistadores españoles De creer a los testigos del proceso que se llevó a cabo contra él, Colón era un tirano despótico y cruel. Dirigió con mano de hierro las colonias y prohibía el bautismo a los indios para mantenerlos en la servidumbre asegura al diario la historiadora Consuelo Varela. Por su parte, Le Monde abre su sección de Europa con la noticia del comunicado de ETA publicado en el diario Gara. El proceso de paz se encuentra en una crisis evidente, según ETA titula su información el diario francés, que en todo momento se refiere al grupo terrorista como la organización separatista vasca o, a secas, la organización ETA responderá si continúan los ataques a Euskal Herría y la opresión política, militar y económica subraya Le Monde, en referencia a los recientes arrestos de individuos próximos a la banda.