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52 VIERNES 18 8 2006 ABC Toros SEMANA GRANDE DE SAN SEBASTIÁN FERIA DE MÁLAGA Faena maciza de Salvador Cortés y la raza de Ponce Plaza de toros de la Malagueta. Jueves, 17 de agosto de 2006. Novena corrida. Más de tres cuartos de entrada. Tres toros de Parladé- -1 descastado; 2 manejable; 3 bueno- -y tres de El Torero- -4 peligroso; 5 potable; 6 manso- Enrique Ponce, de verde botella y oro. Metisaca y estocada baja. Aviso (vuelta) En el cuarto, bajonazo y descabello (saludos) El Capea, de azul turquesa y oro. Media estocada y dos descabellos (saludos) En el quinto, pinchazo y media corta (saludos) Salvador Cortés, de tabaco y oro. Estocada caída y dos descabellos. Aviso (oreja) En el sexto, tres pinchazos y descabello (silencio) Pablo Hermoso de Mendoza sufrió una dura caída a lomos de Chenel durante su primera lidia EFE Estupenda tarde de toros ZABALA DE LA SERNA SAN SEBASTIÁN. El ambientazo que se vivió en Illumbe revivió el espíritu del 98, hace nueve temporadas, cuando se inauguró la plaza, un cuarto de siglo después del destrozo de El Chofre. Una entrada sensacional indica el camino a seguir: a un buen cartel la gente responde. El corazón taurino de San Sebastián late. Y a las expectativas respondió la tarde, sin ser redonda de luna llena. Pero el personal se lo pasó en grande con la bárbara actuación de Pablo Hermoso de Mendoza, la tremenda quietud de Sebastián Castella y la finura elegante de Cayetano. Eso, el personal. El aficionado además saboreó la bravura de novillos y toros de Zalduendo- -Fernando es el Domecq que ahora mismo, en su tipo, mantiene los depósitos al máximo- y también admiró la casta de un toro de Murube. Pablo Hermoso de Mendoza sobrepasó el término bárbaro, y estuvo cruel con el cuarto. Hoy en día si a un toro de lidia a pie se le pegan tres puyazos cruentos, se quema al matador. Pues Pablo le endilgó tres rejones de castigo, tres puñales como tres puntas de lanza, a un murube de casta, fibra y rebrincado comportamiento de salida. Después, a toro semiparado, realizó maravillas, claro. El toro siempre quiso, hasta que sonaron las trompetas de su muerte. Un trío de rejones, los pitones cortados, los lanzazos mortales donde caigan, la competencia ausente, la gente que arrastra a favor siempre, respondiendo a la llamada de su nombre. ¿Qué más quiere usted, maestro? A mí Plaza de toros de Illumbe. Jueves, 17 de agosto de 2006. Quinta corrida. Casi lleno. Dos toros de Murube para rejones, bueno y blando uno y encastado otro; dos toros de Zalduendo, de seria presentación, uno muy templado y otro de casta; dos novillos de Zalduendo, serios, nobles y de buen juego, aunque el 6 rehusó el caballo. Pablo Hermoso de Mendoza, rejón trasero (saludos) En el cuarto, pinchazo hondo, pinchazo y rejón traserísimo (saludos) Sebastián Castella, de negro y oro. Estocada caída (oreja) En el quinto, pinchazo y estocada desprendida. Aviso (oreja) Cayetano, de rosa malva y azabache. Dos pinchazos, media estocada y descabello. Aviso (silencio) En el sexto, estocada que hace guardia y estocada corta. Aviso (saludos) esta lidia me pareció una sangría hasta la pezuña. Y sumaron las banderillas, las rosas y las cortas a dos manos. ¿Un toro o una ferretería ambulante? No mató, aunque ya había matado, como tampoco lo hizo con su primero, con el que sufrió un severo traspiés a lomos de Chenel cuando mejor cabalgaba a dos pistas. El toro se tumbó a la par, y ya no volvió a embestir con vigor. Por supuesto que hubo pasajes de quiebros sublimes, y si acierta en la hora final... Cayetano no atinó tampoco con el acero, pero en su haber computa (qué mal suena) dos novillos de presencia superior a todo lo anterior que le hemos visto lidiar. Y también unos lances a la verónica de amplio vuelo y unos remates de serie torerísimos y una prestancia superior, un auténtico dandy enfundado en un terno rosa mal- va y azabache. Cayetano despierta pasiones (mi madre no paró de abanicarse) y a alguno le va a hacer abandonar el armario a la luz del día, en plena fiesta familiar. Pero al solomillo de las faenas de Cayetano, al centro de la cuestión, le falta un punto. De fibra, de romperse o de comprometerse. O de arrastrar la muleta dos cuartas por el albero. Tiempo queda aunque no queda mucho hasta la alternativa. Pienso que la embestida del toro igual le hará profundizar en busca de un poso que su sangre intuye, aunque de momento aún no brote en plenitud. Espero, esperemos, esperaremos más que ayer. Sebastián Castella se mostró pletórico en su potencial de valor y temple. Los músculos se le hielan ante el toro. ¡Qué buen mano a mano habría entre Talavante y él! Castella se pone y allí le pasan los pitones por los muslos una y otra vez, derechazo tras derechazo, como fue la primera faena, salvo una serie al natural y los molinetes y las espaldinas con los que calentó al público, con un toro de calidad. Fue su primera oreja de la tarde. La segunda llegaría con otro zalduendo, de más motor, de más cara, más exigente, con el que cuajó una faena de vibrante ligazón, terso el ademán, impasible. Plasma frío corre por su organismo sin necesidad de acudir al doctor Fuentes. Al final la gente dijo como Mac Arthur en Corea: Volveré Y volvería de más fácil manera si ayer se hubieran cortado ocho orejas al menos, a tenor del material visto. Porque para ser figura, además de decirlo, hay que hacerlo. JAVIER LÓPEZ HERNANZ MÁLAGA. Salvador Cortés realizó una gran faena y fue premiado con una oreja que supo a poco con respecto a otras concedidas en lo que va de feria. Enrique Ponce estuvo importante con el incierto y descastado primero. La lidia comenzó accidentada: cuando el valenciano intentó llevarlo al caballo tropezó y quedó a merced del toro, que afortunadamente no hizo por él. No se libró de la voltereta cuando lo pasaba sobre el pitón izquierdo, el menos claro, y el de Parladé lo prendió por el muslo, aunque sin llegar a herirlo. Fue una labor de raza presidida por el valor, que al final tuvo recompensa, ya que logró enjaretarle muletazos estimables sobre ambos pitones. Con la espada no anduvo fino y eso emborronó lo anterior. Dejó un metisaca en los bajos y otra estocada defectuosa, por lo que todo quedó en vuelta al ruedo, pero se llevó el reconocimiento de la Malagueta, que valoró su esfuerzo. Con el peligroso y deslucido cuarto dio otra lección de lidiador. Fácil, poderoso y sobrado, siempre estuvo por encima de un animal con guasa frente al que se justificó sobradamente. Salvador Cortés recibió después del paseíllo el capote de paseo como premio a la mejor faena de la pasada feria, de manos del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Y por lo realizado al tercero puede ser uno de los candidatos para conseguirlo también en esta edición. Lanceó con exquisitez a la verónica y en una de ellas, por el pitón zurdo, fue arrollado y recibió un palizón brutal que hizo temer lo peor. El resto de la faena la continuó sin chaquetilla: el parladé fue a más y su labor, también. Faena maciza con series largas de hasta ocho muletazos que hicieron rugir la Malagueta. La primera parte la basó sobre la derecha con pasajes de gran calidad, pero fue con la izquierda por donde lo cuajó con naturales excelsos. Ante el manso, parado y acobardado sexto no pudo redondear la tarde, a pesar del afán de triunfo que demostró. El Capea, con un lote potable, pasó sin pena ni gloria.