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ABC VIERNES 18 8 2006 Sociedad 51 Ciencia Detectan las estrellas más débiles jamás vistas en un cúmulo globular Las observó el telescopio espacial Hubble a 8.500 años luz de la Tierra contempló también el fin de estrellas enanas rojas. Las datos se han presentado en la reunión de la Unión Astronómica Internacional A. SÁNCHEZ SOLÍS. CORRESPONSAL VIENA. Pese a estar a unos 8.500 años luz de la Tierra, el cúmulo globular NGC 6397 es una de las formaciones de estrellas más cercanas a nuestro planeta y, en términos astronómicos, se puede decir que esta concentración esférica que reúne a cientos de miles de estrellas, es nuestra vecina. Allí, un equipo de científicos de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, han detectado las estrellas más débiles jamás vistas por el ojo humano en una estructura cósmica de este tipo. b El Hubble de que Perelman gane el equivalente al Nobel matemático, lo que no parece tan factible es que se presente en Madrid a recogerlo. Desde que decidió apartarse al bosque esquiva a los medios de comunicación, no responde al correo electrónico y permanece apartado de las matemáticas. Si a este hecho añadimos un pasado en el que ya ha rechazado premios prestigiosos, como el que le otorgó a principios de los 90 la Sociedad Matemática Europea, parece poco probable que Grigory Perelman aparezca en Madrid el próximo martes para recibir el Fields de manos de Su Majestad el Rey. La desaparición de una estrella Aunque más bien habría que decir por el ojo del Hubble, el telescopio espacial gestionado por la NASA y la ESA con el que el equipo dirigido por Harvey Richer ha penetrado en lo más profundo de este cúmulo de soles para intentar desentrañar sus secretos. Aquí, los científicos han logrado captar los momentos finales de las dos secuencias principa- les en un cúmulo globular. Por un lado, el fin de las estrellas enanas rojas, que queman hidrógeno en sus núcleos (como nuestro Sol) cuando éstas alcanzan el punto mínimo de masa para poder soportar reacciones nucleares estables. Con menos masa, las estrellas se desvanecen y ya no pueden ser observadas. Además, los científicos detectaron varias enanas blancas tan débiles como ninguna otra que se haya observado hasta ahora. Las enanas blancas son los restos extintos de estrellas normales que completaron sus reacciones nucleares y se han ido enfriando lentamente mientras emiten al espacio su energía acumulada. La luz de estos antiguos soles es tan débil como la que emitiría una vela de una tarta de cumpleaños en La Luna... vista desde La Tierra. Estos resultados fueron presentados el jueves en la Asamblea Gene- ral de la Unión Astronómica Internacional que se celebra en Praga. Desde la capital checa, Richer explicó a ABC que en NGC 6397 se han encontrado las estrellas más frías conocidas hasta ahora. De hecho, su luz no es incluso más fría porque el cúmulo estelar donde se encuentran no es suficientemente antiguo para haberles dado tiempo a enfriarse aún más. El reloj del Universo Hace tiempo que los astrónomos usan a las enanas blancas como una especie de medidor de la edad del Universo, ya que este ha de ser, al menos, tan viejo como las más viejas estrellas. Como las enanas blancas se enfrían con una cadencia predecible, cuanto más fría, más vieja: estos soles extinguidos son como un reloj que ha estado funcionando casi desde que existe el Universo. Usando esta técnica, Richer y su equipo han calculado que la edad del cúmulo NGC 6397 es de unos 12.000 millones de años. Estas estrellas muertas tienen temperaturas tan bajas que están sufriendo un cambio químico en sus atmósferas que las hace aparecer más azules que rojas, un fenómeno que había sido predicho pero nunca observado. La temperatura de las enanas blancas permitió precisar la edad del cúmulo, que se estima en unos 12.000 millones de años Matemáticos no tan locos La historia de Perelman se adapta a la perfección a la del matemático abismado en pensamientos abstractos sin interés por los aspectos materiales del mundo. Sin embargo, como recuerda John Morgan, uno de los estudiosos que han completado los detalles del trabajo del ruso, es poco habitual en matemáticas que alguien anuncie un resultado tan importante y lo deje en el aire aunque otros matemáticos como el húngaro Paul Erdos, uno de los más prolíficos del siglo XX, hicieron gala de comportamientos de ermitaño. Todo lo que Erdos poseía cabía en dos maletas, vivía en casa de otros matemáticos y jamás compró una vivienda. Y en cuanto a las desapariciones, sirva el ejemplo de Alexander Grothendieck. El matemático alemán que ganó el Fields en 1966, el año que Perelman nació, desapareció en 1991 después de una fulgurante carrera en la que, como Perelman, rechazó prestigiosos galardones y se negó a publicar su trabajo en revistas científicas. Presente o no, el matemático ruso y la conjetura de Poincaré serán las estrellas del Congreso Internacional de Matemáticos que comienza el martes que viene. Quizá ese día Grigory Perelman baje a Madrid a recibir su premio, aunque si deben apostar por su paradero, colóquenlo en algún lugar de Rusia, encorvado bajo el peso de ecuaciones inverosímiles, en busca de los hongos más sabrosos. Enanas rojas, enanas blancas. La imagen de abajo, a la derecha, muestra, rodeada por un círculo, una pequeña enana roja. Arriba, también rodeada por un círculo, una enana blanca, lo que queda de una estrella que ya no es capaz de producir en su núcleo reacciones nucleares. Ambos son detalles del cúmulo NGC 6397, entre los más cercanos a la Tierra