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40 18 8 06 Málaga naufragaba y emergía... Manuel, junto a la mar, juega a todo lo que obliga la impuesta profesión de ser humano y, a veces, al final de la fatiga, enseña a andar palabras de la mano. Hijo Predilecto de la provincia de Málaga, talla la columna con pasión miniada. Apasionado del vertical estanque (boxeo) cincela poéticas entre las palabras y el deporte pasional y masivo del fútbol y despliega el capote del toro como los dioses del ruedo. A vuelta de hoja, Manuel, el otro gran puente de Alcántara... 0 16 4 0 L O S V E R A N O S D E Manuel Alcántara POETA Y MAESTRO DE COLUMNISTAS Escribir es llorar y consolarse ANTONIO ASTORGA- -Don Manuel, ¿bueno y mártir en el columnismo? -Ninguna de las dos cosas. ¿Cuántos años atado a la columna? -Medio siglo, más o menos, más bien más. Pero son unas ligaduras bastante llevaderas. ¿Escribir en España sigue siendo llorar? -Escribir, en cualquier sitio, es llorar y consolarse. Corrían muy malos tiempos, pero vistos a distancia quizás fueran los más nuestros escribía un barbilampiño y ya grandísimo poeta llamado Manuel Alcántara circa 1950. ¿Hoy siguen siendo tan nuestros estos tiempos de belleza y tristeza convulsa? -El tiempo es nuestra materia prima y morirse es no tener tiempo para nada. Ni siquiera para perderlo, que es una ocupación estupenda. Lo que creo que ocurre es que nos identificamos con él. Lo dijo insuperablemente Borges: El tiempo es un tigre que me devora, pero yo soy ese tigre -Sostenía el hermano mayor de la Cofradía de la Columna- -don Jaime Campmany- -que cocinaba su artículo leyendo, viendo, escuchando... Después se sentaba delante de la máquina sin saber lo que iba a escribir, ponía el título y ya tenía la mitad del artículo escrito. Porque lo demás venía rodado: pura asociación de ideas. Ilumínenos, don Manuel, desde sus fogones: ¿cómo cocina su Vuelta de hoja -Además de hermano mayor de la Cofradía, Jaime era mi hermano electo y su sistema era el de todos, ya que el periodismo está supeditado a eso que llamamos actualidad. Todo el mundo sabe que no hay nada más antiguo que un periódico de ayer. Ha cambiado el programa de la tele y el número del cupón de los ciegos. -Son muchos los millones de personas que le leen diariamente en los periódicos de Vocento. ¿Le da vértigo, don Manuel? -Me da vergüenza, mezclada con cierta satisfacción. Y me crea responsabilidad. Un niño jugando a LA ALEGRÍA Mi biografía la componen muchos recuerdos, dados mis muchos años y mi mucha memoria. Siempre digo que estoy muy mal de voluntad, muy regular de entendimiento y muy bien de memoria. Me acuerdo de todo. Lo más antiguo y lo más presente es un patio azul y vivo llamado Mediterráneo ANTONIO SALAS La ley DE LA GUERRA Ha pasado siempre. Basta tener una pequeña curiosidad por la Historia para comprender que es una cadena de errores y de horrores. Es evidente que el ser humano padece unos graves defectos de diseño. Además, lo peor es que no hay control de calidad ¿Cómo se cultiva la ancha amistad que usted practica? -La amistad no se cultiva. No es una lechuga. El diccionario la define con gran precisión: Afecto puro y desinteresado Una amistad que se frecuente porque convenga no puede llamarse con tan hermoso nombre. -Su gran amigo Rafael de Penagos tiene escrito que parte de su maravillosa obra poética oscila entre un neopopularismo lleno de personalísima novedad y un verso clásico, sostenido por asonancias. Y descansa sobre los dos pilares que, des- Para Manuel Alcántara, la amistad no se cultiva; no es una lechuga de siempre, sostienen a la verdadera poesía: el amor y la muerte -Ésa es la ventaja de tener amigos: que te ven como tú quisieras ser. -Dice José Luis Garci que usted vuelve mejores a quienes le tratan y le leen. ¿Se dejaría clonar, don Manuel, por el bien de la Humanidad lectora? -Todos los que me tratan y me leen son ya inmejorables. En cuanto a lo de la clonación, es algo que me horroriza. Ya hay mucha gente que está repetida, como los cromos. ¿Por qué aumentar el número? ¿Se considera usted el príncipe de los renglones -Ni mucho menos. Esa denominación sólo la merecen algunos poetas. Generalmente han tenido que morirse para ingresar en la dinastía. Yo soy uno más de la balada. Por otra parte, no creo en eso que llaman posteridad, ni siquiera entendida como una superposición de minorías. Mejor dicho: creo que la posteridad debe darse en vida. ¿Hoy, ser superviviente es la cosa más importante en ese juego obligatorio y de variables reglas que llamamos vivir? -Me parece que sí, pero quizá sea una deformación de todos los que formamos parte de la generación llamada de los niños de la guerra -Usted es poeta, doctor, pluma de plata, premio Nacional de Literatura, Unicef, Juventud, Javier Bueno, Luca de Tena, González Ruano, Cavia y Pemán. Como ve, un once de lujo si cuenta desde la palabra poeta. ¿Corren malos tiempos para la lírica? -Nunca han existido buenos tiempos para la lírica, pero en ninguno han faltado los buenos poetas. Quizá algunas épocas hayan sido mejor que otras, pero no puedo asegurarlo, ya que sólo he vivido en esta. ¿Ser hombre es ir andando hacia el olvido... -Eso es seguro. Lo que pasa es que algunos llegan antes porque están acostumbrados a hacer footing