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8- 9 40 LOS VERANOS DE EL PRÓXIMO ORIENTE MALEFICIO La bondad humana POR J. M. CUÉLLAR Terror artrítico POR JAVIER CORTIJO Colomo en el país de las hadas. Un agradable retrato de la inmigración y de su habitat madrileño (en este caso Lavapiés, como podía haber sido Delicias o Embajadores) es el que ha hecho el director español en esta bonita historia esbozada con el corazón en las manos, palpitante, rebosante de alegría y de optimismo. Cuenta Colomo la interrelación de culturas en Madrid dentro de un cuadro costumbrista, con mezcolanza de hábitos, religiones y una base de tolerancia que inunda todo el relato. Dicho optimismo lleva a la comedia, a la sonrisa continua y a los horizontes diáfanos. La historia es tan preciosa como irreal. Ni Lavapiés es así, ni la convivencia tiene esos tonos tan claros y bellos. Se escapa Colomo de las drogas, de las peleas nocturnas, de las navajas entre suramericanos, africanos, rumanos y todo lo que es feo y real como la vida misma. Por contra, Colomo da preponderancia a un dato que se complementa perfectamente con su planteamiento de la historia: la bondad, extrema, del protagonista. Y ahí lo clava: el clásico personaje (excelente trabajo de Cifrían) que consigue un logro excepcional: el reconocimiento cien por cien de lo que es una buena persona (al igual que las malas personas son descubiertas más pronto o más tarde de forma mayoritaria) Con ese gran ser humano como sostén, Colomo pinta un sol creíble, aunque sea un sol con eclipses. Director: Fernando Colomo Nacionalidad: España, 2006, 95 minutos Intérpretes: Javier Cifrián, Nur Al Levin, Asier Etxeandia. Calificación: Un lustro ha tardado Courtney Solomon (que es un señor de Toronto) en librarse de la mala sombra de Dragones y mazmorras una de las películas más cutre- salchicheras que se recuerdan. Y ha sido salir de la sartén para caer en las brasas, enredándose con cadenas fantasmales y palos de escoba. Hasta la justificación suena rancia. Sin embargo, entre el gran polvorón en la boca que es Maleficio se desliza una, no sabemos si involuntaria, fusión de las dos tendencias primordiales del género de terror clásico (exceptuando al inconmensurable Poe) el blanco victoriano de Machen, Le Fanu o Margaret Oliphant, y el gótico brujo de Bierce o Algernon Blackwood. Vamos, como si trasladan a la niña de El exorcista a la acolchada América de comienzos del siglo XIX. Así, tenemos espectros maleducadísimos perturbando el sueño de la dulce Betsy, casas artríticas, carruajes de la escudería Washington Irving y otras paparruchitas que, en ocasiones, y en complicidad con las crines nevadas de Sutherland y las pecas acongojadas de Spacek, distraen y alegran el espinazo. La racional explicación final sí que da miedo, pero de puro idiota. Director: Courtney Solomon Nacionalidad: Reino Unido, 90 min. Intérpretes: Donald Sutherland, Sissy Spacek, Rachel Hurd- Wood Calificación: