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ABC VIERNES 18 8 2006 Internacional 29 La CE quiere que se dé información de los pasajeros en los vuelos dentro de la UE El sistema, ya en vigor para volar a EE. UU. excluiría los datos sensibles b Bruselas propondrá cambiar la Washington exige tener las listas de embarque antes del despegue M. G. NUEVA YORK. El Gobierno norteamericano apretó ayer un poco más las tuercas a las aerolíneas al obligarles, a partir del año que viene, a que entreguen la lista de pasajeros de vuelos con destino a Estados Unidos quince minutos antes de despegar, en lugar de quince después, como se hace hoy. La razón por la que no lo habíamos hecho antes es porque las compañías aéreas estaban preocupadas sobre lo que harían con los pasajeros que aparecieran en el último minuto, y no querían tener que retrasar los vuelos dijo a la agencia Associated Press el secretario de Seguridad Doméstica Michael Chertoff. Nuestra posición siempre ha sido: ¿No es mejor saberlo antes de que el avión despegue y haya que darle la vuelta? Washington cruza todos los nombres en la lista de pasajeros con los que tiene almacenados en una controvertida base de datos con sospechosos de terrorismo, y no duda en ordenar al avión que regrese si alguno cuadra. En el pasado, las sospechas que han dado pie a impedir el aterrizaje de los vuelos han sido tan polémicas como la que desató hace dos años la presencia del cantante Cat Stevens, convertido al islam con el nombre de Yusuf Islam y autor de varias canciones críticas con la invasión iraquí. El programa bautizado como Secure Flight (vuelo seguro) recoge toda la información acumulada por las aerolíneas, desde el número del pasaporte y la dirección en EE. UU. hasta la comida pedida en el vuelo. Controlar más a los viajeros definición de terrorismo para que incluya también a los que den información de cómo fabricar explosivos, incluidos los líquidos MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. El supuesto complot descubierto por las autoridades británicas la semana pasada, para hacer estallar aviones en vuelo mediante explosivos líquidos, sigue teniendo consecuencias en el resto de Europa, más allá de las incomodidades para los sufridos pasajeros de los aeropuertos británicos. La Comisión Europea tiene previsto proponer a los ministros de Interior y de Transportes de la UE extender la actual información que se da de los pasajeros que vuelan a Estados Unidos a los vuelos europeos. Estos datos, que hasta ahora sólo reciben las autoridades estadounidenses, no darían información considerada como sensible de los viajeros, como la religión, la salud o la raza, pero sí todos los datos personales, incluidos los de las tarjetas bancarias con los que se han comprado los billetes. De salir adelante los planes del Ejecutivo de Bruselas- -para lo que tendría que convencer a los 25 países, ya que las decisiones en esta materia se toman por unanimidad- las compañías aéreas tendrían la obligación de recopilar una serie de informaciones de los pasajeros, que después darían a las autoridades competentes de los países destino de sus vuelos. La información personal de los pasajeros que dan las compañías a las autoridades de Estados Unidos fue objeto de uno de los últimos varapalos que ha recibido la Comisión Europea por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que dictaminó hace unos me- Identificación. Los actuales carnés de identidad y pasaportes podrían cambiar próximamente si la Comisión Europea logra su propósito de que se sustituyan por los biométricos. A través de estos últimos, que ya son imprescindibles para entrar en Estados Unidos, se puede comprobar que la cara, las huellas digitales y el iris de una persona coinciden con las del documento que presenta, con lo que se tiene la casi total certeza de la identidad del pasajero. explica con todo lujo de detalles lo que hay que hacer para fabricar un artefacto explosivo, incluidos los líquidos. En relación con esta última cuestión, otro de los planes de Bruselas es aumentar el control de todos los productos que se fabrican susceptibles de formar un artefacto explosivo. Así, por ejemplo, se podría adoptar el sistema que funciona en la actualidad en Suiza que, en síntesis, supone que cada fabricante de un producto explosivo tiene la obligación de informar a las autoridades del lugar exacto de producción, del sistema de transporte, del almacenamiento y de la comercialización, de modo que en todo momento se pueda saber donde están cada uno de los materiales que pueden dar lugar a la formación de un artefacto explosivo. Este registro de sustancias afectaría a las empresas químicas, que tendrían que informar de la trazabilidad de cada uno de sus productos. La caza a los explosivos Datos personales. Las autoridades de los países a los que se viaje podrían tener derecho a conocer, además de nuestro nombre, domicilio, teléfono y destino, los datos de la tarjeta de crédito que se hubiera utilizado para comprar el billete así como los últimos viajes realizados. ses que la base legal para tomar esta decisión era incorrecta. Además, otra de las cosas que tiene en mente el comisario Frattini es conseguir arrancar a la UE un acuerdo para cambiar la actual definición de terrorismo para que no sólo incluya los actos como tal, sino que la mera información para fabricar bombas, por ejemplo, sea considera también como un acto terrorista. Esto obligaría, por ejemplo, a perseguir judicialmente algunas páginas de internet en las que se En este sentido, y con el objetivo de ampliar la información sobre explosivos, la CE convocará una reunión con todos los fabricantes para analizar junto con un grupo de expertos toda la cadena que lleva a cabo un producto explosivo en sí mismo, o que se puede convertir en tal al contacto con algún otro, desde que sale de la fábrica hasta que llega a su cliente final. Todas estas propuestas, que serán analizadas el 20 de septiembre en la reunión informal de ministros de Justicia e Interior de la Unión Europea, que tendrá lugar en Finlandia, han sido fruto de la nueva amenaza terrorista detectada por Reino Unido la semana pasada y que provocó a su vez la reunión extraordinaria del miércoles en Londres, a la que asistieron representantes- -además de los anfitriones- -de la Comisión Europea, Finlandia, Alemania, Portugal, Eslovenia y Francia. Una juez declara inconstitucional el espionaje telefónico sin orden judicial del Gobierno de Bush M. GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. No hay reyes hereditarios en EE. UU. ni poder que no haya sido creado por la Constitución dice la sentencia de 44 páginas en la que la juez federal Anna Diggs acusa a George W. Bush de excederse en su autoridad presidencial y le ordena detener el espionaje telefónico que ejerce sin orden judicial. Con un lenguaje así de duro, la juez asesta un importante varapalo al Gobierno estadounidense al determinar que el programa antiterrorista descu- bierto en diciembre pasado por el diario The New York Times viola los derechos constitucionales de los estadounidenses. La denuncia había sido interpuesta por el Sindicato Americano de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) en representación de periodistas, abogados y otros profesionales que consideran que su derecho a conversaciones privadas está en peligro con este programa. Nunca fue la intención de nuestros fundadores dar al presidente un control tan desbocado, particularmente cuando sus acciones desacatan descaradamente los parámetros enumerados en la Carta de Derechos La animosidad de la juez podía estar exacerbada por la decisión del Gobierno de no defender su caso, con la excusa de que ello requeriría revelar detalles que pondrían en peligro la seguridad nacional. La Casa Blanca se ha limitado a exigir que se desestime el caso presentado por la ACLU, sin más argumentos. El Ejecutivo ha anunciado que recurrirá la sentencia, y ambas partes han acordado mantener en suspenso la orden judicial de interrumpir inmediatamente el programa de escuchas telefónicas hasta que se pronuncie el Tribunal de Apelaciones. El Gobierno ha defendido la legalidad de su programa con la excusa de que sólo intercepta llamadas que se hayan originado en el extranjero o conecten con el extranjero.