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26 Internacional FRÁGIL ALTO EL FUEGO EN ORIENTE PRÓXIMO VIERNES 18 8 2006 ABC TEHERÁN, TEL AVIV, BEIRUT i la Historia se escribe en la lengua de los vencedores, la de la guerra del Líbano tendremos que leerla en farsi, el idioma oficial de la República Islámica de Irán, la auténtica vencedora. A pesar de lo que se dice desde posiciones anti- israelíes camufladas de derrotismo, Israel no ha perdido esta guerra. Cierto, no ha logrado la victoria aplastante y decisiva a la que nos tenía acostumbrado, pero no tanto porque el enemigo fuera distinto como por las vacilaciones de los responsables políticos en Tel Aviv. Así, la aviación de Israel ha demostrado una eficacia sorprendente, eliminando quiRAFAEL L. rúrgicamente la mayoBARDAJÍ ría de los cohetes de medio y largo alcance de Hizbolá, los Fajrs y Zilzals, despojando a los terroristas de su capacidad de alcanzar ciudades importantes en Israel. Las tropas terrestres, empleadas muy tardíamente, han podido establecer una zona de seguridad para que los Katiuskas cohetes de corto alcance, no lleguen a suelo israelí. En contra de lo que proclama el líder de Hizbolá, Hasán Nasralah, su organización no ha salido triunfante de este enfrentamiento. Ha acabado con sus estructuras muy mermadas, sus cuadros diezmados, su milicia rota, su arsenal estratégico destruido y hoy le es mucho más difícil atacar de nuevo a Israel. Cosa que volverá a hacer en cuanto pueda. Es más, la gente de Hizbolá sabe ahora que Israel, cuando identifica una amenaza para su seguridad, actúa, aunque se equivoque en sus acciones. Su mejor deseo, haber acabado con la voluntad israelí de defenderse se ha evaporado. Es más, la estrategia de aislar diplomáticamente a Israel también ha sido un fracaso, pues Tel Aviv ha contado con Washington hasta el último minuto. Que el gobierno español les critique, se lo pueden permitir porque no pintamos nada. Además, ahora en Israel acaba de comenzar la autocrítica sobre lo sucedido y la manera como se ha afrontado. Si sus líderes sacan las lecciones apropiadas y sientan las bases para otras campañas defensivas de mayor resolución y claridad, la capacidad defensiva israelí habrá salido beneficiada. El alto el fuego ha llegado demasiado pronto, pero no es el fin del mundo. Con todo, el verdadero vencedor es Irán, quien tras la niebla de la guerra sigue escondiendo sus ambiciones nucleares, que han pasado por fuerza a segundo plano de la actualidad; ha chequeado su control y capacidad de maniobra de sus dos instrumentos en la zona, Hizbolá y Hamás; ha determinado la actitud y la posición de Siria, a la que tiene dominada en su proyecto estratégico; y con los beneficios del alza del crudo ha conseguido recursos suficientes en este mes como para sostener a la Autoridad Palestina otro año. Ahora bien, en nuestra mano está que esta victoria solo sea temporal. S Un soldado alemán de la Fuerza de Asistencia de la OTAN paseaba por un suburbio de Kabul en agosto de 2004 REUTERS Merkel anuncia que Alemania no enviará soldados a la misión de la ONU La canciller dice que Berlín se limitaría a contribuir con ayuda naval b El debate político aún no está cerrado, pero el Gobierno alemán parece optar por no poner a sus militares ante el compromiso de luchar contra judíos RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Angela Merkel encaró una de las más difíciles decisiones para un canciller de la nueva Alemania: el balance entre el peso de su responsabilidad histórica, sus ambiciones internacionales y su prestigio en Oriente Próximo. Políticos, partidos y medios han debatido sobre los riesgos, el escapismo y las ganas de voltear página. La canciller ha retornado precipitadamente de sus vacaciones alpinas para comandar un debate y una crisis que, según el Spiegel, hasta ahora venía dominando en solitario su ministro de Exteriores, y cuyo bien ganado prestigio sólo beneficiaba al socio socialdemócrata de la coalición de Gobierno, como demuestran los declinantes sondeos para la CDU y las críticas internas al liderazgo. El ministro Steinmaier, que ha desplegado una frenética actividad mediadora, insistía ayer en su objetivo de empujar a Siria a participar en el proceso de paz pese a condenar las últimas declaraciones de Damasco. Por el momento, parece imposible el avistamiento de soldados alemanes en la robusta fuerza de paz, entre el río Litani y la frontera israelí como establece la resolución de la ONU. Definitivamente no veo botas alemanas al sur del Litani decía ayer el diputado democristiano Christian responsable de Defensa. Cualquier otra cosa puedo imaginarla apostilló. La propia canciller dio a conocer anoche su opinión, en la misma línea de Christian Después de mantener un encuentro con dirigentes parlamentarios, Angela Markel afirmó que Alemania no contribuirá con soldados a la fuerza de interposición de la ONU en el sur del Líbano, pero en cambio podría aportar ayuda naval. ra verse abocado a un posible conflicto con israelíes sobre el terreno, argumentó el experto liberal Wolfgang Gerhardt (FDP) La Izquierda está en contra y los Verdes son escépticos. Pero menos fácil parecía rehusar la actual petición de ayuda del Gobierno israelí. El viejo dilema Ahora Merkel trata de capitalizar su liderazgo, pero las críticas sobrevuelan la falta de rauda reacción y el portavoz del Gobierno, Thomas Steg, hacía el lunes lo posible por explicar que tras una reunión el jueves a final de semana estoy seguro de que habrá más claridad y detalle sobre la naturaleza de la fuerza y la participación alemana, lo que abordará el Gobierno la semana próxima Todo ello coincidía con la inclemencia de las elecciones federadas en Berlín y en otra región. Todos coinciden en que la decisión es histórica, un mero intercambio accidental de fuego entre alemanes e israelies tendría consecuencias inimaginables según un líder de los judíos alemanes, pero concierne directamente a una cuestión cada vez más consensuada por partidos y ciudadanos alemanes: la cada vez más evidente posición de la nueva Alemania en el mundo, con 7.700 soldados destacados fuera y el mando político en lugares impensables hace pocos años como Bosnia y, ahora, Kosovo. A la luz de las declaraciones de Merkel, todo apunta a que la nueva Alemania no pasará por ahora por Oriente Próximo. Demasiados compromisos Días después de que la solicitud del primer ministro israelí, en el sentido de que tropas alemanas participasen en una fuerza de vigilancia de la ONU, partiera en dos a la opinión en un nuevo y revelador debate histórico, el Gobierno de gran coalición de democristianos (CDU) y socialdemócratas (SPD) parecía dispuesto a dar el salto cualitativo de estar militarmente presente en Oriente Próximo. En un primer momento, el propio entorno de Merkel parecía coincidir en que no había capacidad política ni militar de participar, esto último por el extenso despliegue alemán en Afganistán, Balcanes y Cuerno de África. Ello sin entrar en que todavía hay muchos israelíes que no vuelan con Lufthansa ni compran un producto alemán por considerarlos herederos del régimen que exterminó a 6 millones de hebreos. Es impensable que un soldado alemán pudie-