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ABC VIERNES 18 8 2006 25 Una juez de EE. UU. ordena detener el programa de escuchas telefónicas de la Administración Bush Detenido en Tailandia el sospechoso del asesinato en 1996 de la niña modelo JonBenet Ramsey Peretz acusa a sus generales de no advertirle del arsenal de cohetes y misiles de la milicia chií Las consecuencias de la guerra del Líbano pasan factura a los líderes políticos israelíes b La popularidad del ministro de Defensa ha descendido del 61 al 28 por ciento, y él contraataca investigando a sus jefes y oficiales por filtraciones a la prensa HUGO MEDINA. SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. Políticos y militares israelíes han comenzado a asestarse puñaladas por la espalda como consecuencia de la guerra del Líbano, un conflicto que ha reducido a mínimos la popularidad del primer ministro Olmert y del titular de Defensa, Peretz. El diario Haaretz reveló ayer que Peretz se ha quejado de que los jefes del Ejército no le informaron de que Hizbolá poseía un nutrido arsenal de cohetes y misiles cuando se hizo cargo del ministerio en el mes de mayo, y que para los generales el tema de la milicia chií se encontraba en los últimos lugares en la lista de prioridades. Durante los 34 días de guerra, Hizbolá disparó casi 4.000 cohetes contra poblaciones de la Galilea, que causaron la muerte a 39 civiles, y por primera vez golpeó la ciudad de Haifa con otros más desarrollados de origen iraní. Según el citado periódico, en algunas conversaciones privadas Peretz ha dicho que los generales nunca le informaron de que Hizbolá representaba una amenaza estratégica para Israel ni le pusieron al corriente sobre el arsenal de la organización chií. Peretz bromea con dos pistolas en 2002, cuando era líder sindicalista EPA REUTERS Las tropas israelíes ya han entregado a Unifil el cincuenta por ciento de los lugares que controlaban El líder druso libanés, Walid Jumblat, cree que la operación es ambigua porque Hizbolá no se desarma por lo que el conflicto va a seguir vivo en el futuro Las tropas hebreas, por su parte, continúan con su salida progresiva del país y, según informaron algunos de sus mandos, ya han transferido el cincuenta por ciento de los lugares que controlaban a los mandos de la Finul, que más adelante pasarán su control a los soldados libaneses. El sur de Líbano va a permanecer en el punto de mira internacional durante las próximas jornadas. El Ejército libanés, que ha pasado prácticamente desapercibido durante la gue- rra, se enfrenta a un despliegue histórico que pone fin a muchos años de ausencia en su propia frontera. El cielo abierto en Beirut Por otra parte, la compañía nacional libanesa, MEA (Middle East Airlines) realizó ayer el primer vuelo comercial de los últimos 37 días al aeropuerto internacional Rafic Hariri de Beirut. Un vuelo que llegó procedente de la capital de Ammán, capital de Jordania, un país que, junto a Egipto, tiene firmado un tratado de paz con Israel. La aviación hebrea bombardeó las modernas instalaciones del aeródromo el pasado 13 de julio y repitió sus ataques en numerosas ocasiones hasta dejar inutilizables las pistas. Desde entonces sólo habían aterrizado vuelos con ayuda humanitaria, como el Hércules enviado hace dos semanas por la Agencia Española de Cooperación Internacional. En esta ocasión se trata de algo diferente, de un vuelo de pasajeros que se pudo realizar gracias a la luz verde concedida por las autoridades de Tel Aviv. Los responsables de la compañía aseguraron, además, que van a ofrecer un servicio diario a Ammán. Llamadas a la prensa Para agravar más la situación, el ministro ha ordenado que se le pase una lista de las llamadas telefónicas que cada general hizo durante la guerra, tanto desde sus oficinas como desde sus teléfonos privados, algo que ha sentado muy mal en la cúpula militar. El ministro de Defensa quiere descubrir y castigar a los generales que en esos 34 días filtraron a la prensa informacion confidencial que no deberían haber salido del ámbito del Ejército. Peretz se encuentra bajo una gran presión después de que su popularidad haya caído en picado, pasando del 61 por ciento en los primeros días del conflicto a sólo el 28 por ciento en la actualidad, lo que repercute negativamente en sus ambiciones políticas. Pero las filtraciones de los generales no se han detenido y como consecuencia de ello ayer se supo que a princi- pios de año el Ejército suspendió por falta de presupuestos la instalación de sistemas antimisiles en los tanques, y ésta ha sido la principal causa de muerte entre los soldados. Ahora, a toro pasado, el Ejército ha decidido instalar esos sistemas en los blindados. Las relaciones entre Peretz y la cúpula militar se han enrarecido más a raíz de que el ministro de Defensa haya creado una comisión de control que investigará el comportamiento de los altos mandos durante la guerra. La comisión estará presidida por el general retirado Amnon Lipkin- Shahak, quien en la década pasada fue jefe del Ejército. Los generales se quejan de que Lipkin- Shahak será parcial y no objetivo puesto que figuró durante el conflicto como asesor especial de Peretz y de que el alcance de la investigación no incluirá al propio ministro. Las críticas a Peretz se multiplicaron ayer entre los políticos de la derecha y de la izquierda, quienes consideran que no viene a cuento que sea el propio ministro quien investigue a sus subordinados. No puede ser que un ministro que está situado por encima de quienes tomaron las decisiones durante la guerra sea quien designe a los miembros de la comisión investigadora dijo la diputada de Meretz Zehava Gal- On.