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6 Opinión VIERNES 18 8 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA LA SARTÉN Y EL CAZO OS españoles, voluntarios o forzosos, estamos perdiendo el sentido del humor y ese es, sobrevolando el análisis, el más grave de todos los síntomas de la enfermedad nacional. Es una lástima porque en tiempos de tribulación, como es el nuestro, la risa es la única válvula de escape capaz de aliviar la presión social cuando ésta se hace excesiva y peligrosa. Una parte del problema- -la fundamental reside en el cuerpo ciudadano- -arranca del carácter sombrío, taciturno y aparentemente apesadumbrado de la mayoría de nuestros líderes políticos. Dejando aparte la mueca con la que José Luis Rodríguez Zapatero nos hace ver que sonríe, las cabezas de fila de todos los partidos M. MARTÍN se muestran ceñudas, coFERRAND mo disgustadas con su propio destino y eso, ahora disimulado por la pausa vacacional, nos permite temer un otoño duro, con más y más sañudos enfrentamientos de los que serían necesarios para el mantenimiento de la polarización bipartidista que beneficia al PSOE y el PP. Los dos grandes partidos nacionales, mucho más semejantes de lo que aparentan, tienen abundantes puntos en común. Ahora, por ejemplo, dice Mariano Rajoy, y dice con acierto y precisión, que España se ha convertido en el mayor coladero de inmigrantes de todo el mundo Ahí está, sin duda, uno de los grandes problemas vigentes y un foco alarmante de incertidumbre futura; pero, si vamos al fondo de la cuestión, tan grave circunstancia tiene su origen en la torpe legislación sobre el particular elaborada en los tiempos de José María Aznar que, con leves matices, ha perpetuado el Gobierno presente. Algo hay también de herencia felipista; pero, de hecho, el asunto se hizo grave en la segunda mitad de los noventa. Aquí, con frecuencia, se nos va la fuerza por la boca y, lejos de buscar soluciones a los problemas, los escondemos debajo de la mesa con la complicidad, y la simultánea protesta, de todos. En Francia, donde también cuecen habas, aún sabiendo que el problema migratorio es de los que no tienen solución sin medidas drásticas e inaceptables para la mayoría de la población, el ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, luce su autoridad y se dispone a devolver a sus puntos de origen a 25.000 familias sin papeles Se trata de combinar acciones enérgicas con compensaciones económicas que vistan el santo de la solidaridad y disuadir a quienes esperan redimir susdesgracias presentes con un futuro quimérico propulsado por la emigración. Algo así nos hace falta aquí. Por lo menos, apagar el faro que guía el viaje de los desesperados de medio mundo hacía una tierra que nadie les ha prometido y que, dramáticamente, no les dará acomodo confortable. Hay que remediar el problema en su origen, disuadiendo con oportunidades reales a los emigrantes potenciales de un viaje temerario que, una vez realizado y contabilizadas sus víctimas, no les servirá para mucho y es ya, según Rajoy, el principal problema del país. DOMINGO EN EL JARAMA L P una realidad social concreta: la de las clases populares ASÉ el domingo a orillas del Jarama, a unos 16 madrileñas en la prehistoria del impulso desarrolliskilómetros de Madrid, cerca del Puente de Viveta. Lo que me fascinó descubrir en El Jarama era, ros y no lejos de San Fernando de Henares. Aclasobre todo, su intensidad simbólica, su capacidad de ro que no estuve allí físicamente, quiero decir en dicho sugerir- -por medio de lo que se ha llamado trascenlugar el domingo pasado, sino transportado por El Jaradentalización de lo vulgar -el misterio de la propia ma, de Rafael Sánchez Ferlosio, cuyo argumento- -si es vida que se revelaba en fragmentos ante mí sin que que la palabra tiene sentido cuando nos referimos a esaconteciera nada novelesco ta novela- -se desarrolla a orillas del río, justo Los subrayados me llevaron al recuerdo, y el en el lugar mencionado, un domingo de agosto recuerdo a la relectura. Me motivaba la coincide hace más de medio siglo. dencia de dos domingos de agosto distantes enHacía al menos veinte años que no la releía. Y tre sí un medio siglo cronológico que parece mulo cierto es que no tenía intención de hacerlo: cho más largo si comparamos dos países tan disretomé el viejo volumen de Destino sólo para tintos como aquel de mediados de los cincuenta comprobar si la primera edición correspondía a y este de principios de otro siglo. Todo ha cam 1956 y, por tanto, interesaría hacer alguna refeMANUEL biado. El lugar, desde luego: aquel precario locus rencia al primer medio siglo de existencia de RODRÍGUEZ amenus, que entonces era lejos ha sido sepuluna de las novelas españolas fundamentales del RIVERO tado por el crecimiento urbano. Los muchachos siglo XX. Que yo sepa, este año no se ha hablado menestrales que se trasladaban allí en tren para disfrudemasiado de ella. Quizás porque el propio Ferlosio, tar de un día junto al río y sus merenderos, hoy quizás empeñado en una intensa campaña unipersonal de repueden pagarse un vuelo al Caribe y, a la vuelta, mospudio de su novela, va consiguiendo su objetivo de que trar sus fotos digitalizadas y gamberras a sus compañelos lectores corrientes se olviden de ella, o la releguen, ros de trabajo. El país es otro, como también es otro el como síntoma de un momento y de un modo de hacer aburrimiento, y otras las formas y los lenguajes de la narrativos, a los manuales y a los seminarios universibanalidad, que son algunos de los núcleos semánticos tarios. en los que se estructura la vida del protagonista colecPrecisamente mi ejemplar conserva los subrayados tivo de la novela. y anotaciones en los márgenes borrajeados durante Me pregunto si sería posible hoy- -mutatis mutanmi último contacto con el libro: una tertulia de literadis- -una novela como El Jarama. Una narración en la tura organizada por un grupo de amigos como pretexque, sólo mostrando la vida en su perfecta futilidad se to para no perder totalmente el contacto años después revelara su profundo misterio. En esta época nuestra de habernos despedido de la Universidad. Recuerdo en la que, cada vez con más fruición, nos mostramos que de nuestra lectura de entonces extraje una conclusedientos de peripecias y de héroes, ¿interesaría a los sión nítida: lo más importante y duradero de El Jaralectores una novela sin ellos? Una novela aparentemenma no era su condición de narración objetivista- -inte sobre nada que suscitara la complicidad sostenida de cluso behaviorista- -en la que el autor ponía magisun lector no impaciente para, al final, desplegar todo su tralmente en marcha la vida para que se desplegara sentido. Eso es, entre otras cosas, lo que hace de El Jarapor sí misma (with a litle help) ante los ojos del lector. ma un texto vivo y vibrante medio siglo después. Ni, mucho menos, su valor de testimonio narrativo de