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8- 9 40 LOS VERANOS DE Flores para Sheila Barrero en el lugar donde fue hallada muerta do junto a una zona recreativa. Extrañado, dejó a su familia con sus padres y regresó al puerto para comprobar si era el turismo de su hermana y si ella estaba allí, quizá indispuesta. Poco después, al acercarse, vio que en efecto Sheila estaba dentro del coche, aparentemente bien sentada. Al abrir la puerta la movió y se dio cuenta de que su hermana estaba muerta... Salió corriendo a la carretera y paró el primer vehículo que pasó, que conducía un minero. Segundos después llamaron al 112. La Guardia Civil de Villablino recibió el aviso a la una y veinte de la tarde. La investigación reveló que Sheila murió por un disparo en la nuca a cañón tocante realizado desde el asiento de atrás y con un arma probablemente rectificada del 6,35. No había huellas significativas en el coche. No le habían robado nada. Lo único llamativo era una bufanda negra con un escudo bordado que aún nadie ha reconocido como suya. El cadáver fue colocado ya que tenía una mano encima de la otra y los pies en una posición extraña. Es revelador, además, que la chica, ya muerta, estuvo algún tiempo volcada sobre el asiento del copiloto, como lo demuestran los rastros de sangre. P. CITUOLA D esde el primer día, la Policía Judicial de la Guardia Civil de Villablino y la Comandancia de Asturias se volcaron en el caso, al que luego se incorporó también la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado. Lo primero que se hizo fue interrogar a todos los amigos de Sheila, a prácticamente todos los jóvenes de Villablino. La principal hipótesis de trabajo era entonces, y aún lo es hoy, la venganza. Luego se amplió el círculo a su entorno laboral y al familiar. Más tarde a las personas que trabajaban cerca de la Collada o pasaban habitualmente por allí, ya fueran mineros, empleados de mantenimiento de carreteras, conductores profesionales... En total, más de 600 entrevistas. Incluso se analizaron todas las co- Sheila murió por un disparo en la nuca a cañón tocante realizado desde el asiento de atrás de su automóvil y con un arma probablemente rectificada del 6,35 La Guardia Civil cree que hay alguien que sabe algo y no lo ha dicho aún. Si se decide a colaborar, su identidad y su testimonio serán siempre un secreto municaciones realizadas ese día en la zona. Precisamente esta gestión llevó meses después hasta un grupo de cazadores que declararon que a primeras horas de esa mañana habían visto dos coches estacionados, uno detrás de otro, prácticamente en el centro de la carretera, junto al alto de La Collada, en dirección a Asturias. Uno de los vehículos, además, era similar al de Sheila... La hipótesis de la Guardia Civil es que el asesino adelantó con su coche a la joven y frenó delante de ella. Sheila lo tenía que conocer, porque no intentó una maniobra de evasión, perfectamente posible dado que el ancho de la carretera lo permite. Luego, el desconocido bajó del turismo, y ella abrió la ventanilla. Entró en el Peugeot 206 por la puerta de atrás y le disparó en la nuca. Ya muerta, apartó un poco el cadáver y estacionó el coche junto al área recreativa. Finalmente huyó en su vehículo. Nadie lo vio. Nadie recuerda haberse cruzado ese día con vechículos. La falta de visibilidad, el mal tiempo y lo temprano de la hora de un día festivo fueron los mejores aliados del asesino. vecino de Villablino, con el que no había acabado bien. Sus padres aseguran que él no pudo ser, porque no salió de casa ese fin de semana. Sin embargo, no está claro que ellos sí estuvieran en la vivienda familiar, ya que los sábados y domingos solían pasarlos fuera para jugar al golf. Este chico conocía el coche de la víctima y conducía, aunque no tenía carné. Además, horas después del crimen se le hizo la prueba de detección de sustancias para ver si había disparado un arma y se le encontraron algunos restos en una mano que así lo indicaban, aunque los análisis no fueron concluyentes. La mañana del asesinato se comportó de forma extraña. Con todos estos indicios, el juez ordenó su detención. Sin embargo, tras tomarle declaración lo dejó en libertad. L L as pesquisas se centraron en un antiguo novio de Sheila, os agentes, en cualquier caso, no desfallecen y continúan trabajando. Creen que hay alguien que sabe algo y no lo ha dicho. Si se decide a colaborar, su identidad y su testimonio serán siempre un secreto. También se analizan nuevas muestras en el laboratorio. Se reconstruye asimismo la película del crimen. La familia de Sheila no olvida. La Guardia Civil, tampoco.