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22 JUEVES 17 8 2006 ABC Internacional Israel amenaza con suspender su retirada si las tropas libanesas no aseguran el control Olmert asume que nadie se ocupará del desarme de las milicias de Hizbolá b Sólo el 30 por ciento de los israe- líes creen que su país ha ganado la guerra. Olmert y Peretz han perdido cuarenta puntos porcentuales en su nivel de popularidad HUGO MEDINA. SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. Israel amenazó ayer al Gobierno de Fuad Siniora con mantener a sus tropas en el sur del Líbano durante meses si Beirut no despliega en los próximos días a sus soldados, de forma simultánea al repliegue de los 30.000 efectivos israelíes que hay en la zona y que ayer continuaban regresando lentamente a Israel. El jefe del Ejército hebreo, Dan Halutz, que el martes había asegurado que sus tropas se iban a retirar en un plazo de entre siete y diez días, matizó ayer que la retirada estará condicionada a la actuación del Ejército libanés. La evacuación del Ejército israelí en el plazo de diez días dependerá del despliegue del Ejército libanés. Si el Ejército libanés no baja al sur en el plazo de algunos días, me parece que tendremos que detener nuestra retirada advirtió Halutz. Pero en medios políticos y militares hebreos se comentó que la única intención de Halutz era presionar a Beirut para que decidiera cuanto antes el despliegue en el sur, y se añadió que Israel no tiene la menor intención de permanecer allí durante mucho tiempo. teriores. Por ahora, Hizbolá sigue observando escrupulosamente el alto el fuego, pero podría llegar un momento en que tomara represalias, y esto es algo que causa un gran temor entre los gobernantes israelíes. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, urgió a la comunidad internacional a que determine cuanto antes qué países se ofrecen para enviar tropas al Líbano, así como qué cuotas de soldados envía cada país, teniendo en cuenta que la misión de la Finul debería contar con unos 15.000 cascos azules y ahora solamente tiene 2.000. El general Halutz admitió en la Kneset que en ningún momento sospechó que Hizbolá podría lanzar hasta 4.000 cohetes contra las poblaciones israelíes de Galilea, como los milicianos hicieron en el transcurso de los 34 días que duró la guerra. Una cuestión que sigue en el aire es el desarme de la milicia pro iraní de Hizbolá. El Gobierno libanés carece de fuerza para imponer a los milicianos que depongan las armas y Naciones Unidas no tendrá mandato para ello. De hecho, Israel asume que nadie se ocupará del desarme de la guerrilla. Comisión de control El ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, ha ordenado la creación de una comisión de control que examinará el comportamiento del Ejército durante el conflicto, una actuación que ha suscitado numerosas preguntas entre la población. Uno de los sondeos que se publicaron ayer indica que sólo el 30 por ciento de los israelíes creen que su país ganó esta última guerra del Líbano. Una cifra exactamente igual consideran que la guerra la ganaron los milicianos de Hizbolá, mientras que el resto de los encuestados piensan que no hubo ningún vencedor. La prensa hebrea se hacía eco ayer de la decepción de los israelíes con respecto a la guerra y varias encuestas revelaron que los dos políticos que han llevado el peso de la misma, el primer ministro Ehud Olmert y el titular de Defensa Amir Peretz, pierden significativamente el apoyo de la gente. Uno de los sondeos, confeccionado por el Yediot Ahronot, subraya la pérdida de popularidad de esos dos políticos. La de Olmert, que alcanzó el 78 por ciento en los primeros días de la guerra, ha descendido al 40 por ciento, mientras que la de Peretz ha bajado del 61 al 28 por ciento. Estos datos explican en gran parte por qué los políticos israelíes decidieron acabar con la guerra sin obtener los objetivos que se habían marcado al principio de la campaña y en contra de la opinión de la mayoría de los mandos militares. Temor a un incidente grave Los líderes políticos israelíes temen que una presencia continuada de sus fuerzas armadas en el sur del Líbano conduzca a corto o medio plazo a un deterioro de la situación, ya que cualquier episodio grave y accidental podría inducir a Hizbolá a reanudar los ataques contra las tropas israelíes y conducir a una situación intratable. Los 30.000 efectivos israelíes que hay en el sur del País del Cedro continuaron regresando lentamente hacia sus bases en Israel, y los que quedan en la zona se encuentran en un terreno que Hizbolá conoce y domina a la perfección y por lo tanto corren el peligro evidente de convertirse en objetivo de los milicianos. Los soldados mataron ayer a cuatro guerrilleros que se suman a los once que fueron abatidos en los dos días an- Oficiales israelíes y libaneses toman el té de la paz H. M. JERUSALÉN. Militares israelíes y libaneses se entrevistaron ayer en la localidad fronteriza de Ras Naqura para establecer los mecanismos que regirán la retirada israelí y el despliegue de las tropas de Beirut en el sur del Líbano. En la reunión, que contó con la participación de responsables de los cascos azules de la Finul, se adelantaron algunos detalles del relevo. Richard Morczynski, jefe de asuntos políticos de la Finul, confirmó que, a partir de hoy, se desplegarán soldados libaneses en una par- te significativa del sur de Líbano. El encuentro entre las dos partes fue largo y constructivo y durante el mismo se acordaron el mecanismo y el área geográfica de la primera retirada israelí del sur del Líbano y del primer despliegue libanés en pala- bras de Morczynski. Más que constructivas, incluso cordiales, fueron las relaciones que mantuvo el general libanés, Adnan Doud, con los soldados israelíes que habían rodeado su campamento durante 33 días. Tomó té con ellos y, por eso, ha sido arrestado.