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ABC JUEVES 17 8 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA RETIRARSE A (DES) TIEMPO A célebre lengua burlona del logotipo de los Rolling ha dibujado una mueca de desaire y ha dejado a casi cien mil espectadores españoles con un palmo de narices porque el señor Mick Jagger, apodado Su Satánica Majestad, ha pillado en las corrientes del infierno una de esas faringitis que les entran a los divos con desgana. Parece que los viejos demonios ya no están para trotes, y sus muy trabajados cuerpos no les alcanzan para conciertos y juerga. Así que, en la tesitura de elegir, suspenden los conciertos, que en la vida hay que saber marcar las prioridades. El pueblo pagano no se cree el parte facultativo ni tiene piedad con los ancianos, de modo que IGNACIO piensa que la banda ha CAMACHO anulado las galas porque le sale de los Stones. Hace tiempo, en realidad, que estos apergaminados mitos del rock dejaron de estar en condiciones para dar brincos por esos escenarios del diablo, y ya no debe de haber en el mundo trippi bastante para mantenerlos en pie con la energía desaforada de antaño, la que los convirtió en apóstoles de la transgresión y heraldos negros de la alucinación lisérgica. Simplemente, los antiguos ídolos de la rebeldía andan ya para sopitas y buen vino, quemados por una vida de ¿envidiables? excesos que a muchos otros colegas se llevaron por delante en la época autodestructiva y desenfrenada del ácido en vena, los tabiques de platino y la descuidada promiscuidad de sexo y jeringuillas. Los conciertos que aún llegan a cumplir se llenan con una mezcla de cuarentones nostálgicos de sus años contestatarios y jóvenes mitómanos interesados por la arqueología del rock, pero en atención a la edad de los protagonistas, los debería patrocinar el Inserso. Ya no son citas prohibidas ni desafíos a la moral convencional; para fumarse un peta o meterse una pastilla basta con acudir a cualquier discoteca de pueblo. La batalla- -perdida- -de los Rolling contra el tiempo y el declive no es más que el destino de todas las celebridades, en el arte, en el deporte, en la política. Nada hay más difícil en la ebria soberbia del éxito que reconocer la autolimitación y aceptar dignamente esa hoja roja del librillo de papel de fumar (porros, en este caso) en que Delibes cifró el momento del epílogo de la vida. Hemos visto futbolistas humillados por la decadencia arrastrar sus últimos contratos por una patética soledad, toreros casi seniles con la vida colgada del hilo de sus mermadas facultades, políticos agarrados a las migajas del poder incapaces de entender su dolorosa prescindibilidad. Y ahí está Castro, mismamente, agarrado a la farsa longeva de una supervivencia de cartón mal apuntalado. Claro que ya quisiera Fidel, en su letargo, la otoñal energía culebrina de los Stones; él, por si acaso, suspendió nada más llegar a la cumbre el concierto de la libertad, y todavía, medio siglo después, se resiste a devolver el importe de la cancelación. L TERRORISMO AÉREO OS Servicios de Inteligencia británicos acaban de prestar un nuevo servicio: han desactivado una peligrosísima red terrorista que pretendía destruir en vuelo diez aviones de línea en un mismo día, el 11 de este mes, con un número de víctimas quizá superior al de las Torres Gemelas. Las explosiones debían provocarse por la conjunción de distintos líquidos, inocuos por separado, destructores en combinación. En los registros de Heathrow y otros aeropuertos del Reino Unido se han embargado dentífricos, cremas de afeitar, perfumes, destinados a encubrir explosivos, electrónicamente activables. Los equipajes facturados eran más seguros que los de mano. En semanas o meses tendremos los informes: esos documentos suelen reflejar, sin propaganda, una parte significativa de la investigación. Habrá, es inevitable, datos enfatizados y otros minimizados. Pero son informes fiables. EsDARÍO tamos ante una sucesión de aciertos VALCÁRCEL del MI 5 y del MI 6, fruto de la tenacidad de esos dos legendarios servicios británicos. El peligro ha sido crítico. La calidad de los Servicios de Inteligencia no depende sólo de los medios económicos. Depende de la continuidad, la capacidad organizativa, el rigor, la creatividad, los sistemas de transmisión del saber. Decenas de especialidades han de ser largamente estudiadas en centros de formación. Esos centros deben basarse en una tradición ininterrumpida. El 11 de septiembre de 2001 los terroristas se adelantaron a los servicios de inteligencia. Cinco años después, ha sucedido lo contrario. Es seguro que habrá más atentados. Debemos convivir con esa realidad. Es uno de los precios a pagar por una sociedad libre, avanzada y rica. Los Estados occidentales invierten mucho dinero y mucho esfuerzo en el seguimiento de grupos terroristas. Pero esa lucha debe hacerse minuto a minuto, sin mutilar las garantías democráticas. La única fuerza indestructi- L ble de los occidentales no es de origen material. Esto lo han ignorado Bush y Cheney: la realidad del mundo no ha tardado en darles respuesta. Hoy es más necesaria que nunca una cultura de inteligencia, destinada a entender para poder actuar. Es necesario explicar y volver a explicar los fundamentos de la sociedad democrática, mostrar la fuerza del derecho, conocer y divulgar los cambios de las estrategias terroristas. El respeto a los derechos individuales es lo que los terroristas necesitan destruir. Este es el punto central. El terror debe ser combatido con serenidad, lejos de la histeria y el desorden que trata de provocar. Otro punto esencial: los estados nacionales no pueden hacer frente al terrorismo mundializado. La cooperación de los servicios británicos, franceses y alemanes con sus colegas norteamericanos ha evitado al menos 42 atentados de 2001 acá. Algunos descubiertos por el Centro de Inteligencia español. Los servicios españoles se integraron en 1980 en el conjunto de la inteligencia europea. Desde entonces tienen asignadas zonas de atención especial, en el norte de África y en Iberoamérica. Los servicios europeos operan sobre un modelo de integración, británicos y canadienses incluidos. Los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos se coordinan, pero no se integran, con los servicios europeos. El New York Times denuncia el día 4 los huecos de la Administración norteamericana en materia de explosivos líquidos. Según el periódico, la Casa Blanca ha sido consciente durante estos años del peligro, al que apenas ha atendido. Las autoridades aeronáuticas se quejaban de los duros recortes presupuestarios. Que los servicios británicos hayan hecho un magnífico trabajo no exime a otros gobiernos y a la Transportation Security Administration americana de extremar sus métodos de vigilancia. El inútil y gigantesco dispendio de Irak repercute en otras áreas del presupuesto, desde la previsión de huracanes a la seguridad aérea.