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ABC MIÉRCOLES 16 8 2006 Sociedad COMUNICACIÓN EN LA MUERTE DE CARLOS LUIS ÁLVAREZ, CÁNDIDO 45 REACCIONES LA PASIÓN DE CARLOS LUIS CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS José Luis Rodríguez Zapatero Presidente del Gobierno En estos difíciles momentos quiero expresarles mi respeto y admiración por la figura y la profunda humanidad de Cándido, maestro de periodistas y destacado escritor indicó el presidente en un telegrama de pésame Esperanza Aguirre Presidenta de la Comunidad de Madrid Era un maestro de periodistas que supo retratar siempre con fidelidad, acierto y precisión todos los acontecimientos que vivió Alberto Ruiz- Gallardón Alcalde de Madrid La sociedad ha perdido a una gran persona, a uno de los grandes periodistas de España. Ha muerto un amigo de sus amigos, un hombre íntegro, lúcido, con una rebeldía intelectual que le llevó siempre a decir y escribir lo que pensaba Graciano García Director de la Fundación Príncipe de Asturias legó al periodismo por amor a la escritura más que por el entusiasmo que pudiera proporcionarle la actualidad. Recibía las noticias como algo ya anunciado a la postre y, por esa razón, ponía más interés en acertar con la forma que en comunicar el dramatismo de los hechos. ¿Estaba de vuelta? No, por supuesto, en el sentido machadiano de los que dicen estar en ello sin haber ido a parte alguna. Como niño de la guerra asturiano había tenido una infancia socialmente dura. No quiso ponerse migas en la pechera y tapar de ese modo el hambre. Porque creyó en la ética de la necesidad. Tuvo como modelo a Larra, no sólo como escritor, sino como ser humano, rayano a veces en la desesperación. Y por eso tenía colgado de las comisuras de la boca un rictus de hartazgos, quizá un mohín, que corregía con despliegues de humor. Negro. Era de los amantes del teatro de Mihura. Como crítico teatral (espléndido espectador, agudo comentarista) consideró que don Ramón del Valle- Inclán había quedado superado por el desarrollo económico y social de los españoles. Luces de Bohemia era el retrato de un pasado histórico Lo escribió así en este periódico y no se lo perdona- L ron los que viven de la pereza mental y los esquemas. Había algo de iconoclasta en Carlos Luis (por cierto, no he dicho que le quise sin ser un íntimo) pero aun en los casos que le llevaban a romper el icono lo hacía con mesura. Ha muerto con delicadeza. Entró en el ensayo político, partidario, y quiso curarse de algunas muestras de candidez en las que cayó quizá para poder decir que él también había sido capaz de compartir un optimismo histórico colectivo. Pero enseguida pudo advertir- -y nos lo contó con delicadeza- -que la rosa que él había cogido, ya mayor, le había pinchado en la yema de los dedos. Una frustración más para no romper lo que ya se había convertido en costumbre. De la tierra de Jovellanos, de Clarín, de Pérez de Ayala... Me dijo hablando de éste que él no habría hecho tantos ascos al colegio que describió aquél en AMDG No se habría sentido tan huérfano a lo largo de su vida y tan desprovisto de razones últimas. Me lo decía con esa inseguridad al hablar que le caracterizaba. Como si no quisiera dar impresión alguna de seguridad y, aún menos, de dogmatismo. Como los mejores de su generación tuvo vocación de estilo. Fue su única pasión. zález. Lo segundo se prueba por su fuga de tal poltrona a los cien días de haberla estrenado y por la exquisita amargura con que valora, en La sangre de la rosa -una novela que conviene releer- destilación del tiempo felipista, muchas de sus grandezas y alguna de sus miserias. Cándido, durante la entrega del premio Luca de Tena, en marzo de 1962 ABC Precisión de la prosa Era la precisión de la prosa y la luminosidad del criterio aunque muchas veces pagara por ello un plus de oscuridad y un canon de incomprensión. Me divertía especialmente escuchar su laconismo sentenciador en ocasiones, como el jurado de los Premios Mayte de Teatro o los de Redacción de CocaCola, en las que lo intrascendente de la convocatoria le liberaba del corsé de la prudencia y daba rienda suelta- -en la moderación, siempre en la moderación- -al cronista que llevaba dentro y que, sin cansarse de otear el horizonte, creía en la inteligencia y en la palabra. Puede que también en algo más. La muerte me ataca por retaguardia me dijo en nuestro último encuentro. Tenía razón, como siempre. Este asturiano que se nos ha ido, después de haber ilustrado nuestras vidas, ye un buen rapaz y, sobre todo, nunca quiso ser otra cosa. Le añoraremos. MEDIO SIGLO DE PERIODISMO FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA Ejerció un periodismo de máximo nivel y fue un muy inteligente analista de nuestro tiempo, desde la independencia y desde el servicio a lo más importante de nuestra profesión, como es la libertad. Sirvió a su tierra, a la que nunca olvidó Diego Carcedo Periodista asturiano y consejero de administración de RTVE Ha sido uno de los grandes periodistas contemporáneos y un personaje histórico de la Transición Jorge del Corral Vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid Reflejaba no sólo la curiosidad de un buen periodista, sino las profundas lecturas que encerraba su saber legó a ABC hace medio siglo, cuando el periodismo español hurgaba en las costuras de un régimen censor de lápiz rojo y nota de inserción obligatoria, al que burlar con ironía y talento. Desde entonces Carlos Luis escribió como Cándido, como Licántropo, como Arturo o como pudo, sin renunciar a una línea; incluso como negro de algún autor con pretensiones al que vistió de luces y sombras, con los santos más ejemplares. Pertenece a la galería de honor de los supervivientes del periodismo español que desde el franquismo hizo la transición y se esponjó en la etapa constitucional. Es uno de los grandes, de los últimos supervivientes L que no abandonaron ni olvidaron. No me imagino la comisión de debates del siglo XXI sin su experiencia, ni tertulias en casas amigas sin su presencia, sus recuerdos y sus comentarios tan agudos como benevolentes. Le recuerdo semanas atrás en el Palacio de Santa Cruz con la fatiga del peso de la banda y la Cruz de la Orden del Mérito Civil y de tantas palabras escritas, pero con mente lúcida y siempre con sonrisa irónica y resistente. Miguel Ángel Aguilar, compañero de fatigas en la Asociación de Periodistas Europeos, insistía estos meses con fundamento que los homenajes debidos, en vida; algunos han quedado pendientes.