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42 MIÉRCOLES 16 8 2006 ABC Sociedad La sequía y la mala gestión sumergen a los países ricos en una auténtica crisis del agua La agricultura de regadío y la utilización de pozos ilegales, puntos negros en España b Un informe de WWF Adena aler- Problemas en Europa Reducción de los glaciares. El cambio climático está provocando que los glaciares europeos se derritan. Ello provocará un aumento de las inundaciones en algunos países y redundará de forma negativa en los acuíferos que no podrán llenarse de manera paulatina. Turismo en el Mediterráneo. Cada vez el turismo requiere una mayor demanda de agua, a la par que lleva asociado una excesiva urbanización. Degeneración de los ríos. La situación de muchos ríos europeos cada vez es peor. Entre los más contaminados están los españoles como el Segura o el Tinto. El Danubio es la cuenca fluvial con más problemas para su protección porque depende 18 países. En el SE de Europa se prevé una reducción de los caudales de hasta un 30 para 2050 y un 50 en 2075. Cambios climáticos en el Oceáno Atlántico afectarán al SE de Inglaterra, donde las precipitaciones serán cada vez menores. provoca el cambio climático Pero los expertos hablan no tanto de una carencia generalizada de agua, sino de una crisis de gestión de los recursos hídricos. ta de que los recursos económicos y las infraestructuras en los países ricos no constituyen ningún seguro contra la escasez de agua R. BARROSO MADRID. Hablar de escasez de agua es sinónimo de Tercer Mundo: cada día 6.000 niños (el equivalente al número de víctimas que se producirían si una treintena de Boeing 747 se estrellasen al día) mueren por enfermedades asociadas a la falta de agua; 1.200 millones de personas no tienen acceso al agua potable, 800 millones no reciben una alimentación adecuada por falta de abastecimiento... Pero las sequías, la mala gestión del agua, la pérdida de humedales, el cambio climático y la excesiva construcción de infraestructuras hidrológicas ha provocado un explosivo cóctel del que tampoco se salvan los países ricos: el mundo está inmerso en una crisis del agua a escala global. Así lo revela el informe de WWF Adena que se presenta hoy y que constituye una de las panorámicas más completas de problemas comunes del preciado líquido en los países desarrollados. La riqueza económica no se traduce en abundancia de agua. La escasez y la contaminación son cada día más comunes y la responsabilidad de encontrar soluciones descansa hoy día tanto en los países ricos como en los pobres señala Jaime Pittock, director del Programa Internacional de Agua de esta organización ecologista. Una barca descansa sobre las secas tierras del embalse español de Entrepeñas El informe revela que Houston y Sidney se sitúan entre las ciudades más sedientas del mundo, ya que utilizan más agua de la que almacenan. En Londres, las fugas y pérdidas debidas al envejecimiento en las conducciones podrían llenar 300 piscinas olímpicas cada día o lo que sería equiparable la tercera parte del agua que se quería trasvasar del Ebro a Levante. En España, las pérdidas en redes urbanas alcanzan el 19,4 por ciento en Madrid y hasta un 34 en Andalucía, o lo que es lo mismo: se pierden uno de cada cuatro litros. No hay seguro contra la escasez Para Guido responsable de agua de WWF Adena la crisis en los países ricos prueba que los recursos económicos y las infraestructuras no constituyen ningún seguro contra la escasez, la contaminación, el cambio climático ni las sequías. Resulta evidente que no existe ningún sucedáneo a la protección de los ríos y sus zonas húmedas Científicos japoneses estudian inseminar elefantes con esperma extraído de mamuts N. R. C. MADRID. Un grupo de investigadores del Centro Riken de Recursos Biológicos de Ibaraki (Japón) confía en crear animales extinguidos hace millones de años como el mamut. Su objetivo es utilizar esperma de varios cadáveres congelados que han aparecido intactos durante una excavación en Siberia para después inseminar a hembras de elefante, sus parientes vivos. Las técnicas de reproducción asistida humanas han demostrado que es posible utilizar esperma congelado con éxito. Aunque previamente se utilizan sustancias que protegen al es- Grave situación El panorama no resulta demasiado alentador. Las sequías en Europa se repiten cada vez con mayor frecuencia, en el Mediterráneo los regadíos y el turismo ponen en peligro sus recursos hídricos. En Australia, el continente más seco del mundo, la salinización constituye una seria amenaza para sus zonas agrícolas. Japón, a pesar de las precipitaciones, sufre la contaminación de sus reservas hídricas, en Estados Unidos muchas regiones utilizan más agua de la que se renueva de forma natural... todo un rosario de situaciones que se verán agravadas por la disminución de las precipitaciones, el aumento de la evaporación y los cambios en el deshielo que perma de los posibles daños de la congelación. Los científicos, coordinados por el doctor Atsuo Ogura, acaban de demostrar que la fecundación también es posible sin esas sustancias protectoras. En el último número de la revista Proceedings muestran cómo se pudo utilizar con éxito esperma de ratones que fueron congelados en su totalidad durante 15 años, sin ningún tratamiento adicional. Al descongelarse el esperma estaba casi muerto, pero sus células se mantuvieron genéticamente intactas y pudieron fecundar óvulos. Estas experiencias animan al doctor Ogura a lanzarse a realizar experimentos con animales más grandes. Si los espermatozoides de especies extintas de mamíferos pueden recuperarse de cadáveres congelados durante millones de años en nieves eternas, podríamos devolverlos a la vida fecundando ese esperma en óvulos de hembras de especies estrechamente relacionadas explica Ogura en el estudio. Los elefantes serían buenos candidatos para ser inseminados para devolverle la vida al mamut, pero también podrían intentarse experimentos con especies desaparecidas de felinos y sus parientes actuales. Degradación del ADN Algunos expertos como el biólogo Peter Mazur son más escépticos. Mazur, ex presidente de la Sociedad de Criobiología opina que no hay probabilidades de que las especies hayan permanecido congeladas a temperaturas suficientemente bajas durante cientos de miles de años sin dañar el ADN.