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40 16 8 06 Este señor- -no de negro- -que aquí ven es un grande del cine. Goya de Honor (como Manuel Alexandre, junto a quien rueda estos días ¿Y tú quién eres? a las órdenes de Antonio Mercero) más de dos centenares y medio de películas, personajes memorables, inolvidables... trabaja apasionadamente desde 1939. ¿Por qué no se viene usted a Hollywood? Yo le ayudo le propuso una vez George Cukor. Y él le respondió: Mire usted, yo interpreto en el idioma en el que he nacido, porque el otro no se me da bien Es un clásico, imprescindible. A callar y escucharle... 0 16 4 0 L O S V E R A N O S D E José Luis López Vázquez ACTOR Me ha costado trabajo hacer reír ANTONIO ASTORGA- -Según la Biblia del cine, usted anda ya por las 250 películas, claqueta arriba, claqueta abajo... -No lo sé, yo creo que debo llevar doscientas veintialgo... sin llegar a las doscientas treinta. No sé, a lo mejor- -con todos los respetos hacia quienes sufren esta espantosa enfermedad- -tengo algo de alzheimer cinematográfico ¿El aplauso es el mejor salario del actor? -Yo he trabajado a gusto. Apasionadamente. Y he recogido muchos plácemes de todo el mundo. Las personas se felicitan y agradecen el esfuerzo. Y me dicen que se han divertido con mis películas. -Si tuviera que escoger un papel- Fernando Galindo, ¡un admirador, un amigo, un esclavo, un en Atraco a las tres el hombre de La cabina Juan, el padrino búfalo Benigno Quintanilla, en Plácido Benito Freire en El bosque del lobo -de entre los innúmeros a los que ha dado vida, ¿con cuál se queda? -Yo creo que los personajes que eran menos importantes, que tenían menos enjundia, que eran más informales, que eran más divertidos... son los que me han costado a mí más trabajo. Los personajes que tienen una línea argumental, que poseen unos sentimientos concretos como por ejemplo, Mi querida señorita a mí no me costó esfuerzo alguno porque estaba bien adscrito en el guión. No es bueno que el hombre esté solo lo mismo; Un millón en la basura también. Las películas con Saura, perfectas: El Jardín de las delicias o La Prima Angélica con Pedro Olea El bosque del lobo Son seres que tenían una línea y que yo sabía que eran ricos en matices y sentimientos. Y eso no me ha costado trabajo. Me ha costado más trabajo hacer reír. Por ejemplo, cuando te espetan: ¡Aquí tienes que estar gracioso! ¡Y esto hay que decirlo con un latiguillo para que la gente se ría! Eso es lo que me ha costado más. -En ¿Y tú quién eres? se aborda desde el absoluto respeto la enfermedad de alzheimer. La intensidad del RODAJE Yo soy muy minucioso y esta película- ¿Y tú quién eres? -la había concertado de otra manera, no a esta intensidad de rodaje. Y entonces me ha sorprendido, pues el productor también va a su beneficio. Y lo que tenía que haberse rodado, por ejemplo, en cinco semanas se ha rodado en dos. Claro, eso a mí me ha producido un cierto trastorno anímico. Hemos salido del trance como hemos podido ya que te preparas estudiando no solamente el texto, sino las actitudes y muchas cosas más para hacer un buen trabajo DANIEL G. LÓPEZ El reencuentro CON MERCERO Después de tanto años- Este señor de negro -de no coincidir, para mí ha sido un placer el reencuentro con Antonio Mercero. Y con Manuel Alexandre, colega en muchísimas películas y últimamente en teatro. Y todos los compañeros de rodaje. Son actores y actrices estupendos. Y con todos lo hemos pasado maravillosamente. La producción ha estado muy cuidada también El cine, escuela de la vida... -Desgraciadamente nadie está exento del alzheimer. Es una lacra. Es miedoso, verdaderamente. Vamos a ver si dan con el quid y se mejora este mal endémico. Yo creo que es una fatiga mental y espiritual. Hoy día se está cansado. ¿Cómo afrontan los familiares tan atroz enfermedad? -Yo he tenido amigos que han padecido esa sensible desgracia y es tremendo para ellos. Y, sobre todo, para el que está a su alrededor, porque el enfermo se abstrae en sueños, está dormido, pero realmente el que se encuentra junto a ese enfermo que no se puede valer, que no razona, que no es coherente, para esa persona debe ser realmente atroz. Es una tortura. Pero al enfermo de repente le López Vázquez estudia con pasión cada papel que interpreta puede entrar un flash de memorizaciones y si se da cuenta por un momento también debe ser un sufrimiento, si es que ocurre, que no lo sé. No soy neurólogo y no lo puede asegurar. Pero con la edad, aunque no se tenga alzheimer, se pierde la noción de las cosas. Se difumina, muchas veces, no el recuerdo, que queda perenne y existe, sino la memoria y lo cercano, se te aleja. Y no te acuerdas cómo se llamaba fulano o una determinada cosa. Y te cuesta trabajo encontrar las palabras. Pero, claro, con la edad, como ocurre con los sentidos, con el oído, con la vista, con la fuerza física, se va uno deteriorando. -Su personaje en ¿Y tú quién eres? Andrés, conoce a Ricardo (Manuel Alexandre) en la residencia donde la familia le deja aparcado porque es una carga para sus vacaciones. Triste realidad en la piel de toro... -Mi personaje tenía alzheimer, pero no estaba en un momento crítico, sino que era más bien poco grave. Es un ser con manías, que de pronto no recuerda, pero no de una manera muy grave, como le ocurre a Ricardo Rivero el personaje que interpreta Alexandre cuando empezamos el rodaje, que no tenía síntomas graves y luego se fue deteriorando a medida que pasaba el tiempo. Es el proceso lógico de una enfermedad. Empieza regular y acaba mal. -En cine y en teatro todo es convencional... ...Por eso mi personaje no tiene un alzheimer crítico, sino que incluso dentro del contrasentido podría ser hasta un alzheimer divertido: se equivocaba y no encontraba las cosas, tenía unas apreciaciones especiales, era un hombre un poco patológico. Y eso siempre es divertido. Un ser que está fuera del mundo, que tiene fantasías. Y a mí me ha parecido un personaje muy divertido. Es un hombre con un absoluto sentido de la libertad, que hacía lo que le daba la gana, dentro de un orden, siempre. O sea, que no me ha costado porque no he tenido que profundizar y ahondar en el aspecto crítico de la enfermedad. Mi personaje es un hombre, pues, atrabiliario.