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8- 9 40 LOS VERANOS DE No hay que perderse Además de navegar por el Lago del Oeste, resulta especialmente agradable pasear por los parques de sus orillas. De noche, la animada calle Nanshan ofrece una amplia oferta de restaurantes, cafés y terrazas de diseño con vistas al lago. En Hangzhou hay unos 9.700 restaurantes, por lo que el viajero tiene donde elegir. En el famoso Louwailou Caiguan (Gushan Lu, 3. Telf: 00 86 571 87989078) sirven platos tradicionales, como el pollo a lo pobre acompañado de hojas de loto, mientras que en Kuiyuanguan (Jiefang Lu, 154. Telf: 00 86 571 87028626) se puede degustarla nueva cocina local, como los noodles (fideos chinos) con cerdo y bambú. Para dormir con vistas al Gran Lago, el Hotel Shangri- La (Beishan Lu, 78. Telf: 00 86 571 87077951) dispone de lujosas habitaciones en un marco incomparable y cerca de la tumba del general Yue Fei. En el Gran Palacio de la Ópera de Dongpo (Dongpo Lu, 17. Telf: 00 86 571 87805992) se representan cada noche espectáculos de ópera local, como la trágica leyenda de amor de la dama- serpiente. A 59 kilómetros de Hangzhou se encuentra Shaoxing, una pequeña y encantadora ciudad con 2.500 años de Historia, también formada a base de canales y donde se puede visitar la casa de Lu Xun, uno de los autores más reputados de la Literatura china. Más información en: http: www. travelchinaguide. com http: www. chinapages. com pico del Norte, en el que podrá encontrar más de 340 esculturas labradas en la piedra de las rocas. La cima de esta montaña ofrece unas vistas tan espectaculares de la ciudad, donde han proliferado los rascacielos, como las panorámicas que regala la pagoda de Liuhe, que se alza imponente junto al puente que cruza el río Qiantang hasta la nueva zona de expansión de Hangzhou. Erigida en el año 970, sus 13 pisos de madera ascienden hasta los 60 metros de altura, por lo que sirvió de faro en los momentos de máxima actividad de la ciudad como uno de los principales puertos del gigante asiático. Y es que Hangzhou se ha destacado por el comercio de productos locales tales como su exquisito té verde, su finísima seda y sus afiladas tijeras. Por eso, no hay que olvidar comprar alguna de estas especialidades en la calle vieja de Qinhefang, que ha sido remodelada por completo para recuperar, curiosamente, todo el esplendor de su pasado. Vieja calle de Qinhefang, que ha sido remodelada por completo hay que atravesar antes de llegar a ella. Precisamente, fue durante los últimos años de la dinastía Song Meridional (1127- 1279) cuando el más célebre aventurero occidental, Marco Polo, llegó a China en 1271. Como consta en su Libro de Viajes el navegante italiano se quedó prendado con Hangzhou, que definió como un paraíso en la Tierra porque la grandeza y elegancia de esta ciudad son incomparables en todo el mundo Pero no sólo de su Gran Lago y de sus abundantes parques y jardines vive Hangzhou, donde también se puede visitar el monumental templo de Lingyin, construido en el año 326 y restaurado hasta en 16 ocasiones por los destrozos sufridos a lo largo de numerosas guerras y desastres naturales. Aunque ya no tiene los cientos de capillas y los 3.000 monjes con que llegó a contar en su momento de auge, este recinto aún atesora la mayor figura de un Buda sentado esculpida en madera de China, con casi 25 metros de altura. Además de las distintas salas del complejo, que los fieles recorren quemando incienso mientras oran pidiendo buena suerte y prosperidad, el visitante puede disfrutar con el paseo hasta el contiguo Una barca navega por el Gran Lago del Oeste long durante el siglo XVIII, hoy se erige un impresionante complejo turístico que comprende el Museo Provincial de Zhejiang, el parque de Zhongshan y el famoso restaurante Louwailou Caiguan, que abrió sus puertas en 1848. Tras deleitarse con alguna de las especialidades de este establecimiento, como la carpa con salsa agridulce o las gambas con té verde, se puede tomar un bote en el embarcadero para navegar hasta la pequeña isla de Yingzhou, en pleno centro del lago y donde destacan los tres estanques que reflejan la Luna. A continuación, la travesía debe seguir por las isletas del Pabellón en Medio del Lago y de la tumba del señor de Ruan. Capital de China Otras escalas ineludibles de este recorrido, como el puente de Su, el estanque de loto en los jardines de Quyuan o la pagoda de Leifeng, se remontan a la época en que Hangzhou se convirtió en la capital de China. Y es que en 1126, cuando los jurchen (invasores del norte predecesores de los manchúes) apresaron a la corte imperial en Kaifeng, la dinastía Song se trasladó al sur y se instaló en esta ciudad, protegida por el Gran Lago y las colinas que