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6- 7 40 LOS VERANOS DE ¿Escribe Carlos Fuentes con seudónimo? El singular lanzamiento en México de un libro policiaco, escrito por un autor oculto tras el nombre de Emmanuel Matta, ha desatado la polémica TEXTO: EUGENIO RIVERA FOTO: CHEMA BARROSO EL LINDO DON DIEGO Paisaje con figurón POR IGNACIO GARCÍA GARZÓN n diario mexicano acaba de presentar una investigación elaborada con ayuda de expertos en análisis de contenido y estadística donde revela que hay muy altas probabilidades de que sea el autor de La muerte de Artemio Cruz (1962) y La Silla del Águila (2000) quien haya dado vida a un misterioso detective mexicano. Hasta la semana pasada poco se sabía del autor del libro de relatos policiacos Los misterios de La Ópera (Plaza y Janés 2006) pese a que la obra llevaba cinco meses en circulación. Sin embargo, Milenio presentó un análisis de estilo y contenido donde se comparaba el texto de Matta con fragmentos de Las buenas conciencias Viendo visiones y El instinto de Inez y concluía que había un 95 por ciento de probabilidades de que Fuentes fuese Matta. A fines de julio pasado Fuentes contestó en una entrevista que nunca había oído hablar de Matta. El libro prácticamente había pasado desapercibido pese a su atractivo precio, de unos siete euros, y a una esmerada campaña de lanzamiento por parte del grupo editorial Random House Mondadori. En marzo pasado, al presentarlo, Pedro Huerta, director de la editorial en México, explicó que el libro lo había escrito un autor consagrado, mexicano, y que a ellos les había llegado a través de una agencia literaria ubicada en la Diagonal de Barcelona. El relato es pura ficción mexicana. Matta, un campechano detective de exitoso pasado en el mundo de la ópera, sufre en 1937 un accidente que le deja baldado de por vida y le obliga a dejar los escenarios. Desde entonces, este personaje, una especie de Sherlock Holmes a la mexicana, resuelve casos apoyado ante todo en la intuición y el sentido común desde la famosa cantina La Ópera, ubicada en el centro de la capital mexicana. En declaraciones a este diario, Pedro Huerta se niega a confirmar U Carlos Fuentes o desmentir si Fuentes es Matta, pero asegura que existe el compromiso de que Matta siga escribiendo. El misterio es un punto importante en todo lanzamiento, pero lo que nosotros queremos es crear un autor que se llama Emmanuel Matta y que siga Recuerda que no es la primera vez que la editorial para la que trabaja hace un lanzamiento de este tipo, pues ya se logró un notable éxito de ventas en España con Enigma Vivaldi de un tal Peter Harris, seudónimo tras el cual está un reconocido escritor andaluz. Huerta defiende la estrategia empleada como un modo de inspirar a más lectores a consumir buenos libros y asegura que para fines de noviembre se prepara el lanzamiento de Matta en España y en otros países de Iberoamérica. A fines de septiembre, precisamente en fechas en que Fuentes estará promocionando Todas las familias felices un compendio de relatos familiares desgarradores, está previsto también que el libro de Matta sea presentado a los lectores españoles. l lindo don Diego es uno de los textos del Siglo de Oro que mejor ha conservado la tersura de su gracia, su agudeza y la eficacia de su intención. Daba gloria la noche del estreno en Madrid del montaje firmado por Denis Rafter oír las risas del público al contemplar las peripecias del petimetre grotesco encarnado por un formidable Fernando Conde, que se reencontraba con el personaje tras haberlo interpretado hace cinco años en otros Veranos de la Villa a las órdenes de Juan Pedro de Aguilar. Y es que la obra del madrileño Agustín Moreto (1618- 1669) buen amigo de Calderón, es muy divertida, vivaz y directa, y está salpicada de juegos de palabras y graciosos dobles sentidos, muestra del estilo culto y elegante de su autor, quien, según parece, se inspiró para componerla en El Narciso en su opinión de Guillén de Castro, dando nuevo aire, frescura y mayor recorrido a la comedia original. Siguiendo con el juego de préstamos, apropiaciones e inspiraciones, parece también que, a su vez, en la obra de Moreto encontró el francés Paul Scarron una mina aprovechable para su Don Japhet d Armènia Paradigma de la comedia de fi- E gurón El lindo don Diego ofrece una trama clásica de comedia barroca de desarrollo: un padre ha dispuesto el casamiento de su dos hijas con sendos primos, pero una de ellas ya ha entregado su corazón a otro enamorado, quien con ayuda de su criado Mosquito, el gracioso de turno que anda a su vez en amores con una sirvienta de la dama en cuestión, se afana por romper el compromiso entre su amada y el pisaverde burgalés que le ha sido asignado por voluntad paterna. Este precioso ridículo es quien, por encima de los enredos amorosos, concita interés de la obra, que Rafter ha montado en el patio central del Conde Duque, sobre una pulcra versión de Rafael Pérez Sierra, con bonitos figurines de Pedro Moreno y algún que otro añadido de director tres criadas omnipresentes, que, como geniecillos propicios, se mueven entre los personajes y a veces tienen gracia y otras menos, y una selección musical ecléctica y caprichosilla. En el reparto, con desigual dicción del verso como suele ser habitual en nuestros escenarios, descuella la estupenda Alejandra Torray, segura y llena de encanto en el papel de la enamorada que no acepta el marido previsto por su progenitor, interpretado por el siempre solvente José Hervás. Una escena de El lindo don Diego EFE