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16 8 06 EN PORTADA Robin Williams Regreso al infierno (Viene de la página anterior) jarse. Pasamos mucho tiempo juntos, sin saber que él terminaría siendo Superman y yo Popeye En junio de 1978, Robin Williams ya se había casado con su primera esposa, Valerie Velarde. Y, para poder vivir, siguió aquel consejo, dedicándose a contar chistes y a hacer sketches en varios night clubs Así fue como un productor lo descubrió y lo contrató para acompañar a Ron Howard en un capítulo de Happy Days con el personaje de un divertido extraterrestre llamado Mork, que terminó haciendo famoso en la serie Mork y Mindy Fueron tiempos de gloria mezclados con el consumo de drogas. Mi vida pasó entre cocaína y alcohol, era parte de la fama se lamenta hoy, pues terminaron por cancelar Mork Mindy y, además, tras varias peleas, terminó por divorciarse en 1988. Su lucha contra el alcohol le amargará toda la vida, pues hace unos días (después de haberse hecho esta entrevista) ha vuelto a ingresar en una clínica de desintoxicación tras otra recaída. En fin, Robin Williams entra en la habitación 1524 del hotel Four Seasons de Beverly Hills vistiendo su primera broma del día: una camisa negra con el dibujo de un mono y la inscripción Animal humano híbrido Cambia de voz constantemente y no es fácil transcribir sus chistes, pero sorprende la forma en que combina humor y seriedad en sus respuestas. ¿Cuál es el concepto más erróneo que tiene la gente de usted? -La gente piensa que vivo como un loco salvaje colgado de las paredes. Sería divertido ser algo así, pero no vivo a saltos. Aunque a veces puedo gritar y hacer locuras, la mayor parte del tiempo soy yo. ¿Le sorprendió el éxito de ¡Vaya vacaciones! -Me sorprendió que tuviera éxito después de ver las críticas. Eso es que hay vida después de la muerte. ¿Siempre se fija en las críticas de sus películas? -Trato de no hacerlo, porque muchas veces es como poner las manos en el fuego. Al principio solía revisarlas, porque, aunque no les gustara, buscaba algo para aprender. Pero aquellos críticos ya murieron y no me fijo más. ¿Es verdad que en la escuela le eligieron como el estudiante con menos posibilidades de éxito? -En el colegio me votaron como el más divertido y con menos posibilidades de éxito. Y mire lo que pasó. ¿Y los premios? ¿Cómo reacciona cuando le postulan a un Oscar y gana otro? -Sólo trato de quitárselo al que lo gana y listo. Son más las veces que no se gana. ¿Cree que le pueden nominar al Oscar por su nueva pelí- El actor volverá a ingresar en una clínica de desintoxicación alcohólica cula, The Night Listener (aún sin título en español) -Uno nunca sabe. Esta película se estrena ahora, en agosto, y todas las que cuentan en las quinielas salen más adelante, en la época de la agitación del Oscar. ¿Lo harán por el personaje de Roosevelt, pues ésa se estrena en diciembre? -No. Es un cameo. A veces un cameo puede ganar, pero no creo que sea éste. Fue muy divertido. Para mí, lo interesante fue darme cuenta de lo bueno que era Teodoro Roosevelt como presidente, comparándolo con Bush. No tenía miedo de defender los derechos de todos de cara a la industria. (Se acerca al micrófono) W toma nota. -Volviendo a The Night Listener ¿Es verdad que es amigo de Armistead Maupin, el autor y verdadero personaje que interpreta usted? -Desde hace casi 30 años. Solíamos ir a un lugar que se llama The Duck House Cuando apagaban la luz y echaban el cierre, sabíamos que ya nos teníamos que marchar. AP La gente piensa que vivo como un loco salvaje colgado de las paredes. Sería divertido ser algo así, pero no vivo a saltos... Aunque me lo piden ¿Ha tenido alguna experiencia extraña con sus admiradores como muestra la película? -No tal cual, pero he conocido gente muy rara. Una vez se me acercó una mujer que me preguntó si me acordaba de ella. Aseguraba que nos habíamos conocido en Oklahoma. A lo mejor cuando yo aún bebía le contesté. Pero ella insistió en que la había contratado, que la llevé de viaje conmigo fuera del país y que trabajó para mí durante seis meses. En ese momento, me di cuenta de que era una mitómana. Yo sé muy bien quién trabaja para mí y no son demasiados, sólo dos o tres. Al final, terminó por admitir que todo era platónico. -Las admiradoras, ¿nunca intentan algo más? -Ha habido mujeres que se aparecieron en la puerta de mi rancho, diciéndome: Vamos Robin, salgamos a cabalgar con el Unicornio. Ya sabes lo que quiero decir Lo más extravagante son las cartas. Alguna comienza, muy formal, con un Admirado señor Williams y luego continúa diciendo: La electricidad fluye por mi cuerpo y puedo iluminar la Casa Blanca ¿No contrata a nadie para que le filtre el correo? -Ahora sí. Para desechar cartas, buscan cosas como no deberías vivir o si tu familia está fuera, pode-