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ABC MIÉRCOLES 16 8 2006 Internacional 29 El reino alauí, único país del Magreb que no ha hallado oro negro, sigue buscando alentado por los hallazgos en naciones vecinas, aunque presionado por los sondeos en el Sahara Petróleo, obsesión marroquí LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL RABAT. Al norte, al sur, al este y al oeste. Marruecos ofrece sus tierras y costas a compañías internacionales para que busquen petróleo en su subsuelo. Las perforaciones efectuadas han confirmado la existencia de un sistema petrolífero viable asegura la directora de la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas (Onhym) Amina Benjadra. Los índices de crudo y gas confirman la existencia de bolsas capaces de generar hidrocarburos, según ha explicado Benjadra a la revista especializada Petróleo y Gas Árabes. Pero Rabat sigue sin poder anunciar la buena nueva y las importaciones de petróleo- -unos 230 millones de dólares este año- -son un lastre para su economía. Por el momento se mantiene como el único país del Magreb que no ha encontrado ni una sola gota de oro negro. El ministro de Energía y Minas, Mohamed Boutaleb, ha explicado que en los últimos seis años Marruecos ha dedicado unos 310 millones de euros a exploraciones petrolíferas. Hasta finales de 2005 se habían concedido setenta permisos, doce para tierra firme. El Reino alauí no pierde de vista el salto dado hace unos meses por Mauritania, convertido en país exportador de crudo. Este enorme desierto que da al Atlántico ha encontrado en los pozos de Chinguetti, a 80 kilómetros de Nuakchot, la que podría ser la solución a su paupérrima economía. Las autoridades se muestran exultantes. La compañía australiana Woodside, que estos días ha negociado la renovación de su acuerdo con el régimen en el poder, estima las cifras oficiales de la producción global en unos 18 millones de barriles. China es el principal destino del crudo mauritano, cuya producción esperan que se multiplique por cuatro en menos de dos años. A pesar de que las prospecciones se multiplican por tierra y por mar, las cantidades con las que juega Nuakchot no son todavía comparables a las de Argelia o Libia, ambos miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) Argelia, el vecino con el que Marruecos está enemistado por el conflicto saharaui, exporta hidrocarburos por valor de unos 45.000 millones de dólares. En la prensa marroquí también se ha analizado con preocupación la próxima construcción del gasoducto de Medgaz que unirá las costas argelinas de Orán con las de Almería. Por si fuera poco, la empresa pública petrolera argelina, Sonatrach, ha anunciado el hallazgo de nuevas bolsas de crudo y gas en la provincia de Berkine, en el desierto del Sahara. Es precisamente en la porción que ocupa del Sahara Occidental donde Mohamed VI centra gran parte de sus esperanzas de hallar petróleo. Rabat hace oídos sordos a las reivindicaciones saharauis y a las presiones internacionales para que detenga la explotación de los recursos naturales- -principalmente pesca, fosfatos y ese supuesto petróleo- -de la ex colonia española. La explotación de los recursos Recientemente, la compañía Kerr- McGee anunció que dejaba de realizar trabajos de prospección en un territorio considerado por la ONU como pendiente de descolonizar. Meses antes, el Gobierno noruego había vendido su parti- cipación de 52,7 millones de dólares en esta petrolera estadounidense por violación seria de normas éticas fundamentales en referencia a la explotación por parte de Marruecos de los recursos de los saharauis. Pioneer Natural Resources, uno de los socios de Ker- McGee, también ha anunciado que se marcha. En cuanto al otro, Cosmos Energy, las fuentes consultadas por ABC no han confirmado su abandono de las actividades en la ex colonia. El pasado mes de febrero el presidente de Kerr- McGee, Luke R. Corbett, recibió en su sede de Oklahoma una carta- -con copia para sus dos socios- -de los presos políticos saharauis que se encontraban encarcelados- -casi todos, indultados a finales de abril- -en la cárcel Negra de El Aaiún. La misiva explicaba los motivos por los que la explotación de los recursos del territorio es ilegal bajo ocupación marroquí. Ante esta situación, el Frente Polisario también se ha sumado a la batalla de los recursos naturales abriendo conversaciones con algunas compañías para ofrecerles permisos de prospección, tanto en tierra como en el mar. Todo ello si algún día logran su deseo de un Estado independiente. El Reino alauí lleva años intentando convertirse en una monarquía petrolera. El entusiasmo alcanzó su máximo apogeo en el verano de 2000, cuando Mohamed VI anunció el descubrimiento de oro negro en un discurso difundido a bombo y platillo por radio y televisión. El ministro de Energía, Yussef Tahiri, fue cesado días después.