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15 8 06 GENTE El ex líder de Culture Club, ayer en Manhattan en plena faena como barrendero AFP Boy George Limpia su imagen El antiguo cantante de Culture Club comenzó en las calles de Nueva York la primera de sus cinco jornadas de servicio a la comunidad, que cumple para evitar su encarcelamiento por posesión de cocaína POR ANTONIO VILLARREAL Y el juez Anthony Ferrara, del Juzgado de lo Penal de Manhattan, le dijo a Boy George: Decida usted si éste es un ejercicio de humildad... o de humillación Así se resume el penúltimo capítulo de una historia surrealista pero verídica, la misma que tiene como moraleja la imagen del ex cantante de Culture Club ataviado con cepillo y recogedor por las calles de Nueva York. Pero si el desenlace de este asunto tiene de por sí un matiz esperpéntico, el comienzo del mismo no se queda atrás, cuando en el pasado mes de marzo Boy Geor- ge- -que figura ya con su verdadero nombre, George Alan O Dowd, en los archivos policiales de la ciudad de los rascacielos- -denunció un falso robo en su apartamento del Lower East Side neoyorquino. Cuando los agentes llegaron no encontraron a ningún ladrón, pero sí cierta cantidad de cocaína- -trece bolsas- -en posesión del cantante. Al menos, para ellos, el viaje había merecido la pena. Cuando ayer apareció por las calles de Manhattan alrededor de las siete de la mañana, sin el look andrógino que le hizo célebre en los 80, la nube de fotógrafos que le esperaba no daba crédito al dia- fragma de sus cámaras. Mi madre era limpiadora, mi padre albañil, ya sabéis lo que quiero decir rebatió el cantante a los reporteros gráficos, añadiendo que se supone que esto debe hacerme ser humilde, así que dejadme hacerlo Este fue el primero de los cinco días que el autor de éxitos como Do you really want to hurt me? o Karma Chameleon debe cumplir como servicio a la comunidad a cambio de evitar una pena de prisión. Antes, no obstante, ofreció al juez Ferrara otras alternativas, menos denigrantes para su imagen, como organizar un taller de moda y maquillaje para adolescentes o ejercer de DJ en un acto benéfico contra el sida. Pero la justicia no podía ser ciega con un hombre que se vestía tan llamativamente, aunque al menos tuvieron el detalle de darle un chaleco naranja fosforescente para acompañar al artista en su lucha contra la suciedad callejera. Tan sólo el tatuaje de una estrella de David sobre su escaso y ralo pelo y la susodicha horda de flashes a su alrededor hacían sospechar que el barrendero no era un personaje común, a pesar del atuendo gris que lució en la mañana de ayer. Pero, si de algo puede alegrarse el cantante, es de que por fin el mundo considerará a Boy George como un personaje absolutamente camaleónico.